Siembra directa: la clave del éxito del agro

El presidente de Aapresid, al inaugurar el XI Congreso de esa entidad, resaltó que la nueva práctica cultural hizo desaparecer la degradación y la erosión en los suelos.

05 Septiembre 2003
Con una concurrencia de más de 1.500 profesionales, investigadores, productores y científicos de diversos países del mundo se realizó en la ciudad de Rosario el "XI Congreso de la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (Aapresid)", bajo el lema "Darse Cuenta". Dentro del congreso se desarrollaron actividades especiales, además de que se presentaron las últimas novedades sobre siembra directa, biotecnología, fertilización y semillas, entre otros temas.
Uno de los disertantes sobre enfermedades fue el ingeniero Daniel Ploper, fitopatólogo de la Estación Experimental Agroindustrial de Tucumán (Eeaoc), quien remarcó la importancia que tienen las enfermedades de la soja en los países que integran el Mercosur. Hizo un estudio comparativo de las enfermedades que más afectan al cultivo, con especial referencia a las que causaron epifitias de significación en cada país en los últimos 15 años. Destacó los niveles de pérdidas que provocaron enfermedades como "cancro del tallo", "mancha ojo de rana", "podredumbre húmeda del tallo", "nematodo del quiste de la soja", "podredumbre carbonosa del tallo", "enfermedades de fin de ciclo", y recientemente las provocadas por "la roya de la soja" en Brasil y Paraguay.
Asimismo, remarcó que la falta de rotación de cultivos sigue siendo una de las principales causas del incremento de enfermedades que se registra en la región.

La siembra directa cambió la labor agrícola


En la Sede la Bolsa de Comercio de Rosario se realizó el "XI Congreso Aapresid" bajo el lema "Darse cuenta", que contó con la participación de más de 1.500 personas que renovaron su interés por seguir incorporando tecnología, en apostar por la fertilización y por no descuidar las rotaciones en las explotaciones agropecuarias.
El encuentro demostró nuevamente que los productores nucleados en la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (Aapresid), tienen la necesidad de seguir capacitándose y estar atentos a las últimas innovaciones tecnológicas y empresariales, así como a las tendencias mundiales en materia de investigación agrícola.
La siembra directa constituye un cambio de paradigma respecto de la agricultura tradicional, cuyo fundamento fue labrar la tierra, señaló Víctor Trucco, presidente de Aapresid. "Si bien en este marco y gracias a la revolución verde, la agricultura ofreció alimentos para una población creciente, la práctica tuvo un costo ambiental considerable, en términos de degradación y erosión de suelos. El responsable de este costo fueron las labranzas y cuando empezamos a pensar en siembra directa, ese problema desapareció", afirmó el directivo.
Por otra parte, agregó que en los últimos años el sector vivió el cambio de paradigmas de la genética. "Ya no es indispensable cruzar padres para mejorar la semilla; la ingeniería genética nos permite transferir genes para lograrlo".
Trucco afirmó que siembra directa y biotecnología son dos cambios de paradigmas que no fueron comprendidos por los agricultores en forma inmediata, pero que hoy se puede decir que son prácticas generalizadas: 60% en caso de siembra directa, 98% en el de la soja resistente a glifosato, y 40% en maíz Bt. "Ya no se duda de la causalidad que estos cambios tuvieron en las últimas cosechas récord", remarcó.

Confusión
En el discurso de apertura del congreso, Trucco estableció que hay que darse cuenta que la agricultura agrega valor a la tierra: "éste es para mí un concepto muy importante, porque se confunde y muchos creen que la agricultura no agrega ningún valor, porque se la evalúa por el producto final, que es el grano de trigo, de soja o de maíz. Siempre el producto final es un grano. Lo que no se entiende es que antes se producía 700 o 1.000 kilogramos de trigo por hectárea y hoy se produce 5.000 kilogramos de trigo o 5.000 de soja, o 10.000 de maíz; con lo que se pasó de facturar 100 dólares por hectárea a 750 o 1.000 dólares por hectárea", indicó.
El especialista apuntó que la tierra y el clima ofrecen una ventaja comparativa al productor argentino. Sin embargo,agregó, esta ventaja se transforma en competitiva sólo si a través de un trabajo apropiado la inversión necesaria y la gestión eficiente se transforman en una cantidad de producto con un valor importante. "Y esto es el resultado de las capacidades de los empresarios, de los técnicos y del personal involucrado. El campo no es un sitio donde los productores recogen el fruto que la naturaleza ofrece. El campo es un ámbito donde a través del proceso productivo se generan riquezas, como en cualquier otro sector. La eficiencia de nuestra agricultura genera ventajas comparativas respecto de otros sectores con abundancia y bajos precios de insumos básicos. Transformarla en ventajas competitivas constituye una oportunidad y un desafío para otros empresarios", resaltó.

Competitivos
En la ocasión se explicó que el lema del Congreso convoca a "darse cuenta" de que el proceso de cambio no terminó. "Son muchos los desafíos empresarios que tenemos por delante, tanto en los rastrojos como más allá de ellos. Si la Argentina no se hace integralmente competitiva, si la población no participa de los beneficios del progreso, el desarrollo no es sustentable. Es necesario comprender estos desafíos e involucrarnos en las soluciones. Las oportunidades están en nosotros mismos", indicó Truco.
"Los argentinos nos hemos acostumbrado a vivir momentos trascendentes en los últimos tiempos, que vienen sorprendiéndonos permanentemente. Sin embargo, algo hemos hecho bien y esto tiene que ver con la producción agropecuaria. Dejamos de arar la tierra para producir; adoptamos la biotecnología como ningún otro país en el mundo; ajustamos las variedades a la región y al momento de siembra; incorporaron la fertilización como una práctica habitual, entre otras prácticas positivas", concluyó Truco.

Rotar los cultivos resulta clave para maximizar la productividad


Uno de los ejes de exposición técnica en el congreso Aapresid, fue la importancia de la rotación de cultivos.
Rogelio Fogante, de Aapresid, uno de los profesionales más experimentados de esa entidad, se refirió al tema y comenzó desde su definición misma. Explicó que la rotación de cultivos es la secuencia planificada y ordenada de cultivos, que persigue tres objetivos primordiales: maximizar la productividad; minimizar los riesgos y mejorar los recursos involucrados.
El especialista explicó que en la utilización de Siembra Directa se deben optimizar las secuencias de cultivos para controlar enfermedades, malezas e insectos y también para proveer varios elementos indisolublemente asociados con la agricultura eficiente y sustentable. "Con la rotación de cultivos se tiene que garantizar, entre otros objetivos: una adecuada temperatura al suelo para la semilla; humedad uniforme en la zona de la semilla; la cobertura de los residuos debe ser uniforme para evitar la erosión y la evaporación", remarcó.
Por otra parte, Fogante también se refirió a lo estrechamente vinculado con la rotación, que es la diversidad.
Según el experto, "las especies participantes del sistema de rotación deben ser lo más variadas posible", de acuerdo como lo permitan factores como el clima, la economía, entre otros.
Resaltó que una eficiente rotación de cultivos redundará, en términos de beneficio inmediato, en una producción de un suelo de alta calidad. "Esto es: con presencia de carbono orgánico de suelo; agregado de partículas de suelo; porosidad; capacidad de intercambio catiónico; capacidad de retención de agua y con una amplia diversidad", concluyó.

El crecimiento de la explotación sojera fue el centro de los debates y ejemplos

Los productores, profesionales y empresarios del campo coincidieron en que el sector agropecuario está decidido a seguir luchando y apostando al país a pesar de la grave crisis que afrontan año a año. Sobre todo por la falta de políticas que defiendan sus intereses.
De acuerdo con las consultas realizadas por LA GACETA Rural entre algunos participantes, respecto de las conclusiones sobre el congreso de Aapresid, el sector tiene el impulso de una coyuntura económica favorable -firmeza de los precios de los granos-, aunque está amenazada por los efectos de la reforma impositiva que se discute en el Senado. Sin embargo, la situación no le pone límites a la necesidad de los productores de encontrar más herramientas para la avanzar con la innovación.
Eso sí -afirman-, resultó evidente que el debate sobre el crecimiento de la soja en la agricultura argentina se llevó buena parte de las presentaciones y los comentarios del congreso en Rosario.
En este encuentro se defendió a la cadena de la oleaginosa. Tanto es así que el presidente Víctor Trucco la puso como ejemplo para el resto de los cultivos y recordó los beneficios de la baja de costos de producción que tuvo para los agricultores. Y tuvo un reclamo para el Gobierno: "debe darse cuenta de que para mejorar la sustentabilidad no puede ayudar sólo a los más débiles castigando a los más fuertes, porque se condena a los productores más débiles, que tienen menos recursos y menos reflejos que los más fuertes", en referencia a las retenciones a las exportaciones.
A su turno, el responsable del Programa Soja de la empresa Nidera, Rodolfo Rossi, uno de los protagonistas centrales del desarrollo del cultivo en el país, advirtió sobre las consecuencias perniciosas que tendrá para el país la falta de reconocimiento al desarrollo de las investigaciones genéticas reflejada en la expansión del uso de la semilla ilegal y la falta del pago de regalías a los obtentores. "Muchas PyME multiplicadoras cerraron en los últimos años; no es apenas una cuestión de grandes multinacionales", señaló.
En contraste, citó lo que sucede en Brasil, donde el 75% de la semilla que utilizan los productores es legal, aunque destacó que ese porcentaje corre riesgos de reducirse por el contrabando de variedades transgénicas originarias de la Argentina.

Más del cultivo
Por su lado, Jorge Romagnoli, directivo de Aapresid, sostiene que La pampa no es inagotable, y destacó la importancia de incluir las rotaciones en los planteos agrícolas. "La soja no es sustentable a largo plazo si no hay diversificaciones para que sea positivo el balance de carbono", apuntó. Por otra parte, lamentó la existencia de factores económicos que impiden la expansión del maíz.
La experta del centro de investigaciones Embrapa, de Brasil, Mercedes Carrao Panizzi, destacó que en su país está creciendo a una tasa del 4% anual el consumo de alimentos sobre la base de soja. Informó que desde 1987 existe un programa estatal que difunde los beneficios que tiene para la salud la oleaginosa, como anticancerígeno y como medio de prevenir la osteoporosis.

La biotecnología generó las nuevas oportunidades


El desarrollo de la biotecnología en el campo de la agricultura ha generado nuevos productos y oportunidades, pero para el especialista Alvin Young, de la Universidad de Oklahoma, Estados Unidos, sin los productores la revolución biotecnológica no tendría sentido.
Durante la tercera jornada del "XI Congreso Nacional de Siembra Directa", organizado por Aapresid, Young se refirió con vehemencia a las ventajas que la investigación trajo aparejadas para las cosechas; se permitió criticar con dureza a los países de la Unión Europea y a su reticencia casi cultural a aprobar la propagación de los organismos modificados genéticamente; y también fustigó a los ecologistas que en su país "quieren frenar el avance de la ciencia".
Para el especialista estadounidense "el crecimiento de los transgénicos es una realidad", ya no una simple promesa futurista, y los opositores tendrán que asumir que en 10 años de consumo y utilización no generaron mayores inconvenientes.

Un insulto
"No estoy de acuerdo con el principio precautorio", subrayó el experto, casi desafiante. Y agregó que si alguien le dice a un productor que debe convivir a diario con factores de riesgo (clima, contingencias del mercado, políticas estatales, entre otras) o que "no hagas esto porque es riesgoso", la citada advertencia le suena casi como un insulto.
"Cada vez que hacemos fitomejoramiento enfrentamos a un riesgo, a un desafío", sostuvo Young. Sin embargo, aclaró que, a su entender, los mecanismo de testeo de nuevas variedades y las normas de bioseguridad exigentes hacen que los niveles de peligro se reduzcan y que los beneficios a obtener sean muchos.

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