19 Diciembre 2003
Poner el acento en la calidad del producto, en la diferenciación, y trabajar para que la cadena frutihortícola opere de manera integrada y homogénea, fueron algunos de los consejos que entregaron los especialistas franceses Gerard Laborde y Philipe Husson del Centro Interprofesional de Frutas y Legumbres de Francia en su visita a Argentina. "Ambos profesionales, que vinieron a trabajar en diferenciación de calidad identificada para cerezas de la Patagonia y tomate del Litoral, dejaron sus consejos para comenzar a trabajar la idea de exportar cerezas hacia Francia y el resto de Europa, y para que se desarrollen las ventas de tomates destinadas al mercado interno y al Mercosur", sostuvo Mariano Winograd, coordinador de dicha visita. En cuanto a la cereza, Laborde destacó el promisorio futuro del producto argentino, más al producir en contraestación (diciembre hasta enero), y llegar en febrero, es decir cuando el mercado francés está totalmente desabastecido del producto doméstico y debe echar mano al producto importado. La mejor cereza proviene de Nueva Zelanda, Chile y Argentina (Mendoza).
La idea pasa por posicionar a la cereza de la Patagonia, pero hay cuestiones a solucionar. "En la zona que recorrida vimos que no hay homogeneidad de trabajo de los sistemas de producción y de producto.Los galpones de empaque son pequeños y dispersos. Por otro lado, para lograr una calidad homogénea y superior, haría falta que productores y exportadores trabajen en forma conjunta. No hay mayores problemas en la producción, pero sí en cosecha y empaque, donde se producen grandes riesgos de pérdida de calidad", señalaron.
En cuanto al tomate, los franceses no vieron problemas para poder desarrollar la exportación a gran distancia, eso sí, destacaron la necesidad de diferenciar el producto por su calidad.
"La calidad debe ser definida y siempre se debe tener en cuenta el destino que se le de al producto", indicó Laborde.
En lo que respecta al tomate argentino, Laborde indicó que "hay que mejorar los métodos de cosecha, los modos de acondicionamiento y de empaque, hay que hacer una revisión de las herramientas de empaque y de la temperatura de logística y conservación".
La idea pasa por posicionar a la cereza de la Patagonia, pero hay cuestiones a solucionar. "En la zona que recorrida vimos que no hay homogeneidad de trabajo de los sistemas de producción y de producto.Los galpones de empaque son pequeños y dispersos. Por otro lado, para lograr una calidad homogénea y superior, haría falta que productores y exportadores trabajen en forma conjunta. No hay mayores problemas en la producción, pero sí en cosecha y empaque, donde se producen grandes riesgos de pérdida de calidad", señalaron.
En cuanto al tomate, los franceses no vieron problemas para poder desarrollar la exportación a gran distancia, eso sí, destacaron la necesidad de diferenciar el producto por su calidad.
"La calidad debe ser definida y siempre se debe tener en cuenta el destino que se le de al producto", indicó Laborde.
En lo que respecta al tomate argentino, Laborde indicó que "hay que mejorar los métodos de cosecha, los modos de acondicionamiento y de empaque, hay que hacer una revisión de las herramientas de empaque y de la temperatura de logística y conservación".














