Un pase del Ente Cultural al municipio da que hablar
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Ana Lía Carbonell asumió como subsecretaria de Cultura de San Miguel de Tucumán tras dejar el Ente Cultural, como parte de la oxigenación de gabinete de la intendenta Rossana Chahla.
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El traspaso se da bajo un acuerdo entre Chahla y Humberto Salazar, titular de un Ente Cultural en crisis financiera y bajo la órbita de Educación, con deudas y conflictos internos.
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La salida debilita la estructura del Ente en un momento crítico, mientras el municipio busca fortalecer su área cultural sumando a especialistas como la historiadora Cecilia Guerra.
Ana Lía Carbonell
La “oxigenación” encarada por Rossana Chahla en su gabinete provocó un irremediable efecto mariposa. El aleteo en el municipio capitalino se sintió con fuerza en las entrañas del Ente Cultural, sometido a un ahogo financiero que no le da respiro a la gestión de Humberto Salazar. Que Ana Lía Carbonell haya dejado la estratégica Secretaría General del Ente para asumir como subsecretaria de Cultura de la Intendencia (foto) es un cambio para nada menor. Una movida para seguir de cerca.
“Ana Lía conoce cada recoveco administrativo del Ente como la palma de su mano. A Humberto no le va a resultar sencillo reemplazarla”, dedujeron en el “radio pasillo” de San Martín 251 apenas se filtró la noticia. Se sabe de la amistad que cultivan Carbonell y Chahla desde sus tiempos en el Colegio del Huerto, por lo que a la oferta laboral se sumó un componente afectivo. Pero lo concreto es que el Ente se queda sin un recurso humano valioso, justo en épocas en las que esos recursos escasean. Eso sí: todo se produjo en buenos términos. “El Ente es mi casa, me voy de la mejor manera -destacó Carbonell-. Agradezco a Humberto, que habló con Rossana y se pusieron de acuerdo”.
Lo que mantiene a Salazar entre la espada y la pared es la economía. Desde que el Ente dejó de depender de la Secretaría General de la Gobernación quien verdaderamente está a cargo es Susana Montaldo. Así lo indica el organigrama: la repartición pasó a la órbita del Ministerio de Educación. El problema es que los fondos no fluyen y esto no sólo paraliza numerosas iniciativas; también redunda en situaciones entre insólitas y vergonzosas, como la demora en el pago a los ganadores del Salón de Artes Visuales.
Frentes abiertos
A la par, Salazar tiene frentes abiertos con el personal, lo que se reflejó públicamente con aquella protesta implementada en el teatro San Martín cuando concluía la función-homenaje del Día de la Memoria. Esa tormentosa relación con los cuerpos estables se extendió al seno de su equipo, ya que removió a Rafael Vázquez Rivera de la Dirección de Industrias Creativas e Interior, cargo que irá -salvo modificaciones de última hora- para Lucila Galíndez. “Más de una vez Humberto pensó en renunciar -sostienen en su entorno-. Pero la verdad es que disfruta de todo lo que puede hacerse en el Ente. Lástima que le tocó la peor época para presidirlo”.
A todo esto, Carbonell reemplazó a Soledad Valenzuela con el desafío de fortalecer el área cultural del municipio, a la que Chahla había “bajado” de Secretaría a Subsecretaría. Para esto, y hablando de excelentes recursos humanos, sumó a la historiadora Cecilia Guerra como directora de Museos. Quien condujo la Casa Histórica antes del desembarco de la Libertad Avanza en el poder se hace cargo de cuatro espacios: la Casa Museo de la Ciudad, el Museo de la Industria Azucarera (MIA), la Casa Belgraniana y el Museo Mercedes Sosa. Tiene mucho por hacer.























