Premian a un caballo criollo tucumano

El ejemplar "Chingolito", de la cabaña Yanta Payana, fue galardonado por sus excelentes aplomos de patas y de manos.

05 Septiembre 2003
El caballo de la raza criolla "Chingolito", que pertenece a la cabaña tucumana Yanta Payana, resultó premiado en el concurso de animales de esa raza en Palermo, donde obtuvo la tercera mención y el tercer mejor precio en remate.
El ejemplar logró esos galardones debido principalmente a sus excelentes aplomos de patas y manos y por su calidad ponderable manifestada en una cabeza triangular despejada, ojos expresivos, orejas medianas, hocico fino y redondeado.
Sobre este premio, el propietario de la cabaña, Antonio Ibarreche, dialogó con La Gaceta Rural: "exponer en Palermo caballos criollos criados en nuestra cabaña no es un fin en sí mismo o un objetivo a conseguir en la vida de un criador; es la consecuencia de un largo y controvertido camino, al que se llega cuando estos productos alcanzan un piso de excelencia, que está marcado por el stándar de la raza, que es la ley suprema de todo criador".
Apuntó que esta situación les abre un abanico de posibilidades que se manifiesta en la diversidad de ejemplares que se diferencian, distinguen, y tipifican, "lo que hace apasionante la cría de la raza criolla", resaltó.
¿Qué le faltó a "Chingolito" llegar a una mejor hilera de competición y por qué obtuvo un excelente precio?
-En principio, parecen dos hechos encontrados. Dicho de otra manera, lo que sucedió en la pista de juzgamiento no tuvo su correlato en el ring de ventas. Esto pasa a menudo, no tan sólo en los caballos criollos u otras razas equinas. Es en el momento en que los criadores descubren virtudes en los ejemplares que el Jurado no las ponderó o no las tuvo en cuenta, y que a criterio de los cabañeros son valores ponderables que desean incorporar a sus manadas. Por eso pugnan en el remate y justiprecian al ejemplar.
En este caso, ¿cuáles fueron esos valores?
-Primeramente, debemos decir y aceptar que el Jurado siempre tiene razones valederas para conformar la hilera de juzgamiento. Entiendo también que la raza Criolla perdió con el tiempo dos condiciones intrínsecas : calidad y potencia. No son antagónicas y la búsqueda de una no va en detrimento de la otra. Todo lo contrario. Un ejemplar que reúne estas dos condiciones, a más de otras propias del stándar de la raza, se nos manifiesta como una pieza que responde a la génesis de la raza.
¿No es la respuesta a la pregunta? Es difícil contestarla sin la reflexión anterior. Sería un necio si no reconociera que el ejemplar expuesto era típicamente un "criollo liviano". Le faltaba un poco de potencia en el posterior, su costilla se nos mostraba como redondeada y tal vez un poco corto de grupa. Esto configuraba, en su contra, un padrillo que el Jurado visualizó como "lejos de tierra". Pero sus medidas eran realmente buenas: 1,45 m de alzada; 1.78 m de tórax y 0.21 cm. de caña.

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