Jorge “Chicho” Díaz, el empleado ejemplar que quedó pegado en la causa por el crimen de Érika

  • Jorge Díaz está detenido desde febrero, acusado por el fiscal Pedro Gallo de encubrir el femicidio de Érika Álvarez al ocultar el cuerpo y borrar rastros del crimen en Tucumán.
  • La fiscalía sostiene que el empleado usó un vehículo oficial para limpiar la escena de su jefe, Felipe Sosa. La defensa niega cargos, alegando que solo hizo tareas de mantenimiento.
  • El análisis de registros telefónicos y cámaras de seguridad será determinante para establecer si Díaz fue cómplice del femicidio o si sus movimientos fueron de índole laboral.

Jorge “Chicho” Díaz Jorge “Chicho” Díaz

Jorge Orlando “Chicho” Díaz era el empleado de confianza de Felipe “El Militar” Sosa. Desde el 27 de febrero se encuentra detenido en el penal de Benjamín Paz porque, según la teoría del fiscal Pedro Gallo, colaboró con el ocultamiento del cadáver de Érika Antonella Álvarez y, posiblemente, del celular de la víctima.

De acuerdo con la teoría del representante del Ministerio Público, Díaz llegó al domicilio donde se registró el femicidio pasadas las 15 del 7 de enero. Arribó al lugar conduciendo una camioneta Chevrolet S10 negra que tenía ploteado el logo de “Mundo Limpio”, una de las empresas del “Militar”.

Borrar rastros

Gallo sostiene que el procesado acudió a ese sitio para limpiar la casa y borrar todo tipo de rastros que podrían complicar procesalmente a su jefe. Sin embargo, su defensor, Juan Pablo Bello, niega rotundamente que haya tenido alguna participación en el caso.

En los últimos tiempos, presentó evidencias para demostrar la inocencia del acusado. Reconoció que “Chelo” estuvo en el lugar para realizar tareas de mantenimiento en la vivienda del principal imputado. Recalcó, además, que, según declaró Justina Gordillo, el 7 de enero al mediodía la casa estaba perfectamente limpia. “Es contradictorio que se lo acuse a él de haber realizado esa tarea”, sostuvo el profesional.

El letrado también dijo que es cierto que Díaz regresó a la casa de Sosa. “Fue a buscar su celular, que se había dejado allí. Eso está probado porque un compañero de trabajo hizo una llamada al aparato y quedó registrado por uno de los dispositivos de seguridad que tenía el acusado del femicidio en su casa”, añadió.

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