Nuevas voces tucumanas: de escribir en sus habitaciones a debutar en la Feria del Libro
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Tres autores tucumanos de entre 17 y 26 años debutaron en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires al presentar sus primeras obras de terror, fantasía y divulgación física.
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Luna Albarracín, Joaquina Lobo Rodríguez y Yaco Hatim desarrollaron sus historias de forma independiente desde sus hogares, logrando llegar al evento editorial más grande del país.
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Este hito marca una renovación generacional en las letras de Tucumán, demostrando el potencial del talento joven para romper barreras geográficas y acceder a circuitos nacionales.
NUEVAS VOCES TUCUMANAS. Luna Albarracín, Yaco B. Hatim y Joaquina Lobo Rodríguez llegaron este año por primera vez a la Feria Internacional del Libro con sus obras publicadas. / LA GACETA
Mientras una escribía cuentos de terror desde Río Seco, otra imaginaba mundos fantásticos después del colegio y un tercero mezclaba física, naturaleza y Patagonia en un cuaderno. Los tres son tucumanos, tienen entre 17 y 26 años y este año llegaron por primera vez a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires con sus obras publicadas.
Luna Albarracín lloró cuando vio su libro por primera vez. Joaquina Lobo Rodríguez firmó ejemplares mientras todavía cursa el último año del secundario. Y Yaco Benjamín Hatim pasó de escribir en una cabaña rodeada de nieve en la Patagonia a presentar su obra frente a lectores de distintos países.
Aunque sus historias son completamente diferentes —terror, fantasía juvenil y divulgación científica— comparten algo en común: empezaron escribiendo lejos de los circuitos literarios tradicionales y terminaron llevando sus proyectos a uno de los eventos editoriales más importantes del país.
Terror desde Río Seco
Luna (@luuna_alba en Instagram) tiene 26 años, vive en Río Seco, un pueblo ubicado entre Concepción y Monteros, y estudia el profesorado de Lengua y Literatura en el Instituto Vocacional de Concepción. Viaja 15 minutos en colectivo para llegar a clases. Y hace pocas semanas vio por primera vez en sus manos el libro que escribió.
"Ese día salió mi libro a la luz. Yo no lo había visto nunca", cuenta a LA GACETA. Fue el jueves 30 de abril, en plena Feria. Su editora le había pedido que enviara los ejemplares directamente a Buenos Aires. Luna llegó al stand y lloró. "Pasaba la gente y yo estaba llorando con mi libro", recuerda.
"Aquí yace algo que no debió despertar" es una colección de cuentos de terror y suspenso cotidiano. No el terror de monstruos inventados, sino el que se filtra en lo familiar: hay violencia disfrazada de metáfora, hay ironía política, hay un cuento que se llama El que no corta caña no come azúcar.
Su vínculo con la escritura empezó cuando era chica, escribiendo en diarios íntimos con “candadito” y dibujando personajes, pero el terror apareció después, cuando comenzó a leer a Stephen King a los 12 años. Después descubrió a Mariana Enríquez y Samantha Schweblin, escritoras que construyen relatos incómodos, atravesados por el horror, la ironía y la realidad social. Eso quiso hacer ella.
"Tengo cuentos que pueden hablar de una violación, pero no lo dicen directamente. Lo disfrazo de una manera que nadie se da cuenta hasta la última palabra", explica. El lector, advierte, tiene que estar preparado.
El título llegó tarde, casi de casualidad. El libro estaba listo para ir a imprenta cuando Luna sintió que faltaba algo. Escribió un cuento más, de cincuenta páginas, en una semana. Cuando lo terminó pensó: es como si algo no tenía que haber despertado. Y ahí entendió que ya tenía el título.
Pasó años sin publicar por miedo a la mirada ajena, a que la gente creyera que sus historias eran autobiográficas o inspiradas en vecinas. "La vergüenza y el miedo siempre van a estar", dice ahora. "Pero la idea es animarse y no quedarse con la duda de qué hubiera pasado", agrega.
"Yo decía que si algún día salía en LA GACETA ya me sentía realizada", contó entre risas.
LUNA Y SU LIBRO. La escritora presentó Aquí yace algo que no debió despertar en la Feria del Libro. / CORTESÍA LUNA ALBARRACÍN
Fantasía, secundaria y Wattpad
Joaquina (@loslibrosdejoa) tiene 17 años, cursa sexto año en el Colegio Nueva América y empezó a escribir después de convertirse en lectora fanática de Harry Potter a los 11. Primero escribía emociones y pensamientos personales. Después empezó a construir historias propias. Así nació una novela donde mezcla romance, misterio y fantasía, con personajes que poseen poderes y atraviesan conflictos vinculados a la identidad y las emociones.
“Quería hacer una historia que no fuera solamente romance”, explicó. Así nació Epifanía Mortal, primera entrega de la bilogía Everglow, una novela donde mezcla romance, misterio y fantasía, con personajes que poseen poderes —entre ellos telequinesis— y atraviesan conflictos vinculados a la identidad y las emociones.
La escritura convivió con la escuela, las tareas y los exámenes. También con el mundo de TikTok, Wattpad y las comunidades digitales de lectura que hoy impulsan a muchos adolescentes a acercarse a los libros. “Ahora se lee más por influencia de TikTok”, aseguró.
Aunque sus amigos sabían que escribía, casi nadie había leído la novela hasta su publicación. Incluso mostrarle borradores a su abuela fue un proceso difícil.
"Es raro que otras personas lean algo tan personal", reconoció.
En la Feria vivió una escena inesperada: una estudiante universitaria de Buenos Aires, de la Facultad de Filosofía y Letras, compró su libro y le dijo que quería mostrárselo a su profesor de Letras. "Me puse muy feliz", recordó.
El 29 de mayo firma ejemplares en Tucumán, esta vez con su familia presente. Y mientras piensa en estudiar Medicina, ya proyecta un segundo libro.
Física, naturaleza y Patagonia
Yaco (@yaco.b.hatim) tiene 23 años y vive en San Martín de los Andes desde que dejó la licenciatura en Física en Tucumán y cruzó la Patagonia por la ruta 40. Allá trabajó en la oficina de turismo municipal, daba clases particulares por las mañanas, y en las tardes de invierno, encerrado por el frío, aprendió Photoshop.
Eso fue lo que desbloqueó el libro. Física como paisaje nació de un cuadernito donde Yaco anotaba los temas del laboratorio universitario, y se convirtió en una guía ilustrada que combina física aplicada, cultura de los pueblos originarios patagónicos, flora y fauna nativa, y una guía de identificación de nubes. La idea es simple: que alguien pueda llevarlo en la mochila, salir al monte, abrir una página y entender lo que tiene enfrente.
"Que no sea simplemente salir al río o caminar al cerro como actividad de semana", explica. "Sino que sea algo nutritivo, recreativo y educativo."
Las ilustraciones son en parte suyas y en parte de Jina, una ilustradora que se encontró con su misma estética. La portada y la contraportada las diseñó él mismo. Cuando las terminó, dice, el libro cobró forma real por primera vez. Sale oficialmente el 20 de mayo.
En la Feria, Yaco vivió algo inesperado: sentirse parte. "Entré no como visitante. Los escritores, los editores, eran como compañeros." También vio otra cosa. En una sala separada, ejecutivos de grandes editoriales discutían tiradas y ventas como si fueran productos. El contraste le pareció, a él y a su esposa, suficientemente inquietante como para quedarse pensando.
YACO Y LA PATAGONIA. El autor llevó a la Feria un libro que mezcla física, naturaleza e ilustración. / CORTESÍA YACO B. HATIM
Historias que empezaron en silencio
Más allá de los géneros y los recorridos distintos, los tres coinciden en algo: escribir también implicó atravesar el miedo a mostrarse. Y los tres tienen algo para decirle a quienes todavía están del otro lado.
Luna habla desde la experiencia de haber esperado demasiado: "La vergüenza y el miedo siempre van a estar, sea que lo saques o no. Pero la idea es animarse y no quedarse con la duda de qué hubiera pasado".
Yaco propone una mirada más técnica: "Primero no te fijes en publicar, sino en sentirte cómodo con lo que estás transmitiendo. Cuando veas que estás logrando plasmar la idea que tenías al principio, ahí ya podés pensar en el proceso editorial. Todo lo artístico ya vino de vos".
Y Joaquina, que escribió su primera novela entre exámenes y materias del secundario, suma un consejo práctico: "Es muy importante tener un hábito. Aunque no tengas ganas o motivación ese día, escribir un poco por día te lo genera. Y no tengas miedo a lo que opinen los demás: siempre va a haber alguien que te lea".
















