Los paltos son muy susceptibles a la infestación por Phytophthora Cinnamomi en condiciones de bajas concentraciones de oxígeno en la zona radicular, por lo cual es indispensable plantar en zonas donde exista acumulación de agua.
El rango de pH 5,5-6,8 del suelo es ideal para los paltos. En los suelos alcalinos o calcáreos, los paltos están expuestos a manifestar síntomas de clorosis foliar por deficiencia de hierro -amarillamiento de las hojas de las brotaciones entre las nervaduras-, las que permanecen verdes.
La falta de hierro puede estar también asociada con una pobre aireación del suelo por dificultades del drenaje o al riego excesivo. Los pies mejicanos y antillanos son más tolerantes que los guatemaltecos a la alcalinidad del suelo. La clorosis férrica en los suelos calcáreos puede corregirse mediante la aplicación al suelo de un quelato comercial de hierro del tipo EDDHAFe.
Los paltos son muy sensibles a la salinidad del suelo. La concentración crítica de sales solubles, expresada como conductividad eléctrica (CE) del extracto del suelo saturado es de 1,3 a 1,6 dS/m, y depende del portainjerto. Los de razas antillana y guatemalteca, en ese orden, son más tolerantes que los de la raza mejicana.
Por encima de este nivel de sales, el crecimiento y la producción de los árboles es afectado, estimándose una reducción del 21% del rendimiento por cada unidad de incremento del CE crítica.
El nitrógeno es el elemento más importante en la nutrición de los paltos. A diferencia de los citrus, en los que la relación entre la dosis nitrogenada y la producción de fruta se ajusta a una típica curva de incrementos decrecientes del rendimiento. En los paltos ,la relación es curvilínea con la porción intermedia más productiva y reducciones del rendimiento a dosis bajas y altas de nitrógeno.
En los frutales, los hidratos de carbono elaborados en la fotosíntesis son traslocados a las raíces donde actúan como material energético para el desarrollo radicular y en la absorción y metabolismo del nitrógeno. En los paltos, gran parte de los fotosintatos acumulados son usados en un exuberante crecimiento vegetativo y mucho menos queda disponible para su traslocación a las raíces. Como resultado, los niveles de nitrógeno en la copa son relativamente bajos. Así, el equilibrio vegetativo-reproductivo debe obtenerse con el uso prudente de la fertilización nitrogenada. En los citrus más vigorosos, en cambio, una reducción de la fertilización reduce apenas el crecimiento vegetativo, pero puede causar una drástica reducción de la producción. Aquí, el mantenimiento de altas dosis de nitrógeno, asociadas con alta producción, es necesario. El rango óptimo de nitrógeno foliar, determinado en las hojas de la brotación de primavera de 5 a 7 meses de edad sobre ramitas sin brotes ni frutos, es de 2,0-2,3%N, algo menor en las variedades comparativamente más vigorosas, como Lula, Torres y Collinson, que en Hass y Tonnage.
Para una misma variedad, los portainjertos del grupo mexicano inducen mayores contenidos de nitrógeno foliar que los del grupo guatemalteco.(Por Pedro y Eduardo Aso de Tecnosuelo)
Los nutrientes tienen un rol decisivo
El requerimiento de fósforo de los paltos es inferior al de los citrus. Aunque en cultivos hidropónicos y arena se observaron síntomas de deficiencia de fósforo, reducción del crecimiento, especialmente de las raíces, hojas pequeñas, verde opacas, con manchas necróticas y defoliación prematura, no hay evidencias de la carencia de este nutriente en quintas de paltos. Ni siquiera en los suelos donde árboles de naranjo Valencia respondieron notablemente a la fertilización fosfatada (California). Niveles de fósforo foliar en el rango de 0,10-0,25%P se consideran óptimos y menos de 0,06% P deficientes.
En suelos de bajo suministro de fósforo es indicada la incorporación de superfosfato triple en el hoyo de plantación para mantener un aprovisionamiento adecuado a los árboles durante algunos años. Contenidos relativamente bajos de fósforo foliar se presentan comúnmente en los años de alta producción, y podría ser una causa del comportamiento alternante. Como el fósforo, la carencia de potasio en paltos no ha sido observada en plantaciones a campo.
Bajo condiciones controladas, el primer síntoma de la escasez de potasio se manifestó por la aparición de hojas angostas en la brotación de primavera y por un tamaño menor al normal, que luego exhibieron manchas necróticas distribuídas en la lámina. Las experiencias con fertilizantes a largo plazo no mostraron efectos favorables sobre el rendimiento de los paltos por la inclusión de potasio, aún cuando incrementaron el nivel del nutriente en las hojas (California).
Contenidos de potasio foliar en el rango de 0,75-2%K se interpretan como satisfactorios. La deficiencia de zinc aparece con cierta frecuencia en las quintas de paltos de Tucumán. Se caracteriza por un moteado verde claro a amarillento entre las nervaduras de las hojas de las brotaciones en los estados iniciales.
A medida que la deficiencia progresa la clorosis se acentúa, las hojas nuevas son más pequeñas y los entrenudos se acortan, causando el arrocetado de los brotes. Algunos frutos de los paltos deficientes en zinc son de menor tamaño y redondeados, especialmente en las variedades que producen fruta piriforme.
La falta de zinc en paltos es común en los suelos calcáreos y en los ácidos de textura gruesa con contenidos de zinc disponible inferiores a 2,5 ppm Zn (extracción DTPA), y puede ser inducida por la aplicación de dosis excesivas de fertilizantes nitrogenados y/o fosfatados.
El nivel crítico de zinc foliar abarca el rango de 10-20 ppm Zn, mientras que el intervalo normal es 30-150 ppm Zn. Las pulverizaciones y las aplicaciones en riego por goteo de un quelato de zinc son efectivas para la corrección de la deficiencia de zinc en paltos. Excepcionalmente se observan síntomas de deficiencia de magnesio, amarillamiento que comienza en los márgenes de las hojas adultas y avanza entre las nervaduras.















