La fertirrigación incide en el rinde de los cultivos

El rendimiento que se puede alcanzar en los invernaderos depende del tipo de alimentación que tengan las plantaciones. Los nutrientes.

29 Marzo 2002
El potencial de rinde de las hortalizas en invernadero depende en gran parte de la práctica de la fertirrigación que posibilita la alimentación diaria de las mismas. Se debe tener en cuenta la demanda de agua y de nutrientes de cada cultivo.
La gran expansión que ha experimentado en la frutihorticultura mundial el riego localizado, sobre todo en suelos de textura arenosa, ha arrastrado implícitamente la práctica de la fertirrigación.
En el sur de España, los cultivos hortícolas en invernaderos están sometidos en su totalidad a un régimen de riego y fertilización diaria y localizada. Con este sistema, conceptualizan investigadores y agricultores españoles, se ahorra agua y se coloca la misma junto con los nutrientes en el lugar preciso de la demanda de la planta, es decir, en su sistema radicular. Esto refuerza la idea de nuestros tradicionales agricultores que, sin disponer de alta tecnología, sabían que las respuestas productivas solían ser mejores fraccionando los abonos y el agua, de acuerdo al requerimiento del cultivo en las etapas del ciclo.

En Tucumán
A principios de 1970, cuando los agricultores tucumanos incursionaron por primera vez en la producción forzada de hortalizas, no se disponía de la tecnología del riego localizado. Simplemente las plantas se regaban por surcos dentro de los módulos del invernadero, o con mangueras perforadas sin el complemento de la fertilización localizada. Fue recién en 1990, cuando se registró un nuevo impulso de la actividad de invernaderos, cuando el agricultor accedió a la tecnología de fertirrigación programada.
Para llevar a cabo con éxito una determinada pauta de fertirrigación es necesario tener una idea aproximada, por experiencia o por bibliografía, de los requerimientos de los principales nutrientes y de la variación cuantitativa de los mismos a lo largo del ciclo de las hortalizas en cultivo.
A modo de ejemplo, podemos señalar que un híbrido de tomate con un potencial de rinde del orden de las 80 tn/ha, puede extraer del suelo 320 kg de nitrógeno/ha; 90 kg de fósforo y más de 400 kg de potasio al inicio de la formación de los frutos y de la maduración respectivamente. Para el caso del melón, los requerimientos son menores, ya que para un híbrido con rinde de dos frutos de 1,5 kg cada uno por planta, el cultivo extrae por hectárea 90 kg de nitrógeno; 40 kg de fósforo y 200 de potasio.
Es necesario describir el sistema de fertirrigación a emplear.
Existen equipos que van, desde fertirriegos computarizados con programas de control de las concentraciones fertilizantes, acorde a las etapas del cultivo, hasta los fabricados en casa. En este último caso se puede mencionar que, copiando parte de la tecnología tan avanzada en esta materia, se puede armar un sistema de riego localizado con $300.
Se debe disponer de un tanque de agua elevado a 10 metros con una capacidad de 500 litros; para la conducción del agua se puede usar cañería de PVC similar al del sistema domiciliario.

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