25 Octubre 2002
El esfuerzo que hicieron las autoridades españolas valió realmente la pena y, en contra de muchas cosas que se han dicho, sin ningún sentido, porque una negociación no es llegar, sentarse y decir que tenían los mejores productos del mundo, sino vale destacar la habilidad de la negociación.
La apertura a Estados Unidos para las "clementinas españolas" llevó un gran alivio tanto al gobierno español como a los productores del Mediterráneo, sobre todo porque sabían que el cierre al ingreso de cítricos españoles se debía a motivos totalmente ajenos al sector productivo y pasaba por un tema político. Pero no de España, sino todo lo contrario; obedecía al excesivo proteccionismo que siempre impuso EE.UU. cuando ingresa a sus fronteras un producto con el cual no pueden competir en calidad.
Después de once meses, el Departamento de Agricultura norteamericano (USDA) dictó la norma que autoriza las importaciones. No obstante, en España existe una gran incertidumbre ya que los lobbies americanos están activos y se han unido para boicotear las ventas españolas.
Además, las condiciones aprobadas por el Gobierno estadounidense endurecen aún más las condiciones para la exportación de cítricos, ya que no se han admitido las alegaciones presentadas por las autoridades españolas. Las exigencias serán más duras, el tratamiento con frío deberá durar más tiempo y las autoridades serán mucho más estrictas para evitar que algún fruto ingrese a EE.UU. con larvas de mosca de la fruta. La nueva norma prohíbe la exportación a los estados productores de cítricos. No obstante los productores españoles, a pesar de todas las dificultades interpuesta por los americanos están dispuestos a presentar batalla y reconquistar ese mercado que llegó a comprarles más de 100.000 toneladas sólo de clementinas. Ya se está trabajando para ofrecer mayor calidad en los envíos, evitar los problemas fitosanitarios y conseguir que los consumidores avalen la exportación española.
Ante este acontecimiento del comercio mundial de cítricos, es preciso decir que el limón argentino debería seguir el mismo camino. No existe ningún fundamento técnico para impedir el ingreso de nuestro limón a los estados americanos que no produzcan cítricos, y perfectamente se podría llegar con nuestras producciones al país del norte sin poner en peligro la sanidad de las regiones productoras americanas, ya que ni la sarna, ni la mancha negra, ni la cancrosis viajan en avión.
Pero para que esto se logre, deberá existir el pleno convencimiento, tanto por parte de la actividad privada como del Estado argentino, que todo esto es posible y depende del arte de negociar, sin prisa pero sin pausa.
Debería tomarse la posta de la negociación política en forma activa, en donde el estado argentino, provincial o nacional, la Cancillería, la Embajada Argentina en EE.UU., el Senasa y las asociaciones gremiales citrícolas como ATC, AFINOA, o Federcitrus, deberían estar trazando estrategias conjuntas para reconquistar un mercado que se perdió por cuestiones políticas y proteccionistas.
Los intereses
Es impensable e inaceptable que en un país considerado líder como los EE.UU., vale más la presión de los agricultores de California que todos los tratados firmados por los organismos internacionales de protección y sanidad vegetal o animal y que los fundamentos técnicos avalados por los mismos USDA y APHIS.
Se perdió una campaña entera ante la imposibilidad de exportar limones, por la decisión unilateral de EE.UU. y pese a que se siente que tanto el Aphis como el USDA y algunas autoridades argentinas están trabajando para una pronta apertura, la realidad es otra. EE.UU. se dio cuenta de que no podía competir con los limones argentinos y el orgullo americano pudo más que cualquier tratado. Los productores locales siguen aguardando una mejor salida para la fruta fresca, ya que de abrirse EE.UU. y Japón, la ecuación del negocio inducirá sin lugar a dudas a los productores a continuar luchando por este sector que nunca deberá bajar los brazos.
La apertura a Estados Unidos para las "clementinas españolas" llevó un gran alivio tanto al gobierno español como a los productores del Mediterráneo, sobre todo porque sabían que el cierre al ingreso de cítricos españoles se debía a motivos totalmente ajenos al sector productivo y pasaba por un tema político. Pero no de España, sino todo lo contrario; obedecía al excesivo proteccionismo que siempre impuso EE.UU. cuando ingresa a sus fronteras un producto con el cual no pueden competir en calidad.
Después de once meses, el Departamento de Agricultura norteamericano (USDA) dictó la norma que autoriza las importaciones. No obstante, en España existe una gran incertidumbre ya que los lobbies americanos están activos y se han unido para boicotear las ventas españolas.
Además, las condiciones aprobadas por el Gobierno estadounidense endurecen aún más las condiciones para la exportación de cítricos, ya que no se han admitido las alegaciones presentadas por las autoridades españolas. Las exigencias serán más duras, el tratamiento con frío deberá durar más tiempo y las autoridades serán mucho más estrictas para evitar que algún fruto ingrese a EE.UU. con larvas de mosca de la fruta. La nueva norma prohíbe la exportación a los estados productores de cítricos. No obstante los productores españoles, a pesar de todas las dificultades interpuesta por los americanos están dispuestos a presentar batalla y reconquistar ese mercado que llegó a comprarles más de 100.000 toneladas sólo de clementinas. Ya se está trabajando para ofrecer mayor calidad en los envíos, evitar los problemas fitosanitarios y conseguir que los consumidores avalen la exportación española.
Ante este acontecimiento del comercio mundial de cítricos, es preciso decir que el limón argentino debería seguir el mismo camino. No existe ningún fundamento técnico para impedir el ingreso de nuestro limón a los estados americanos que no produzcan cítricos, y perfectamente se podría llegar con nuestras producciones al país del norte sin poner en peligro la sanidad de las regiones productoras americanas, ya que ni la sarna, ni la mancha negra, ni la cancrosis viajan en avión.
Pero para que esto se logre, deberá existir el pleno convencimiento, tanto por parte de la actividad privada como del Estado argentino, que todo esto es posible y depende del arte de negociar, sin prisa pero sin pausa.
Debería tomarse la posta de la negociación política en forma activa, en donde el estado argentino, provincial o nacional, la Cancillería, la Embajada Argentina en EE.UU., el Senasa y las asociaciones gremiales citrícolas como ATC, AFINOA, o Federcitrus, deberían estar trazando estrategias conjuntas para reconquistar un mercado que se perdió por cuestiones políticas y proteccionistas.
Los intereses
Es impensable e inaceptable que en un país considerado líder como los EE.UU., vale más la presión de los agricultores de California que todos los tratados firmados por los organismos internacionales de protección y sanidad vegetal o animal y que los fundamentos técnicos avalados por los mismos USDA y APHIS.
Se perdió una campaña entera ante la imposibilidad de exportar limones, por la decisión unilateral de EE.UU. y pese a que se siente que tanto el Aphis como el USDA y algunas autoridades argentinas están trabajando para una pronta apertura, la realidad es otra. EE.UU. se dio cuenta de que no podía competir con los limones argentinos y el orgullo americano pudo más que cualquier tratado. Los productores locales siguen aguardando una mejor salida para la fruta fresca, ya que de abrirse EE.UU. y Japón, la ecuación del negocio inducirá sin lugar a dudas a los productores a continuar luchando por este sector que nunca deberá bajar los brazos.














