El objetivo debe ser garantizar la inocuidad de los alimentos

La mayoría de las empresas europeas serias trabaja con programas de gestión de calidad. La certificación es una exigencia en frutas frescas.

01 Noviembre 2002
Una vez más pude comprobar personalmente cómo en Europa la mayoría de las empresas exportadoras de productos alimenticios serias trabajan con programas de gestión de calidad que, además de buscar mejorar la gestión empresarial, buscan garantizar la calidad e inocuidad de los alimentos elaborados.
Concretamente, en el sector de frutas frescas no existen prácticamente en Europa empresas que no estén certificadas o no estén prontas a certificar sus plantas con sistemas de gestión de calidad e inocuidad alimentaria. En el viejo continente esto es una obligación, la ley así lo exige y la falta de control está penalizada.
La implantación de estos sistemas permiten una identificación, evaluación y control de los peligros asociados a la producción y manipulación de alimentos empleando variables fáciles de medir. Estas herramientas de control no sólo ofrecen beneficios considerables en lo relacionado con la inocuidad de los alimentos, sino que también mejora la utilización de los recursos técnicos y económicos de la empresa.
En los tiempos en que vivimos, no deberían existir en el mundo y menos en nuestra provincia empresas que manipulen alimentos, cualquiera fuese su destino -mercado interno o exportación-, que no lleven adelante acciones de autocontrol basadas en los principios básicos del control de los peligros y de los puntos críticos en sus líneas de manipulación de alimentos frescos o transformados.
La implementación de un programa de gestión basado en las "Buenas Prácticas de Manufactura y en el Análisis de los Riesgos y Control de los Puntos Críticos" debería ser obligatoria, ya que esto garantizaría el control y la gestión eficiente de la seguridad alimentaria y, a su vez, serviría como elemento de base para el control oficial por parte de las autoridades competentes. Lo que se debe tener en claro es que la implementación de un sistema de este tipo supone una serie de responsabilidades en cuanto al desarrollo de planes, documentación y registros específicos que deben estar desarrollados por personal calificado.
Los profesionales deben estar adecuadamente formados y con el apoyo de la dirección de cada empresa.
La aplicación de cualquier sistema de autocontrol reconocido internacionalmente permite buscar una mayor garantía en la salubridad de los alimentos consumidos, una utilización más eficaz de los recursos técnicos y económicos disponibles en las empresas y obliga a mantener una documentación específica para evidenciar el control de los procesos, facilitando cualquier aspecto legal, comercial y social.
Por otra parte, su misma implementación otorga un nivel de seriedad y responsabilidad frente a los consumidores, que permite a su vez la apertura de nuevos canales de comercialización, mejorando indirectamente la gestión comercial de la empresa.

Trazabilidad
Otro de los requisitos exigidos por los importadores de productos frutihortícolas en todo el mundo es la identificación y el control del producto durante toda su vida, desde el origen en el campo hasta su destino final como artículo de consumo. Para ello, las empresas deben establecer "Sistemas de Control y Organización" adecuados a sus necesidades.
Es decir, controlar la trazabilidad de los productos es imprescindible como vía para mejorar el posicionamiento frente a los clientes, en un mercado que es cada vez más exigente y los países productores son cada vez más competitivo.
Hoy las principales razones para llevar adelante un sistema de trazabilidad automatizado y de calidad están dadas por las mismas exigencias del cliente, para mejorar el control de los procesos de manipulación, para la detección rápida y segura de los problemas, para controlar mejor el proceso productivo y como pilar básico para cualquier sistema de control de gestión, como el de BPM, HACCP, ISO 9000, Eurep-Gap, entre otros. La trazabilidad exigida es la que comienza en el campo y finaliza con la satisfacción del cliente.

Conclusiones
Las nuevas exigencias de los mercados exigen la aplicación de estas nuevas tecnologías, que están disponibles y al alcance del productor, y permiten aportar a las organizaciones empresariales herramientas que permiten optimizar los costos y mejorar la posición en el mercado, logrando cada vez una mayor competitividad y una mejor calidad de los procesos y los productos obtenidos.

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