La pirámide socioeconómica: la clase media con una crisis de identidad en Argentina
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En Argentina, la clase media atraviesa una crisis de identidad por la fuerte caída del poder adquisitivo y la alta inflación que afecta el consumo y el estatus socioeconómico.
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Cuatro de cada diez argentinos de este sector creen imposible acceder a la vivienda propia, reflejando el impacto de las medidas económicas actuales y la pérdida de ingresos reales.
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El deterioro de la franja social más representativa del país sugiere una reconfiguración de la pirámide social con consecuencias a largo plazo en la movilidad y estabilidad nacional.
1. ¿Qué le pasa a la franja social tradicional en la Argentina?
Cada vez menos personas se identifican como “clase media”. A esa conclusión arribó la consultora privada Moiguer en el último estudio realizado en la Argentina y en el que advierte sobre “El desacople” entre la percepción tradicional de las familias respecto de la situación que atraviesa con la paulatina caída del poder adquisitivo de sus ingresos y con esa definición que trasvasó a millones de argentinos: “mi sueldo no alcanza para llegar a fines de mes”. Según el diagnóstico privado, hacia 2004, el 91% de la población se identificaba con la clase media tradicional, más allá de que sus ingresos no fueran lo suficiente. Dos décadas más tarde, el 74% se consideraba así, mientras que en febrero, la realidad llevaba a que aquella percepción alcanzara al 47% de la población.
2. ¿Cuál es la situación respecto de la casa propia y el vehículo?
Según Moiguer, cuatro de cada 10 argentinos de clase media creen que nunca van a llegar a poder comprarse una casa propia. Un 44% de esa franja social no cuenta con un vehículo propio. La educación ya no garantiza la pertenencia de clase. El 40% de los argentinos de clase media alcanzaron un mayor nivel educativo que sus padres, pero no perciben ascenso social. Asimismo, el trabajo en relación de dependencia no es percibido como garantía de progreso. Seis de cada 10 argentinos de clase media creen que su trabajo les permite subsistir, pero no crecer económicamente. Sólo el 14% de esa franja cree que subir la escalera del mundo corporativo es una forma de ascender socialmente. Y la mitad de los consultados por la firma privada indica que un emprendimiento también puede significar un trampolín para sostenerse en esa clase social.
3. Restricciones para la media baja
En la pirámide socioeconómica argentina los matices son cada vez más profundos. Así, por ejemplo, en la Media Baja (MB), la vida cotidiana está definida por la restricción. Alimentos y Hogar explican el 50% de todo el gasto mensual, incluso bajo supuestos moderados: un departamento de dos ambientes, expensas básicas y un equipamiento tecnológico mínimo (un Smart TV y dos celulares de gama media baja), indica un informe elaborado por Focus Market. La canasta de alimentos responde a hábitos reales de la clase media, que difieren notablemente de la canasta alimentaria del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), por eso es que en el total representa cerca del 24% del gasto. El rubro Salud aparece en cero porque este segmento depende del sistema público: hospitales y centros de salud gratuitos reemplazan a la medicina privada. En Transporte, aun con un automóvil, predomina el uso de colectivo, tren y subte para contener los costos de combustible y mantenimiento. Incluso la Recreación es acotada: una sola escapada de fin de semana al año representa casi la mitad de todo el presupuesto asignado al ocio. El margen para actividades regulares es muy bajo y no hay capacidad de ahorro.
4. ¿Qué sucede con las familias tradicionalmente medias?
En la Media Media (MM) aparece una canasta más diversa y exigente. Educación y Salud crecen con fuerza: los hijos asisten a un colegio semiprivado, y el hogar cuenta con obra social sindical o una prepaga de costo medio, señala el diagnóstico de la consultora que dirige Damián Di Pace. Hogar y Tecnología y Recreación ganan peso, mostrando un estilo de vida donde se busca confort, conectividad y cierta vida cultural. Los niños pueden hacer una actividad extracurricular, y la familia planifica vacaciones anuales en la costa argentina. La estructura de la canasta en general, es más equilibrada, teniendo mayor libertad de elegir cantidad y calidad de productos/servicios.
5. Los más acomodados
Focus Market puntualiza que en la Media Alta (MA), el salto se produce en casi todos los rubros. La educación es completamente privada, la salud se cubre con planes más completos y costosos, la movilidad diaria requiere dos autos, la vivienda es más amplia o con mejor ubicación y la tecnología del hogar es de gama superior. La Recreación incluye actividades extracurriculares varias y un viaje al exterior al menos una vez al año para toda la familia. Es el único segmento con capacidad estable de ahorro o inversión (15% a 20% del ingreso), incluso con un nivel de vida mucho más demandante. Es decir, es el único grupo con verdadera posibilidad de acumulación.
6. Un territorio fragmentado
El análisis muestra con claridad que la clase media argentina ya no es un territorio uniforme, sino un mapa fragmentado con realidades que casi no se tocan. Esta brecha es más que un dato estadístico: es un desafío estructural, advierte Di Pace. “Una clase media robusta, con capacidad de consumo, de ahorro, de educar a sus hijos y de invertir en salud y vivienda, es uno de los motores más importantes de cualquier economía”, subraya. Además, la evidencia internacional muestra que donde la clase media es fuerte hay más confianza social, menor conflictividad, mayor estabilidad política y mayor satisfacción vital. Por eso, incluso en un contexto de cierta estabilización macroeconómica, no alcanza con que los precios se ordenen: se necesitan políticas que vuelvan a ensanchar la clase media hacia arriba, no hacia abajo, detalla el consultor. En suma, dentro de la misma categoría social conviven hogares que necesitan $ 2,4 millones por mes para sostener su nivel de vida y otros que requieren más de $ 11 millones, casi cinco veces más.
7. El peso de los servicios
En términos totales, la canasta completa de servicios para una familia tipo, considerada de clase media, ascendía en marzo a $ 2.980.339. Esto representa un 22,25% más que en noviembre del año pasado, de acuerdo con los cálculos de Focus Market. Dado que se contemplan únicamente los servicios en ella, el nivel de gasto resulta elevado en relación con los ingresos percibidos por el hogar. Además, duplica la inflación acumulada estimada del período, que se ubicaría por debajo del 10%, indica la consultora. En parte, esto se explica porque los mayores incrementos se concentran en rubros que venían de un atraso o contención tarifaria y que, en muchos casos, los servicios privados no ajustan sus aumentos a la nueva “normalidad” inflacionaria. Si se compara el valor de la canasta de marzo 2025 con el de este año, se observa un aumento del 57,5%, muy por encima de la inflación interanual del mismo período.
8. Trabajadores, pero pobres
La relación entre la mediana del salario neto de los trabajadores registrados privados y la Canasta Básica Total (CBT), que marca el límite de ingresos para no caer en situación de pobreza, muestra una recuperación parcial, pasando del mínimo histórico de 74,1% a cubrir el 96,9% en junio de 2025, indica el Centro de Economía Política Argentina (CEPA). Sin embargo, hacia el final del segundo semestre se observó un nuevo deterioro, cerrando en diciembre de 2025 en el 94%. Esto indica que el ingreso de la mitad de los asalariados registrados aún no alcanza para cubrir la CBT de una familia tipo, manteniendo a muchos en condición de “trabajadores pobres”, subraya el reporte del CEPA a propósito de los datos de pobreza del segundo semestre del año pasado.
9. ¿Qué pasará con la pobreza?
El escenario para el primer semestre de este año presenta riesgos significativos que podrían revertir la tendencia a la baja de la pobreza, advierte el CEPA. El aumento en la inflación de alimentos durante los primeros meses de este 2026 (promedio del 4%) anticipa un aumento en las canastas básicas. Asimismo, se observa un deterioro de ingresos clave. Se espera una profundización en la pérdida de poder adquisitivo del Salario Mínimo Vital y Móvil y de los planes sociales, cuyo monto permanece congelado, mientras que la Tarjeta Alimentar continúa su sendero descendente. La jubilación mínima, con el bono congelado, también seguirá perdiendo poder de compra.
























