Resultados para la toma de decisiones

Red de evaluacioón de cultivares. El INTA Famaillá analizó los grupos de madurez y los tiempos de siembra más adecuados, entre otros manejos.

25 Octubre 2002
Desde 1980 el INTA coordina una Red de Evaluación de Cultivares de Soja (RECSO), a través de la cual, anualmente, se conducen ensayos con diferentes grupos de madurez (GM) en las distintas regiónes y subregiones de cultivo en el país.
En este sentido, y con el objetivo de identificar cultivares de soja con mayor estabilidad y adaptabilidad productiva para disponer de información del comportamiento agronómico -en distintos ambientes de la región NOA y NEA-, todos los años la Estación Experimental Agrícola-INTA Famaillá coordina ensayos con materiales genéticos de GM IV al IX.
Los trabajos se realizan en campos de productores y la EEA, cubriendo ambientes representativos en las áreas sojeras de las distintas provincias. También se describe la superficie de siembra en franco aumento, que es aproximadamente de 2 millones de hectáreas.Con la información obtenida se elaboran recomendaciones sobre la elección y el manejo de los cultivares en cada subregión de cultivo, para que los técnicos y los productores efectúen la elección de acuerdo con el comportamiento de cada área, en diferentes situaciones ambientales.
Para cada ensayo se utilizó diseño experimental. Se determinó el rendimiento y se realizaron observaciones fenológicas y agronómicas. A los fines de informar los resultados obtenidos en el ensayo de cada localidad o ambiente se describen en los cuadros Grupos de madurez y los cultivares.
Se debe tener en cuenta que los cultivares de un mismo GM pueden diferir entre sí en cuanto a su adaptación a las situaciones ambientales. Mediante el conocimiento de las condiciones locales y las características de los cultivares, es posible una correcta elección de siembra de aquellos que mejor se adapten a determinadas situaciones agroecológicas.
De esta forma, los ensayos conducidos por la RECSO permiten identificar en los ambientes señalados los cultivares superiores en rendimiento, sanidad, comportamiento agronómico y las prácticas de manejo que permitan la expresión del potencial de rendimiento.
También cuáles son las combinaciones más adecuadas de GM, cultivares, fechas de siembra, espaciamientos y densidades de siembra para cada situación ambiental, y así poder realizar una planificación adecuada de siembra, manejo y cosecha para lograr una alta productividad en sistemas agrícolas sustentables.

La siembra llegaría a unas 220.000 ha

"Tucumán y sus productores de granos, principalmente los de soja, están preparando el comienzo de una nueva campaña; estimo que para esta ocasión podamos tener un promedio de siembra de unas 220.000 hectáreas, que es lo que se sembró el año pasado", señaló el ingeniero Mario Devani, jefe de la Sección Granos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC).
El experto estimó que se sembrarán unas 35.000 hectáreas de maíz, según las conversaciones que mantuvo con los productores, ya que ellos conocen cuál es la importancia de las rotaciones soja-maíz, en los suelos de cultivo.
Las siembras de la soja serán nuevamente lideradas por las variedades transgénicas, en un promedio superior al 95%. Las convencionales serán muy puntuales, y generalmente realizadas por productores que tienen entrega por contrato de este tipo de soja, explicó Devani.
"En cuanto a la elección de variedades, podemos decir que es todo un mundo, debido a que existen diferentes variables que se deben analizar para elegirlas. Se debe tener en cuenta cuáles son las zonas donde se sembrará para determinar la variedad. En Tucumán hay una zona húmeda con buen milimetraje de lluvias, que coincide con la zona pedemontana, y otra de un menor milimetraje, que es el área oriental de la provincia", precisó el especialista.
En ambas situaciones se recomienda utilizar variedades de diferentes grupos de maduración, de manera que se minimicen los riesgos climáticos -como evitar los períodos de sequía- en el momento crítico del cultivo, que es el llenado de los granos.
"En la zona pedemontana, el grueso de la siembra debe realizarse con materiales de alto potencial del grupo VII y VIII, como la A 8000, A 8100, Munasqa, A 7636 y Mágica, y el resto con materiales de grupos más cortos, como la DM 4800 , la A 4910 y la A 5409, para minimizar riesgos y se pueda secuenciar la cosecha. Este es uno de los 'cuellos de botella' que tenemos en la región", remarcó Devani.
Respeto de la siembra en las zonas más secas, entre las variedades que son "caballitos de batalla", figuran las de grupos cortos e indeterminados como la A 5409 y María (grupo V). También se utiliza algo de las variedades de grupo más corto, como el IV largo, y se completa la siembra con un grupo de ciclo completo como el VII o VIII corto.
"A grandes rasgos, esto es lo que se debería hacer respecto de la elección de variedades, que generalmente van de acuerdo con las necesidades del productor y con su capacidad de trilla", resaltó el experto.
En cuanto al espaciamiento, Devani indicó que en la soja se la realiza a 50 centímetros, salvo excepciones a 70 cm, por lo que la densidad de siembra en los grupos cortos es de 18 plantas por metro, teniendo presente su poder germinativo, y en el caso de los grupos largos de 14 a 15 plantas por metro.
Destacó la importancia de los contenidos de humedad en los perfiles de los suelos, ya que casi el 50% de la superficie que se siembra con soja tiene, o tuvo trigo este invierno. Se debe tener ese perfil lleno de humedad cuando comience la siembra. Se debe dar prioridad de siembra a los lotes que no tuvieron trigo, ya que si fueron bien barbechados tienen más humedad.
Por último, Devani señaló que los tratamientos de semillas son fundamentales, ya que hay buenas y algunas no tanto, por lo que si hay presión de patógenos de enfermedades se deberán usar productos más eficientes para controlarlas y evitar su propagación.

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