29 Agosto 2003
En el comercio internacional de frutos frescos, los cítricos constituyen una de las actividades económicas más importantes. Es así que este sector, a lo largo de la historia y según el país, fue planteando diferentes modelos comerciales de organización en busca de un orden en la oferta para ganar competitividad.
Por ser esta una actividad dinámica, los países intervinientes tuvieron que ir adaptándose a los cambios que imponían los diferentes mercados y políticas internacionales que se fueron planteando a lo largo de la historia, desde el intervencionismo directo, pasando por los boards de exportación o llegando a los modelos liberales de comercio.
La experiencia indica que los extremos fueron malos. Es así, que los exportadores -con el paso del tiempo- han ido creando numerosas instituciones protectoras para paliar los efectos perjudiciales de los cambios originados en el nuevo entorno internacional. De hecho, los exportadores de muchas sociedades se encontraban desprotegidos ante la falta de organización en la oferta. Algo parecido a lo que estamos viviendo hoy con la oferta exportadora de limones de Argentina. Los exportadores deben asumir un elevado riesgo en las ventas, con importantes caídas en los precios, como consecuencia que el sector no está bien estructurado comercialmente. Esto ya pasó años anteriores con el limón y se repitió nuevamente al final de la presente campaña de exportación de la fruta fresca.
La falta de coordinación y una excesiva atomización de la oferta llevaron a que en menos de 3 meses el limón tucumano haya alcanzado la suficiente fuerza como para saturar todos los mercados en los cuales tuvo la posibilidad de conquistar. Está comprobado que ante un mercado saturado de fruta, "todos los gatos son pardos" y, por lo tanto, cualquiera defecto en la piel del limón se convierte en un excelente motivo para que los compradores rusos o europeos soliciten bonificaciones en los precios previamente pactados.
Algunas fórmulas
Una de las fórmulas empleadas por organizaciones agrícolas llevadas adelante con éxito en países como EEUU, Australia y Nueva Zelanda correspondieron a las entidades de comercialización estatutaria que abarcaban a todo un sector y tenían carácter de obligatoriedad.
Se basaron en el razonamiento técnico y económico de que un exportador, por sí solo, no representa más que una fuerza muy marginal incapaz de ejercer ningún efecto sobre la oferta global de un país en un determinado mercado. Tal es el caso de la oferta limonera de Tucumán, en donde una empresa no puede ejercer control sobre el mercado, pero sí pueden lograrlo todas las empresas locales y ejercer fuertemente un control sobre cualquier mercados de destino.
Actualmente en materia limonera, durante el otoño y el invierno del hemisferio sur, Tucumán es formador de precios. Por lo tanto, es necesario que el sector exportador citrícola pueda arbitrar medidas para equilibrar la balanza a favor de sus propios intereses. En Estados Unidos surgieron los marketing orders para ordenar el mercado interno en el sector de cítricos, mientras que en Canadá, Inglaterra, Israel y Sudáfrica surgieron organizaciones como los marketing boards, encargadas de ordenar la oferta exportadora.
Si hay consenso en todo el sector, se puede crear un "boards" que es una junta, consejo o grupo organizado para ordenar la oferta exportadora de un producto determinado.
Estos boards venden en los países de destino y son los que fijan la política comercial. Valiéndonos del camino recorrido por otros países, el sector citrícola tucumano podría asumir este reto y comenzar a sentar las bases para trabajar con una estrategia conjunta de ventas, a partir de la próxima campaña exportadora.
Por ser esta una actividad dinámica, los países intervinientes tuvieron que ir adaptándose a los cambios que imponían los diferentes mercados y políticas internacionales que se fueron planteando a lo largo de la historia, desde el intervencionismo directo, pasando por los boards de exportación o llegando a los modelos liberales de comercio.
La experiencia indica que los extremos fueron malos. Es así, que los exportadores -con el paso del tiempo- han ido creando numerosas instituciones protectoras para paliar los efectos perjudiciales de los cambios originados en el nuevo entorno internacional. De hecho, los exportadores de muchas sociedades se encontraban desprotegidos ante la falta de organización en la oferta. Algo parecido a lo que estamos viviendo hoy con la oferta exportadora de limones de Argentina. Los exportadores deben asumir un elevado riesgo en las ventas, con importantes caídas en los precios, como consecuencia que el sector no está bien estructurado comercialmente. Esto ya pasó años anteriores con el limón y se repitió nuevamente al final de la presente campaña de exportación de la fruta fresca.
La falta de coordinación y una excesiva atomización de la oferta llevaron a que en menos de 3 meses el limón tucumano haya alcanzado la suficiente fuerza como para saturar todos los mercados en los cuales tuvo la posibilidad de conquistar. Está comprobado que ante un mercado saturado de fruta, "todos los gatos son pardos" y, por lo tanto, cualquiera defecto en la piel del limón se convierte en un excelente motivo para que los compradores rusos o europeos soliciten bonificaciones en los precios previamente pactados.
Algunas fórmulas
Una de las fórmulas empleadas por organizaciones agrícolas llevadas adelante con éxito en países como EEUU, Australia y Nueva Zelanda correspondieron a las entidades de comercialización estatutaria que abarcaban a todo un sector y tenían carácter de obligatoriedad.
Se basaron en el razonamiento técnico y económico de que un exportador, por sí solo, no representa más que una fuerza muy marginal incapaz de ejercer ningún efecto sobre la oferta global de un país en un determinado mercado. Tal es el caso de la oferta limonera de Tucumán, en donde una empresa no puede ejercer control sobre el mercado, pero sí pueden lograrlo todas las empresas locales y ejercer fuertemente un control sobre cualquier mercados de destino.
Actualmente en materia limonera, durante el otoño y el invierno del hemisferio sur, Tucumán es formador de precios. Por lo tanto, es necesario que el sector exportador citrícola pueda arbitrar medidas para equilibrar la balanza a favor de sus propios intereses. En Estados Unidos surgieron los marketing orders para ordenar el mercado interno en el sector de cítricos, mientras que en Canadá, Inglaterra, Israel y Sudáfrica surgieron organizaciones como los marketing boards, encargadas de ordenar la oferta exportadora.
Si hay consenso en todo el sector, se puede crear un "boards" que es una junta, consejo o grupo organizado para ordenar la oferta exportadora de un producto determinado.
Estos boards venden en los países de destino y son los que fijan la política comercial. Valiéndonos del camino recorrido por otros países, el sector citrícola tucumano podría asumir este reto y comenzar a sentar las bases para trabajar con una estrategia conjunta de ventas, a partir de la próxima campaña exportadora.












