“Son los que se conocen como distractores, es decir, personas a las que detienen con poca cantidad de droga y, por detrás, se concretan grandes envíos de sustancias”, sostuvieron Alejandro López Islas y Nicolás Ramasco Padilla, defensores de las “capsuleras” sobreseídas días atrás.
Los profesionales aseguraron que ellas contaron una situación bastante extraña. “Ellas comentaron que, cuando eran trasladadas al Centro de Salud, los gendarmes se jactaban entre ellos de que, mientras las detenían, pasó por el control una camioneta con 60 kilos de cocaína. Esa es la prueba de lo que está sucediendo”, indicó.
“El problema es que cada vez son más los casos de estas características y no hay una voluntad de investigarlo. Pareciera que sólo les interesa la perla, no el collar entero”, explicaron. “Evidentemente estamos hablando de organizaciones grandes que se aprovechan de la vulnerabilidad de la gente para realizar una actividad ilícita. El panorama se complica porque se trata de grupos que actúan en Bolivia y en Argentina. No hay una voluntad política para avanzar con estos casos en ambos Estados”, indicó Ramasco Padilla.
López Islas agregó: “Está claro que los que están soportando las consecuencias penales son los vulnerables, los que ocupan el último eslabón de la cadena y no tienen ningún tipo de decisión en la organización. En otras palabras, ellos son objetos que sirven para llevar la droga de un lado a otro. Los responsables de la carga pueden estar controlando todo desde una casa de un country”.
Estrategia
El aprovechamiento de personas vulnerables se va extendiendo. Los narcos no sólo están buscando personas para que lleven cocaína en sus entrañas, sino también para que la trafiquen en vehículos. “En varias causas surge que personas son detenidas transportando cocaína en una Toyota Hilux. Con el correr de la pesquisa, surge que esos acusados viven en la mayor de las pobrezas y no tienen la más mínima posibilidad de acceder a un bien de ese tipo. ¿Cómo hacen? Los narcos compran uno, lo ponen a nombre de esos ciudadanos y los mandan a la ruta. Así logran quedar impunes”, dijo una fuente judicial.
Tanto los profesionales como diferentes operadores judiciales señalaron que este tipo de resoluciones son cada vez más comunes porque, según explicaron, se aplica la perspectiva de género. “Está bien que así sea, pero en la trata de personas esto va mucho más allá de una cuestión de género. No hay antecedentes, o por lo menos yo no conozco ninguno, de que un ‘capsulero’ que fue tratado de la misma manera, haya sido tratado de la misma manera. ¿Cuál es la diferencia? Esto también se debe analizar”, finalizó López Islas.






















