Informe especial: el futuro de las carreras, según un físico, un matemático y un psicólogo
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LA GACETA reunió a un físico, un matemático y un psicólogo para debatir qué carreras estudiar hoy frente a la rápida transformación del mercado laboral y la incertidumbre actual.
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A través de entrevistas, los especialistas plantean priorizar disciplinas base como física y matemáticas, desestimando la salida laboral inmediata como único criterio de elección.
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El informe busca guiar a jóvenes y padres en un mundo incierto, subrayando que la curiosidad y las bases académicas sólidas serán fundamentales para adaptarse a empleos del futuro.
En un aula cualquiera, un joven pregunta qué estudiar. Nadie responde con certeza. Afuera, el mundo del trabajo cambia más rápido que los planes de estudio. Adentro, la decisión pesa cada vez más.
Elegir ya no es trazar un camino recto, sino entrar en un territorio inestable, donde las profesiones se transforman, aparecen otras nuevas y muchas dejan de existir. Tres voces se cruzan para ofrecer algo más que respuestas: nuevas formas de pensar la pregunta.
El físico y músico Alberto Rojo, el escritor y matemático Guillermo Martínez y el psicólogo especializado en adolescentes Alejandro Schujman coinciden en algo esencial: el problema no es encontrar la carrera correcta, sino aprender a moverse en la incertidumbre.
Qué estudiar hoy: entre la vocación y un mercado laboral que se transforma es la serie multiplataforma que LA GACETA produce desde mediados de marzo y que culminará en un documental-informe. A lo largo de sus entregas, reunió voces de estudiantes, graduados, especialistas y autoridades de universidades como la UNT, la Universidad San Pablo-T, la UTN y la Unsta, junto con referentes de la educación no tradicional y del mundo tecnológico.
Vocación y curiosidad: el punto de partida
“La vida es un paréntesis temporal en el que existimos y hay que aprovecharlo lo más posible”, dice Rojo, esa idea no es una consigna, sino una forma de vivir. Desde ese lugar, plantea que la elección de una carrera no debería estar dominada por la salida laboral.
“Nunca pensé en eso: si sos bueno en algo, siempre habrá mercado”, sostiene. Su recorrido —que cruza la física cuántica, la música y la escritura— refuerza una idea que atraviesa toda la serie: la vocación y la curiosidad no son un lujo, sino una herramienta para adaptarse.
Para Rojo, el pensamiento científico —entendido como una forma de hacer preguntas, explorar y dudar— es tan importante como cualquier contenido técnico.
Formarse en profundidad: aprender a pensar
Desde otro ángulo, Guillermo Martínez propone correr el eje del debate. En lugar de obsesionarse con elegir “la carrera correcta”, plantea que los jóvenes deberían apostar por una formación sólida.
Matemática, filosofía, física o química no aparecen como carreras “del futuro” en términos clásicos, sino como disciplinas que entrenan una capacidad clave: pensar en profundidad.
En un contexto donde los trabajos cambian y las habilidades técnicas pueden volverse obsoletas, esa base permite adaptarse mejor a lo desconocido. La lectura, el razonamiento lógico y la capacidad de abstracción aparecen como herramientas más estables que cualquier título específico.
Crecer también es parte del desafío
Pero la decisión no ocurre en el vacío. Para Alejandro Schujman, elegir qué hacer después del secundario también implica enfrentar un proceso emocional.
El miedo a crecer, la incertidumbre y la presión por decidir aparecen como factores determinantes. “El desafío que tenemos los adultos es mostrar que el mundo vale la pena ser vivido”, plantea.
En ese sentido, el rol de las familias y del entorno es clave: acompañar sin imponer, generar entusiasmo sin negar las dificultades.
Elegir en tiempos de cambio
Las tres miradas convergen en una misma idea: el futuro laboral ya no es previsible, pero eso no elimina la posibilidad de construir un camino.
Entre la vocación que impulsa, la formación que sostiene y el contexto que condiciona, la elección se vuelve más compleja, pero también más abierta. No hay garantías, pero sí herramientas.
Elegir qué estudiar hoy ya no es definir un destino fijo. Es empezar a construir una forma de pensar, de adaptarse y de moverse en un mundo que cambia todo el tiempo.




















