01 Noviembre 2002
Los envases de madera son los más valorados por los productores y exportadores frutihortícolas, ya que encuentran en esta posibilidad que la fruta reciba una mejor ventilación, refrigeración y humedad.
Los resultados de una encuesta europea reflejan la importancia de los envasadores en el proceso de preenfriado, de la ventilación y refrigeración en las cámaras y durante el transporte, así como de la vida comercial de los productos frutihortícolas.
La ventilación es necesaria para evitar la acumulación del calor proveniente de la respiración del producto. Los envases de madera permiten una eficiente aireación y facilitan la refrigeración.
El 75 % de los empacadores frutihortícolas de Europa atribuye el mejor comportamiento ante la refrigeración y la humedad al envase de madera, frente al de plástico o de cartón.
La madera es un material más fresco y el diseño del fondo de los envases permite que la ventilación vertical sea mejor y que el envase se enfríe rápidamente. De hecho, la superficie de huecos respecto del total de la base -está entre el 9% y el 11% y no merman la resistencia de los envases aún en condiciones de humedad. En un envase de cartón está en torno al 1% o 2%. Además, el efecto de la madera está en que la humedad condensada que emite o la transpiración de las frutas y hortalizas cuando hace calor, es absorbida por el envase sin disminuir su resistencia.
Por otra parte, los envases de madera liberan la humedad que absorbieron previamente y generan, en su evaporación, una atmósfera fresca dentro del envase y amortiguan así el proceso anterior, es decir, que el envase se enfría rápidamente y ayuda a alargar la vida comercial del producto.
Los productos frutihortícolas liberan agua y se deshidratan con facilidad en sus procesos de respiración. Una pérdida entre el 3 y el 5% en su contenido de agua puede causar un deterioro muy notable en su textura y, por otro lado, el exceso de agua acelera la podredumbre.
Los resultados de una encuesta europea reflejan la importancia de los envasadores en el proceso de preenfriado, de la ventilación y refrigeración en las cámaras y durante el transporte, así como de la vida comercial de los productos frutihortícolas.
La ventilación es necesaria para evitar la acumulación del calor proveniente de la respiración del producto. Los envases de madera permiten una eficiente aireación y facilitan la refrigeración.
El 75 % de los empacadores frutihortícolas de Europa atribuye el mejor comportamiento ante la refrigeración y la humedad al envase de madera, frente al de plástico o de cartón.
La madera es un material más fresco y el diseño del fondo de los envases permite que la ventilación vertical sea mejor y que el envase se enfríe rápidamente. De hecho, la superficie de huecos respecto del total de la base -está entre el 9% y el 11% y no merman la resistencia de los envases aún en condiciones de humedad. En un envase de cartón está en torno al 1% o 2%. Además, el efecto de la madera está en que la humedad condensada que emite o la transpiración de las frutas y hortalizas cuando hace calor, es absorbida por el envase sin disminuir su resistencia.
Por otra parte, los envases de madera liberan la humedad que absorbieron previamente y generan, en su evaporación, una atmósfera fresca dentro del envase y amortiguan así el proceso anterior, es decir, que el envase se enfría rápidamente y ayuda a alargar la vida comercial del producto.
Los productos frutihortícolas liberan agua y se deshidratan con facilidad en sus procesos de respiración. Una pérdida entre el 3 y el 5% en su contenido de agua puede causar un deterioro muy notable en su textura y, por otro lado, el exceso de agua acelera la podredumbre.














