Cristian Buttié: “Si la micro no se reactiva, la gente te lo demuestra en las urnas”

CONSULTOR POLÍTICO. Realizó una fugaz visita por esta ciudad y habló sobre el escenario político nacional. CONSULTOR POLÍTICO. Realizó una fugaz visita por esta ciudad y habló sobre el escenario político nacional.

Según el analista, los gobernadores tienen que administrar la ansiedad de protagonismo para no enfrentar a Milei.

Marcelo Aguaysol
Por Marcelo Aguaysol 22 Marzo 2026

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La Argentina sigue siendo el país de los tercios; de aquellos que encuentran en el presidente Javier Milei a su líder; de los otros que son antiderecha, y también de los que pendulan, según el destino de la economía. Así lo señala Cristian Buttié, director de CB Consultora de Opinión Pública. De paso por Tucumán, el analista habló con LA GACETA sobre la proyección libertaria, los desafíos peronistas y el probable futuro electoral del gobernador tucumano Osvaldo Jaldo.

-Si tuviera que definir la situación actual de la política argentina, ¿cuál sería su diagnóstico?

-Que hay más consensos de lo que se percibía antes de las elecciones legislativas del año pasado. El rol de actores como el ministro del Interior, Diego Santilli, ha sido fundamental por su experiencia para construir aquellos consensos. En el plano electoral es otra la historia. Hay una fidelización del núcleo duro mileísta, apalancado particularmente en el sector antiperonista, en la Argentina de los tercios. Vota a cualquier referente de otra extracción por el solo hecho de evitar que gobierno el PJ. Los 32 puntos alcanzados por Mauricio Macri en 2019 son un claro ejemplo. Después tenés otro tercio que es antiderecha, con tal de que esa orientación ideológica no llegue al poder. El ejemplo claro son los 36 puntos que obtuvo Sergio Massa en las elecciones presidenciales pasadas. Y, finalmente, tenés otro tercio que es pendular y pragmático, que vota más con el bolsillo. A esta franja hay que seguirla de cerca, ya que en el ballotaje de 2023, en gran parte fue hacia Milei. Entonces vemos un piso fidelizado y un techo que se va erosionando por parte del Presidente. Hay que seguir esto de cerca y, de acuerdo cómo se presenten los actores el año que viene, Milei tendrá o no tendrá posibilidades de ganar en primera vuelta. Falta mucho, pero uno ya ve una tendencia.

-Las grietas siempre se potencian en la Argentina. ¿Además de la puja libertarios versus kirchneristas, cree que ese escenario se da entre la evolución de la macro y de la microeconomía?

-Absolutamente y puntualmente en ese tercio pragmático. Ese sector puede tener la esencia antikirchnerista, que la demostró en la segunda vuelta que consagró a Milei como presidente, pero si no le va bien, no tiene problemas en votar al kircherismo. Lo hizo en 2011, cuando Cristina Fernández de Kirchner sacó el 54% porque la economía funcionaba. Si la microeconomía no se reactiva por más que la macro vaya por buen rumbo, si no llega al bolsillo de la gente, te lo demuestra en las urnas. El primer paso te lo muestra con la apatía, no yendo a votar. Pero después, si quiere profundizar su mensaje, va y vota por un cambio.

-En consecuencia, ¿la reelección de Milei dependerá, mayoritariamente, de lo que suceda con el rumbo económico?

-O estamos en la antesala de un presidente que está haciendo cambios estructurales en macro y en micro y que, en esta última faceta se va a notar, con más baja de inflación, acompañando la reactivación y la creación de empleos, o estamos en marzo de 2018, entendiendo lo que le pasó a Macri ese año y en 2019.

-¿Milei baja, en algunas ocasiones, el tono de su discurso para conseguir más alianzas o fortalecer las que tiene?

-Creo que Milei no pierde su esencia. Lo hizo en el Congreso y lo hará cada vez que tenga la oportunidad. Él le habla a su núcleo duro, pero sí entendió que necesita actores como Santilli; en su momento Guillermo Francos lo intentó hacer, pero no le salió. Se ve, ahora, que el actual ministro del Interior tiene otra gimnasia y necesita formar alianzas, que se materialicen en el Poder Legislativo, y también en la gobernabilidad. Se precisa que se cumplan los acuerdos, que es lo importante en política.

-No hay ligas de gobernadores, pero sí alianzas regionales o transitorias. ¿El poder de los gobernadores está dividido, sin el peso específico histórico?

-Antes que nada hay que ver cómo llega el Presidente, porque si uno repasa la historia podemos encontrarnos, por ejemplo, con lo que sucedió en 2019, un año en el que los gobernadores peronistas se unieron con el solo fin de sacar del poder a Macri. En este momento tenemos muchos gobernadores que no son peronistas, que ganaron siendo parte de Juntos por el Cambio, y están huérfanos, porque claramente esperaban que Milei los recibiera con los brazos abiertos. Y eso, desde el primer día del mandato presidencial, no sucedió. Muchos ya están fantaseando con la posibilidad de competir. El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, es uno de ellos. Pero uno empieza a ver a actores que se preguntan por qué no. Si se mira la experiencia de Provincias Unidas, fue un fracaso, o por lo menos, mirando el vaso medio lleno, sacó los 7 puntos que trasladó Juan Schiaretti, con lo cual esa pecera está. Pero también, medio vacío, porque se esperaba más. Hay que tender cómo funcionan las elecciones legislativas. Lo que hagan los gobernadores será un rol fundamental sobre todo en el ejercicio del Poder Legislativo con los cambios y las reformas que el Presidente necesita, pero también entendiendo que en ese bloque hay posibilidad de construir algo más, incluso dentro del PJ, apalancado por la pelea entre Cristina y Axel Kicillof.

-¿Cristina cumplió su etapa o sigue teniendo peso en el PJ?

-Sigue conservando su impronta claramente. Ella hoy está presa, pero a la vez el que define si puede presentar candidatura es el fuero electoral, no el penal. Con lo que representa ella en el conurbano bonaerense, tiene un caudal importante de votos en algunos municipios. Dentro del núcleo duro antimileísta, Cristina cumple un rol protagónico.

-¿Quién puede representar el pensamiento opositor en tiempo de crisis de liderazgo político?

-Falta muchísimo para una elección. En el mientras tanto, hay gobernadores que tienen que gestionar y no se pueden llevar mal con la Casa Rosada. Los que se pelearon desde un primer momento como el cordobés Martín Llaryora que pensó que Milei se caía y lo afectó, o el riojano Ricardo Quintela que tiene los números en rojo en su provincia como nunca antes. Como hay que gobernar, hay que administrar esa ansiedad de querer ser protagonista faltando tanto. Ahora, sigamos la experiencia Macri y miremos cuatro o cinco gobernadores dialoguistas empezaron a alejarse. Son los primeros pragmáticos.

¿Y Osvaldo Jaldo?

-El gobernador cumple un rol fundamental porque es uno de los peronistas con mayor diálogo; en su provincia está muy bien posicionado, con lo cual el Presidente lo ve como alguien con quien puede dialogar y consensuar. Hay actores que promueven eso, como Santilli. Pero su visión pasa primero por retener su provincia. Creo que las condiciones están dadas para hacerlo. Hasta el momento no se ve que alguien se proyecte para complicar la continuidad del peronismo en Tucumán. Pero dependerá de Jaldo si quiere dar un salto cualitativo a nivel nacional, entendiendo una eventual incursión en el conurbano bonaerense. Siempre hay que recordar la experiencia Menem-Duhalde. Siempre. Cómo un gobernador fue a buscar a un intendente, de Lomas de Zamora, el segundo municipio de la provincia de Buenos Aires, para darle una disputa a Cafiero en la interna. Y terminaron ganando.

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