Una salida para 2,5 millones de argentinos pobres

El programa "Pro Huerta" provee en forma gratuita semillas y capacitación, y realiza un seguimiento de cada una de las huertas. Para familias sin trabajo.

29 Marzo 2002
Más de 2,5 millones de pobres en todo el país producen sus alimentos mediante una huerta familiar en la que, a través de un espacio reducido, obtienen hortalizas de hoja, raíces, frutos y legumbres, con las que se aseguran las vitaminas y minerales suficientes para una dieta sana. La instalación de huertas familiares se transformó en un recurso indispensable para capear la crisis entre las familias más pobres, ya que según el INDEC, el 37% de la población urbana está por debajo de la línea de la pobreza y más de 12 millones de personas no pueden comprar la canasta básica de alimentos. El programa "Pro Huerta", que impulsa el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), y otros emprendimientos de huertas comunitarias y escolares, sirven para orientar a las familias sin trabajo que quieren producir sus propios alimentos.
"Creado para familias sin recursos, el programa permite acceder a productos de huerta destinados a compensar una dieta con deficiencias de minerales y vitaminas por la escasa alimentación", resaltó el ingeniero Juan José Zabalo, coordinador nacional de proyecto "Pro Huerta" del INTA. Esa institución, que ya instaló 420.000 huertas familiares en todo el país, de las que 60.000 tienen anexadas una pequeña granja, provee en forma gratuita la semilla, ofrece capacitación y el seguimiento de todas las huertas.
Pero además, varias sociedades de fomento en el conurbano bonaerense impulsaron huertas familiares, y en zonas donde hay villas de emergencia o viviendas en monoblocks se implementaron huertas comunitarias.
"Tomamos contacto con familias necesitadas a través de sociedades vecinales, centros de jubilados o parroquias -dijo Zabalo-, nunca en forma individual porque la idea es que el programa llegue a más personas con el menor costo burocrático".
El objetivo de esta iniciativa es que las huertas tengan producción anual, por lo que el INTA estima que con una superficie mínima de 100 m2 (10 metros por 10 metros) se abastece una familia tipo de 4 o 5 miembros. El funcionario consideró que con una superficie menor para alcanzar resultados parecidos, se debería trabajar en forma escalonada.
La huerta familiar que impulsa el INTA es de carácter orgánico y se basa en el principio de rotación, secuencia y asociación de plantas. "La forma de trabajar la tierra está pensada para aprovechar mejor los esfuerzos; cada cultivo prepara las condiciones para el siguiente, las alternativa de maíz en verano y habas o arvejas en invierno aumenta la fertilidad", apuntó el coordinador del programa "Pro Huerta".

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