A Milei no le alcanza sólo con la macro
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El presidente Milei busca renovar su agenda ante la caída de su imagen positiva en Argentina, ya que los resultados macroeconómicos no logran sostener el apoyo de la población.
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Tras meses de fuerte ajuste, el Gobierno reconoce el impacto social y enfrenta mayores restricciones políticas, mientras analistas advierten sobre un menor margen de maniobra actual.
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La estabilidad futura dependerá de que la mejora económica impacte en la microeconomía. Se anticipa una gestión bajo presión para evitar un mayor deterioro del capital político.
Javier Milei. ARCHIVO
Apenas transcurrían tres meses desde que se puso la banda presidencial y tomó las riendas de la Argentina cuando el economista libertario Javier Milei afirmara que “la mayoría de los argentinos ve una luz al final en el camino. La palabra que más ven los argentinos es esperanza”. Y, en su primer mensaje de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, lanzó otra frase: “les pido confianza y paciencia”, en medio del combate contra la inflación, la inestabilidad cambiaria y las negociaciones por lo que fue, inicialmente, la “Ley Ómnibus”, con la que inició las reformas estructurales. Dos años después, y con la bandera del ajuste fiscal como estandarte del plan económico vigente, el jefe de Estado volvió a hacer la misma petición a la sociedad.
Tras criticar al periodismo, durante la semana que pasó el jefe de Estado volvió a pedir paciencia a la sociedad, en medio de una caída de su imagen, con cierta solvencia macroeconómica, pero con una microeconomía que aún no arranca. “Sabemos que estos últimos meses fueron duros. Y no es casualidad: es el costo de las bombas que dejaron los irresponsables psicópatas kirchneristas que intentaron hacer volar la economía por los aires el año pasado. Eso no sale gratis: implicó tasas más altas, menor actividad y más inflación. Pero los resultados ya están a la vista: la economía está empezando a levantar vuelo con fuerza”, posteó Milei en las redes sociales.
La última Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública, elaborada por la Universidad de San Andrés, muestra un escenario donde el “crédito” social argentino empieza a ajustarse ante la persistencia de los problemas económicos, especialmente el empleo y el salario. Las emociones y sentimientos que genera Javier Milei entre quienes aprueban al gobierno son la esperanza, la incertidumbre y la confianza, mientras que entre quienes lo desaprueban predominan el rechazo, la vergüenza y, nuevamente, la incertidumbre, dice el sondeo dirigido por el doctor en Ciencias Sociales Diego Reynoso. En cuanto a la percepción temporal, predomina una evaluación retrospectiva negativa: la mayoría considera que la situación del país ha empeorado en el último año, especialmente en los sectores de izquierda y entre votantes opositores. Sin embargo, al proyectar hacia el futuro, se observa una fuerte divergencia: los votantes oficialistas muestran expectativas de mejora, mientras que los opositores proyectan un escenario más negativo.
Bajo el título “Sorteando momentos difíciles”, D´Alessio IROL y Berensztein efectuaron un sondeo, cuya evaluación sobre la situación económica actual ha mostrado que continúa pronunciando la baja. Un 64% de los encuestados (3 puntos más que el mes anterior) considera que la situación está peor que el año pasado, mientras que un 35% cree que está mejor. Entre los votantes de La Libertad Avanza (LLA), el optimismo cayó 3 puntos hacia el 73%. El 95% de los votantes de Fuerza Patria (FP), por su parte, evalúa negativamente al transcurso económico. Entre los votantes de Provincias Unidas (PU) incrementó el pesimismo por 4 puntos al 78%, indica el reporte al que accedió LA GACETA.
Las expectativas económicas para el año próximo también decrecieron, por un punto en ambas direcciones: un 41% de la población cree que la economía estará mejor dentro de un año y un 56% evalúa que estará peor.
En cuanto a la percepción sobre la situación económica personal, el 67% de los encuestados percibe que está peor posicionado económicamente respecto del año anterior, 2 puntos más que el mes anterior y el valor más alto desde agosto 2024. La sensación positiva sobre la economía personal de los votantes a LLA se encuentra en 62% (cuatro puntos porcentuales menos que el mes anterior), mientras que el pesimismo predomina entre los votantes de FP, con un 96%. Los votantes de PU replican esta sensación: un 75% de ellos considera que su situación económica personal es peor ahora que en 2025.
Milei necesita modificar esta etapa de su mandato y apuntalar su imagen y también la de la gestión. Por eso, la Casa Rosada intenta cambiar el humor social, apuntando hacia nuevos temas de la agenda pública. En el medio, tiene que luchar entre sus principios fundacionales y la necesidad de mantenerse dentro de la política. El analista Sergio Berensztein indica a LA GACETA que el Gobierno nacional siempre ha mostrado un umbral de pragmatismo muy superior a la supuesta ortodoxia narrativa libertaria. “Cuando escuchás a Milei suponés que el Presidente es un defensor a ultranza del libre mercado. En la práctica, en tanto, vez que el cepo lo sacó poco a poco, que mantiene un tipo de cambio administrador y ahora YPF hizo un buffer para no caer en la dinámica inflacionaria sin subir los precios de los combustibles”, señala.
Berensztein recuerda que el Gobierno toma tres o cuatro medidas al mes que induce a sospechas acerca de su salida del duro discurso anticasta. “Pasa ahora con los adelantos de coparticipación que la Nación cede a los gobernadores; no lo hacía, pero ahora sí lo ejecutan, ya sea para que se sancione la Ley de Glaciares o para consolidar la coalición las provincias”, acota. Todo esto, según el consultor, marca un deterioro del humor social aún perdiendo electores propios y la ventaja relativa que supo tener respecto de las otras fuerzas políticas el país, incluyendo al peronismo. “Eso implica que se está derritiendo, de a poco, el ejercicio de la gestión y no puede seguir diciendo a la gente le va mal, pero que pronto le irá bien. Por eso, intenta ahora empatizar y sintonizar con esa porción de la gente, con una nueva relativa actitud de Milei”, fundamenta. En medio de esta puja, también están aquellos que señalan que el Gobierno no tiene un plan económico y que sólo improvisa. Berensztein, en ese sentido, sostiene que hay un programa que puede o no gustar, pero que le sirvió para arrancar la gestión, llegar a las elecciones y, tras el triunfo en las urnas, lo confundió, al creer que podían seguir con los mismos parámetros sin hacer el ajuste al que ahora están obligados a ejecutar.
En consecuencia, “creo que no todo avanza de acuerdo al plan, que intentan estabilizar al tipo de cambio como ancla y el ancla fiscal, que en algún momento fue fuerte, hoy no lo es tanto por la caída en la recaudación, aunque el compromiso de sostenerlo está”, argumenta. Con la idea del retorno de los superávit gemelos (fiscal y comercial), en principio, ambos tendría que contribuir a la reactivación de la actividad, pero eso no está llegando, agrega. Frente a esa realidad, se intenta bajar las tasas de interés, mientras se busca reactivar el crédito. En el camino, dice el consultor, regresa la incertidumbre política que tanto ruido hace en el mercado. Así, se plantea el viejo debate del huevo y la gallina. “LLA comete el mismo error que en su momento embistió contra Mauricio Macri al no cuidar a la coalición y a sus socios. Cambió a Guillermo Francos por Manuel Adorni en la jefatura de Gabinete de ministros, para hacer más purista al gobierno, cuando necesitaban todo lo contrario. Puede haberse dado un error político. Está a tiempo de corregir eso para llegar al próximo turno electoral con cierto oxígeno. En definitiva, nunca alcanza sólo con la macroeconomía no alcanza. No hay otro Milei . Ese el Milei de siempre, pero tiene más restricciones política e internas más complejas dentro de su gestión”, finaliza Berensztein.
El comportamiento de la economía es muy heterogéneo. Como dice el economista Lorenzo Sigaut Gravina, el “microclima” se mantendrá en actividades primarias (agropecuarias, minería y energía); y hay “Estancamiento” en el resto de sectores que, en su mayoría, son los que generan empleo y que, por eso, históricamente, definen el humor social y político en la Argentina





















