Sportivo Barracas: la historia del club que fue gigante y hoy enfrenta a Atlético Tucumán por la Copa Argentina

De pelear con Boca y Racing en el amateurismo a buscar el golpe contra el "Decano": un rival con pasado glorioso.

VA POR EL GOLPE. Sportivo Barracas tiene el sueño y el desafío de eliminar a Atlético Tucumán. VA POR EL GOLPE. Sportivo Barracas tiene el sueño y el desafío de eliminar a Atlético Tucumán.

“La taba se dio vuelta”, dice una expresión gauchesca derivada del juego de igual nombre en alusión a un “cambio de suerte”, que en este caso tendría que ver más que nada con una suerte de causalidad múltiple. La historia misma fue la que literalmente se dio vuelta con el paso del tiempo. Décadas antes de que Claudio “Chiqui” Tapia fuera ungido como presidente de la AFA, el verdadero “grande” del barrio no era su Barracas Central, sino su vecino Sportivo Barracas, el escollo de Atlético Tucumán este miércoles.

“Cuando digo que soy entrenador de Sportivo Barracas me dicen: ‘Ahhh, estás con el ‘Chiqui’”, cuenta entre risas el técnico Claudio Vidal en entrevista con LA_GACETA_en la antesala del choque por los 32avos de final de la Copa Argentina en el estadio Ciudad de Caseros.

La confusión es entendible: muchísima gente no sabe siquiera de la existencia de este club de barrio del sur de la ciudad de Buenos Aires que actualmente milita en la Primera D, pero que durante el amateurismo le disputó el protagonismo a otros grandes de la zona, como Boca y Racing, este último de la vecina Avellaneda.

No sólo eso. Fundado en 1913, en sus orígenes tuvo una disputa con el “Xeneize” en relación a los colores. La controversia se saldó con la decisión de disputar un amistoso. El ganador conservaría el azul y el blanco a bastones verticales, el perdedor debería procurar otra combinación para su camiseta. El “Arrabalero” resultó vencedor y Boca, se sabe, finalmente unió su destino al azul y al amarillo de esa bandera de Suecia exhibida por un barco en la Vuelta de Rocha.

IMPONENTE. Así era el estadio de Sportivo Barracas. En las primeras décadas de 1900 era el más grande del país. IMPONENTE. Así era el estadio de Sportivo Barracas. En las primeras décadas de 1900 era el más grande del país.

Lo más emblemático de los primeros años de vida del Sportivo fue su cancha, inaugurada en 1920. Con capacidad para unos 37 mil espectadores (según coinciden varias fuentes), devino en el estadio de fútbol más grande del país: allí se jugaron todos los partidos del Sudamericano (actual Copa América) en 1921 y hasta fue escenario de la primera pelea al aire libre en el país, con la presencia del mítico boxeador Luis Firpo.

En aquel estadio de tablones de madera con techo de estilo inglés sobre la platea, ubicado a pocas cuadras del Riachuelo, se produjo un hecho relevante para la historia del fútbol mundial. En 1924, la selección argentina se enfrentó con su similar de Uruguay, que venía de ser campeona en los Juegos Olímpicos de París de ese año.

Poco tiempo antes, la FIFA había oficializado los corners como tiros libres directos. Y aquel día sucedió que el argentino Cesáreo Onzari convirtió desde el banderín. Aquella proeza en el estadio de Sportivo Barracas fue bautizada como “gol olímpico”, en alusión al reciente título de su prominente rival, y el rótulo permaneció en la historia.

Por aquella época del amateurismo, el “Arrabalero” jugaba en primera división (fue campeón en 1932), y al igual que otros equipos encumbrados realizó una gira por Europa enfrentando a adversarios como Barcelona, Juventus, Milan y la selección de Portugal, entre otros. Además, el club cumplía un importante rol social en el barrio, con actividades y deportes por fuera del fútbol.

El principio del fin de esos años gloriosos tuvo que ver con el desembarco del profesionalismo a inicios del 30. Los dirigentes de Sportivo Barracas optaron por seguir en la Asociación Amateurs Argentina de Football y como consecuencia el club perdió muchos socios y entró en un declive general que se acentuó con una segunda decisión que se probó errada: en 1937 directamente se desafilió de la AFA y recién regresó a la entidad madre en 1967.

Tres décadas que significaron un golpe duro para Sportivo Barracas 

El ostracismo de tres décadas sin competencias tornó obsoleto al estadio, que se terminó desarmando mientras lo que alguna vez había sido su verde césped se transformaba en los cimientos de proyectos urbanizadores del barrio. En la actualidad juega de local en el estadio de Almagro, como parte de un convenio con el club “Tricolor”, que a su vez utiliza las instalaciones de entrenamiento del “Arrabalero” en La Reja, partido de Moreno.

TRES GENERACIONES. Claudio Vidal (el DT), Carlos Vidal (su padre e histórico delantero de Ferro) y Nazareno Vidal (su hijo e integrante del actual plantel de Sportivo Barracas).. TRES GENERACIONES. Claudio Vidal (el DT), Carlos Vidal (su padre e histórico delantero de Ferro) y Nazareno Vidal (su hijo e integrante del actual plantel de Sportivo Barracas)..

Las últimas décadas han resultado para Sportivo Barracas un calvario futbolístico, con repeticiones cíclicas entre la militancia en Primera D y el “castigo” de un año de desafiliación tras cada pérdida de categoría. La temporada pasada estuvo cerca de pegar el salto a la Primera C, pero la definición por penales en la final del reducido ante Ituzaingó le resultó esquiva.

Todo esto, con el rival de toda la vida disfrutando las mieles del éxito: su cuarta temporada consecutiva en la Liga Profesional y el inminente debut en la Copa Sudamericana, sin hablar de su remozado estadio. El “Guapo” del “Chiqui” le saca hoy varias cabezas de ventaja al “Arrabalero” presidido por el sindicalista y dueño de medios Víctor Santamaría.

Con el nuevo siglo, llegaron nuevas ideas. Y el club hizo una alianza administrativa y deportiva con Ciudad de Bolívar. La experiencia duró unos pocos años, bajo el nombre de Sportivo Barracas Bolívar. El fútbol se mudó a la ciudad de Marcelo Tinelli, aunque la sede quedó en el barrio de origen, donde todavía persiste.

En 2012 los caminos del fútbol cruzaron a Sportivo Barracas con Claudio Vidal, quien desde entonces ha fungido como entrenador o mánager casi sin solución de continuidad (apenas estuvo un año afuera, en Deportivo Merlo).

“Es como si fuese mi casa. El club es grande y tiene mucha historia. Estamos en un momento de resurgimiento”, declaró Vidal.

Es hijo del máximo goleador histórico de Ferrocarril Oeste, Carlos “Goma” Vidal, y ahora le toca dirigir a uno de sus descendientes, Nazareno, el enganche encargado de generar fútbol ante el “Decano”. Una curiosidad: la mujer de “Gomito”, Bárbara Pena, incluso trabajó un tiempo como responsable de prensa del Sportivo.

En Sportivo Barracas saben que será casi imposible eliminar al "Decano"

En la previa del choque en Caseros, Vidal, de 52 años, mantenía los pies sobre la tierra. “Es difícil, hay mucha diferencia de jerarquía. Los chicos dicen que van a pasar; yo lo que les digo es que disfruten del partido, que se sientan jugadores de Primera”.

“¿Si llegar a los penales sería la gloria para nosotros? Claro, nos iríamos sin patear, ya está”, respondió “Gomito”, una vez más entre risas, feliz por la oportunidad de “enfrentar a un grande de Tucumán”, como definió a Atlético, dirigido por el mismo Julio César Falcioni que desde el arco de Vélez hacía lo imposible por frustrar la ambición goleadora de su padre el “Goma” en aquellos viejos clásicos porteños de medio siglo atrás.

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