Los empresarios exigen políticas sectoriales para seguir invirtiendo

Los productores no tienen confianza en el futuro del país. Hay que revertir el pesimismo y lograr que se exporte al mundo con mayor valor agregado.

22 Agosto 2003
Los resultados de la última medición de expectativa de los empresarios argentinos realizada por el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA,) revela que las posibilidades de una eventual reactivación de la economía siguen siendo lejanas y que, hoy por hoy, son muy pocas las empresas argentinas que creen que están dadas las condiciones para poder competir, desde un país en donde no existe nada claro y menos aún los aspectos jurídicos e impositivos.
Las mayores preocupaciones de los empresarios -incluídos los agropecuarios- están basadas en las frustraciones de los proyectos emprendidos y en la carencia de un futuro personal y para sus hijos. Es decir, existe falta de confianza en el futuro del país debido a la ausencia de políticas claras y duraderas en el tiempo. Como muchos cayeron en el pesimismo, es necesario trabajar desde las instituciones privadas para revertir esta situación.
Por otra parte, en las exposiciones desarrolladas durante el "Precoloquio IDEA" por empresarios agropecuarios del NOA, quedó bien sentado que -a pesar de que el país atraviesa la peor crisis económica, social e institucional de su historia moderna-, cuenta con recursos naturales y humanos que sirven para emerger de ella. Pero para ello, es imprescindible que se sienten las bases para que la confianza permita invertir en nuevos proyectos o crecer en los ya existentes, que tengan como destino las exportaciones y, sobre todo, las de mayor valor agregado.

Industrialización
Oscar Vicente, vicepresidente de Pecom Energía SA, sostenía recientemente en Tucumán que los productores argentinos deben insistir en producir con valor agregado y que debemos dejar de ser el país de los commodities, dichos que coinciden plenamente con los conceptos vertidos por José Manuel Paz -presidente de la Sociedad Rural de Tucumán-, cuando sostenía que a la actividad productiva papera de Tucumán le hacía falta la complementación de la faz industrial para la producción de papas congeladas, prefritas, puré y chips. Lo mismo que a la actividad frutillera o a la actividad hortícola en general, que debían incorporar la faz industrial en sus procesos para ofrecer productos con valor agregado con destino exportador.
No obstante, lo que no hay dudas es que para que esto ocurra hacen falta inversiones muy fuertes, que sólo podrán concretarse cuando exista una clase política que entienda que se debe trabajar con la mirada puesta en el futuro y no en el pasado.
Es necesario que tanto empresarios como políticos, se llenen de ideas con apetito de un futuro promisorio y se olviden de las soluciones mágicas, ya que éstas son de corta duración.
La clase política (Poder Ejecutivo y Poder Legislativo) se debe olvidar de los proyectos que sirvan sólo para incrementar el gasto irracional, como ocurrió con la mayoría de las leyes sancionadas en el último período legislativo. El gasto público en el país deberá estar dirigido hacia el crecimiento a través de obras de infraestructura vial, portuarias, logísticas, telecomunicaciones y energéticas, y es precisamente en los sectores donde el actual Gobierno no está trabajando.
Hoy el mayor gasto público está dirigido a Planes Jefes y Jefas de Hogar, la mayoría de ellos otorgados de manera dudosa y sin un objetivo claro, más que el de apuntalar un aparato político con vista a las próximas elecciones legislativas de octubre.

Tributos altos
La carga impositiva en la Argentina para cualquier productor y exportador es altísima.
Luciano Miguens presidente de la Sociedad Rural Argentina fue muy elocuente al afirmar que de cada cinco camiones de soja que se exportan, sólo de retenciones el Estado se queda con uno y que si bien es cierto que en algunos aspectos la devaluación tornó más competitivos a nuestros productos, la carga impositiva muchas veces lleva a que los productores decidan no realizar inversiones hasta que el panorama esté más claro. Como dicen los gauchos argentinos, "es preferible desencillar hasta que aclare".
El campo deberá continuar siendo la locomotora de la economía argentina. Somos un país con tradición agrícola-ganadero y exportador de alimentos. Para continuar creciendo, se deberá apostar por una economía de escala, que tome como base las ventas al mercado interno y se lance a conquistar el exterior.
El campo argentino ingresa al país más del 50% de las divisas. La agroindustria es la que mayor cantidad de mano de obra ocupa, empleando a más de 1,5 millón de personas, mientras en cada empresa rural se generan 5 puestos de trabajo. Esto demuestra que el campo sigue siendo un importante dinamizador y multiplicador de la economía.

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