En la previa del amistoso entre Argentina y Mauritania, La Bombonera dejó de ser solo escenario de una despedida mundialista y se convirtió por un rato en termómetro político del fútbol argentino. Cuando Claudio “Chiqui” Tapia ingresó al campo para entregarle una plaqueta a Juan Román Riquelme por su paso por la Selección, bajaron silbidos fuertes desde las tribunas y también se escucharon insultos, en una escena que rompió el tono festivo que buscaba instalar la AFA antes del partido.
No hubo una explicación única ni oficial para ese rechazo, pero el contexto ayuda a entenderlo. La AFA había fijado entradas con valores de entre $90.000 y $490.000 para un amistoso ante Mauritania, un rival ubicado en el puesto 115 del ranking FIFA, y además el partido apareció como plan de emergencia luego de la cancelación de la Finalissima con España por la falta de acuerdo entre AFA, Conmebol, UEFA y la federación española sobre sede y fecha. En otras palabras, la gente fue a ver a la Selección, pero el clima ya venía cargado por decisiones que muchos hinchas venían discutiendo.
A ese malestar se le sumó un movimiento previo de fuerte lectura dirigencial. Días antes, Tapia había agradecido públicamente a Riquelme por “poner a disposición” La Bombonera para que la Selección se despidiera de su gente antes del Mundial. El gesto, que en lo formal sonó institucional, en el fondo fue leído como un respaldo político al presidente de Boca y también como una señal hacia River, justo en un momento en que la relación entre el club de Núñez y la conducción de la AFA atraviesa una etapa de evidente enfriamiento.
â ï¸ð¦ð· Hubo SILBIDOS PARA TAPIA en el partido entre Argentina y Mauritania en la Bombonera.pic.twitter.com/Ky6AXHsdny
— Sudanalytics (@sudanalytics_) March 27, 2026
La lectura ganó más fuerza porque River oficializó el 5 de marzo que dejará de participar de las reuniones del Comité Ejecutivo de la AFA hasta que existan “mecanismos claros y previsibles” para la toma de decisiones. Tapia, días después, respondió recordando que cuando él asumió ya había clubes que no formaban parte de ese espacio, una contestación que confirmó que el cortocircuito no era una simple diferencia menor, sino otro capítulo de la disputa de poder que atraviesa hoy al fútbol argentino.
Otro frente abierto
Por eso, la silbatina en La Bombonera puede leerse como algo más profundo que un momento incómodo en una ceremonia. Tapia llegó a esta fecha FIFA en medio de una interna múltiple: la causa judicial abierta tras la denuncia de ARCA contra la AFA y sus principales directivos por más de $19 mil millones, el paro del fútbol decidido en repudio a esa investigación y el desgaste que generan varias decisiones recientes de la conducción. En ese marco, la plaqueta a Riquelme terminó siendo apenas la chispa visible de un malestar más amplio que ya venía acumulando tensión por varios frentes






















