El avance del pluriempleo: trabajadores con empleo, pero con sensación de salarios insuficientes
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En Argentina, 1,6 millones de trabajadores recurren actualmente al pluriempleo porque el 87% considera que sus salarios son insuficientes para cubrir la canasta básica.
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El 73% de los empleados agota su sueldo en menos de dos semanas y el 77% está endeudado, mostrando cómo el bajo desempleo ya no garantiza estabilidad económica en el país.
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La tendencia muestra que la baja de la inflación aún no recompone el salario real, lo que consolidará al pluriempleo como una necesidad permanente para sostener la economía.
El auge del pluriempleo, más trabajadores buscan un segundo ingreso para sobrevivir.
Llegar a fin de mes dejó de ser una meta para convertirse en una carrera cada vez más corta. En Tucumán, el fenómeno ya tiene una dimensión concreta: más de 131.000 personas con trabajo siguen buscando otra fuente de ingreso para poder sostenerse. El dato refleja una paradoja cada vez más visible en la provincia: la desocupación se mantiene relativamente baja -5,6% durante el cuarto trimestre de 2025-, pero eso ya no garantiza estabilidad económica. Hoy, casi tres de cada 10 trabajadores del Gran Tucumán necesitan rebuscarse un ingreso extra para cubrir gastos básicos. La tendencia también se replica a nivel nacional, donde el pluriempleo alcanzó a 1,6 millones de personas y se ubicó entre los niveles más altos de los últimos años. En ese contexto, para una gran parte de los trabajadores tucumanos -y también del resto del país- el sueldo se diluye en pocos días y muchas veces ya no alcanza siquiera para cubrir lo esencial.
Un informe reciente del portal de empleo Bumeran pone cifras concretas a esa percepción extendida: el 87% de las personas considera que su salario es insuficiente para cubrir sus necesidades básicas. El dato, además de reflejar una situación crítica, también muestra un deterioro respecto del año pasado.
La sensación de retroceso es aún más marcada cuando se observa el poder adquisitivo. El 74% de los encuestados afirma que su capacidad de compra empeoró en los últimos meses, un salto significativo frente al 58% que sostenía lo mismo en 2025. Es decir, incluso en un escenario de desaceleración inflacionaria, la percepción social no acompaña.
“La desaceleración de la inflación no implica automáticamente una mejora en el salario real”, explicó Federico Barni, CEO de la compañía. Según señaló, después de varios años de pérdida acumulada, los ingresos siguen concentrándose en cubrir gastos básicos, con escaso margen para recuperar capacidad de consumo o proyectar a futuro.
Sueldos que se consumen en días
El estudio revela una dinámica cada vez más ajustada en la economía doméstica. Al 73% de los trabajadores el salario le dura menos de dos semanas, lo que deja en evidencia la dificultad para sostener los gastos mensuales.
Dentro de ese grupo, la situación es dispar pero igualmente compleja: el 28% asegura que destina el 100% de su sueldo apenas cobra, en un intento por saldar cuentas atrasadas o cubrir compromisos inmediatos. Otro 21% logra estirarlo hasta la segunda semana, mientras que un 15% afirma que no llega ni siquiera a siete días.
En el otro extremo, apenas el 9% de los trabajadores consigue que el ingreso le alcance todo el mes. El resto queda atrapado en un esquema de ajuste permanente, donde cada gasto implica resignar otro.
Los principales destinos del dinero confirman esa lógica. El alquiler aparece como el gasto más importante para el 44% de los encuestados, seguido por alimentos (27%) y pago de deudas (16%). Es decir, la mayor parte del ingreso se va en sostener lo indispensable, sin margen para consumos secundarios.
Sin resto para ahorrar
En ese contexto, el ahorro se vuelve una práctica casi inexistente. El 90% de los trabajadores reconoce que no puede guardar dinero, una cifra que se mantiene en niveles muy altos y que evidencia la fragilidad de las economías personales.
Las razones son directas: más de la mitad señala que su salario no es suficiente. Otros mencionan el peso de las deudas o la necesidad de cubrir gastos básicos como factores determinantes.
Entre la minoría que logra ahorrar, los porcentajes son bajos y las estrategias, diversas: desde pequeñas reservas en cuentas bancarias hasta inversiones en fondos o compra de moneda extranjera. Sin embargo, se trata de una excepción dentro de un escenario dominado por la urgencia.
Deudas que crecen y redes familiares
El endeudamiento, en paralelo, sigue en aumento. El 77% de los trabajadores afirma tener algún tipo de deuda, lo que representa un incremento respecto del año anterior. Este dato refleja no solo dificultades para sostener el consumo, sino también la necesidad de recurrir al crédito para cubrir gastos corrientes.
A esa presión se suma otro factor: la asistencia económica dentro del entorno cercano. La mitad de los encuestados señala que ayuda a familiares o personas allegadas, ya sea de manera regular u ocasional. En muchos casos, los ingresos no solo deben alcanzar para el propio hogar, sino también para sostener redes familiares más amplias.
Un reclamo sin matices
En este escenario, hay un punto de acuerdo absoluto: el salario necesita recomponerse. El 100% de los trabajadores encuestados afirma que le gustaría recibir un aumento.
Consultados sobre el destino de ese eventual ingreso extra, casi la mitad respondió que lo usaría para pagar deudas, lo que muestra el nivel de atraso acumulado. Otros optarían por ahorrar o, en menor medida, recuperar consumos postergados.
El informe, basado en más de 6.400 casos en Argentina y otros países de la región, deja una conclusión clara: más allá de las señales macroeconómicas, la recuperación del salario real todavía no se percibe en la vida cotidiana.
























