26 Abril 2002
Con la presencia de destacados especialistas franceses se desarrolló en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires el seminario sobre "La seguridad sanitaria de los alimentos".
Entre otros aspectos, como la influencia de los temas sanitarios en los intercambios internacionales, el sistema francés de seguridad sanitaria y la organización de la seguridad alimentaria en la Argentina, se abordó la problemática de la trazabilidad en los rodeos bovinos. Entre los participantes hubo coincidencia que se trata de un tema clave para asegurar la supervivencia en un negocio que se recuperó, después de haber pagado las culpas por los errores cometidos durante la última epidemia de aftosa.
Al respecto, el doctor Juan Rebagliatti, del SENASA, explicó la posición argentina:
*Flagelos como la BSE obligan a acreditar carnes sanas ante el consumidor. "Pero, ¡cuidado!, la producción de alimentos ya no es una suma de pasos inconexos entre sí, no sirve cumplir esmeradamente una etapa y desentenderse de lo que sucede en las siguientes. Estamos en una situación de mínimo riesgo con respecto a la BSE, pero lo que ocurrió con la aftosa nos obliga a establecer garantías frente a nuestros compradores".
*En Europa el único sistema aceptado es el de la doble caravana con identificación individual de los animales y están evaluando los proyectos piloto desarrollados sobre la identificación electrónica. "En la Argentina tenemos una realidad objetiva que difiere sustancialmente de las condiciones europeas; nuestro sistema es extensivo, básicamente a pasto. Es una ventaja comparativa que debe ser defendida como una ventaja competitiva".
*Si bien la trazabilidad aparece como una exigencia internacional, y el SENASA asume la responsabilidad de su desarrollo y control en el país, la identificación individual indivisa no es necesaria en la Argentina y se aplica un sistema que identifica lotes o grupos de animales producidos en similares condiciones. "Tenemos una continuidad de pertenencia de los animales, con muy limitada transferencia de propiedad".
*"Nuestro sistema de identificación es la marca a fuego, simple y efectiva. Es un elemento indispensable para el pilar de nuestra trazabilidad: el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios, una especie de cédula de identidad de todo productor en la Argentina. A esto se agrega la figura del veterinario particular certificador en campo, el DTA y los pasos documentados en el frigorífico. Queda claro que existen diferencias de criterio con las autoridades europeas. Sin renunciar a los genuinos aspectos técnicos y prácticos ¿no será necesario, por razones comerciales, detenerse a considerar aquel archiconocido axioma popular que indica que el cliente siempre tiene la razón? Todo un tema para debatir seriamente".
Exigencias ineludibles
¿Qué quiere el consumidor del Primer Mundo?, preguntó Louis Orenga, director del Centro de Información de Carnes de Francia. Y respondió: seguridad alimentaria, respeto por el medio ambiente y el bienestar animal; además, información sobre las características de lo que está comiendo.
"Por eso, debe haber una organización colectiva de la actividad ante los desafíos del futuro. Contar con normas que partan del conocimiento y darles a los productores, frigoríficos y comercializadores los elementos para cumplirlas. La trazabilidad es una herramienta, no un objetivo, y además no es creíble si no va acompañada de controles adecuados. Más aún cuando nos dirigimos a una población cada vez más concentrada en las ciudades, que consume productos con transformaciones crecientes", señaló. "En ella creció la noción de estar sanos, de sentirse bien; los medios gráficos alertan sobre los riesgos que encierran ciertos alimentos. Más del 80% de la carne la venden los supermercados y allí es el producto el que debe informar". explicó Orenga.
Entre otros aspectos, como la influencia de los temas sanitarios en los intercambios internacionales, el sistema francés de seguridad sanitaria y la organización de la seguridad alimentaria en la Argentina, se abordó la problemática de la trazabilidad en los rodeos bovinos. Entre los participantes hubo coincidencia que se trata de un tema clave para asegurar la supervivencia en un negocio que se recuperó, después de haber pagado las culpas por los errores cometidos durante la última epidemia de aftosa.
Al respecto, el doctor Juan Rebagliatti, del SENASA, explicó la posición argentina:
*Flagelos como la BSE obligan a acreditar carnes sanas ante el consumidor. "Pero, ¡cuidado!, la producción de alimentos ya no es una suma de pasos inconexos entre sí, no sirve cumplir esmeradamente una etapa y desentenderse de lo que sucede en las siguientes. Estamos en una situación de mínimo riesgo con respecto a la BSE, pero lo que ocurrió con la aftosa nos obliga a establecer garantías frente a nuestros compradores".
*En Europa el único sistema aceptado es el de la doble caravana con identificación individual de los animales y están evaluando los proyectos piloto desarrollados sobre la identificación electrónica. "En la Argentina tenemos una realidad objetiva que difiere sustancialmente de las condiciones europeas; nuestro sistema es extensivo, básicamente a pasto. Es una ventaja comparativa que debe ser defendida como una ventaja competitiva".
*Si bien la trazabilidad aparece como una exigencia internacional, y el SENASA asume la responsabilidad de su desarrollo y control en el país, la identificación individual indivisa no es necesaria en la Argentina y se aplica un sistema que identifica lotes o grupos de animales producidos en similares condiciones. "Tenemos una continuidad de pertenencia de los animales, con muy limitada transferencia de propiedad".
*"Nuestro sistema de identificación es la marca a fuego, simple y efectiva. Es un elemento indispensable para el pilar de nuestra trazabilidad: el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios, una especie de cédula de identidad de todo productor en la Argentina. A esto se agrega la figura del veterinario particular certificador en campo, el DTA y los pasos documentados en el frigorífico. Queda claro que existen diferencias de criterio con las autoridades europeas. Sin renunciar a los genuinos aspectos técnicos y prácticos ¿no será necesario, por razones comerciales, detenerse a considerar aquel archiconocido axioma popular que indica que el cliente siempre tiene la razón? Todo un tema para debatir seriamente".
Exigencias ineludibles
¿Qué quiere el consumidor del Primer Mundo?, preguntó Louis Orenga, director del Centro de Información de Carnes de Francia. Y respondió: seguridad alimentaria, respeto por el medio ambiente y el bienestar animal; además, información sobre las características de lo que está comiendo.
"Por eso, debe haber una organización colectiva de la actividad ante los desafíos del futuro. Contar con normas que partan del conocimiento y darles a los productores, frigoríficos y comercializadores los elementos para cumplirlas. La trazabilidad es una herramienta, no un objetivo, y además no es creíble si no va acompañada de controles adecuados. Más aún cuando nos dirigimos a una población cada vez más concentrada en las ciudades, que consume productos con transformaciones crecientes", señaló. "En ella creció la noción de estar sanos, de sentirse bien; los medios gráficos alertan sobre los riesgos que encierran ciertos alimentos. Más del 80% de la carne la venden los supermercados y allí es el producto el que debe informar". explicó Orenga.















