Los ensayos en la aplicación de abamectin para el control del minador de los citrus comenzaron hace tres años, a través de un trabajo eficiente junto con la empresa Syngenta y la sección Zoología Agrícola de la EEAOC.
Luego de estos ensayos, la empresa Syngenta lanzó al sector citrícola un programa llamado "Citromec", con la acción conjunta de Syngenta, Agroalas y la EEAOC, cada uno participando en sus actividades específicas (producto, aplicaciones, monitoreos, etc.).
Todo esto nació por la necesidad de utilizar el avión en grandes extensiones y ante el difícil acceso a la zona pedemontana, la cual sufre problemas por falta de piso con lluvias copiosas.
El programa comenzó a desarrollarse en dos empresas citrícolas importantes de la provincia, en aproximadamente la mitad de sus superficies explotadas, y el año pasado el objetivo era realizar la totalidad de sus cultivos debido a los excelentes resultados obtenidos.
"Por suerte, este tipo de aplicación está dando buenos resultados; de manera que es fuerte el interés de otros productores para adherirse al programa", subrayó Seiler.
"Hay productores que poseen lotes de difícil acceso en las estribaciones de la montaña, por lo que podemos pensar que en algún momento se pueda utilizar un helicóptero para esas aplicaciones, ya que con un avión resultaría muy complicado", dijo.
El empresario estimó que para 2005 podrían estar aplicando con esa modalidad. "Este tipo de trabajo está ganando adeptos debido a la gran cantidad de hectáreas que se pueden aplicar por hora de trabajo, ya que con aplicaciones terrestres sería imposible cumplirlas", advirtió.
Con los aviones que trabajan hoy pueden realizar aplicaciones en unas 2.000 hectáreas por día, siempre y cuando tengan pistas cercanas y una logística bien coordinada con cada una de las partes intervinientes, "lo cual se está logrando", destacó.
"La ventaja es la rapidez, por lo que podemos aprovechar las mejores horas de aplicación en las cuáles se dan condiciones de humedad relativa, temperatura y escaso viento. Además, debe considerarse que estamos aplicando insecticida para el control del minador, el cual está en los brotes tiernos de la parte superior de la planta, lo que da aún mejores resultados", explicó Seiler.
La prueba está en que de 4.000 hectáreas que comenzaron aplicando en 2003, este año llegaron a casi 14.000 hectáreas.
A raíz del éxito que están alcanzando, la empresa decidió incorporar más aviones, principalmente para este tipo de aplicaciones. "No se realizan con cualquier avión sino con aquel que tiene una mayor capacidad de carga -los volúmenes de aplicación son de unos 25 litros de caldo total por hectárea-, lo que favorecería la aplicación de muchas hectáreas/hora", indicó.
"Este tipo de aplicación es un anhelo que tengo de hace tiempo, ya que en Estados Unidos vimos que se hacían en citrus dulces y en zonas más bien planas con resultados excelentes", comentó Seiler.
En las aplicaciones utilizan banderilleros satelitales con mapeo de lotes y un control de flujo permanente, que mantiene un caudal de aplicación constante por unidad de superficie, aún cuando el avión vuela en zonas muy desparejas a diferentes velocidades.
Seiler resaltó que para estas aplicaciones utilizaron atomizadores rotativos con el fin de obtener entre 50 y 70 impactos/cm2 y de un tamaño uniforme de 200 micrones, lo cual favorece la penetración en el follaje de las plantas.
"Realmente hoy podemos decir que el uso de este tipo de tecnología de aplicación pasó a ser una herramienta fundamental para el control del minador de los citrus, y los resultados están a la vista", afirmó.
Los trabajos se realizan a través del uso de umbrales de daños, y estos umbrales, comienzan entre fines de noviembre y principios de diciembre, y concluyen a fines de febrero o a comienzo de marzo.
El gran enemigo es el ácaro de la yema
La presencia de ácaros en el cultivo del limón constituye uno de los principales problemas de plagas que afectan la producción. Aunque son varias las especies que lo atacan, merece especial atención el ácaro de la yema Eriophys sheldoni, por presentarse con mayor frecuencia e intensidad, y causar daños de importancia económica y deformación de órganos y aborto de flores.
El ácaro de la yema comienza su actividad en setiembre, coincidente con el incremento gradual de la temperatura, y llega a su pico poblacional a fines de diciembre. Si las condiciones ambientales les son favorables, logran alcanzar un nuevo pico en marzo.
Tradicionalmente, los productores se regían por un esquema de manejo con aplicaciones primaverales de tipo calendario, consistente en una mezcla de insecticidas (clorpirifós y metidation), un acaricida (abamectin) y un funguicida (oxicloruro de cobre y/o mancozeb), más aceite como adherente.
Luego de diversas experiencias, la sección Zoología Agrícola de la EEAOC aconsejó, como una nueva estrategia para un correcto manejo del ácaro de la yema, realizar monitoreos previos a la aplicación primaveral, hasta que la plaga supere el nivel de daño económico. En este momento es cuando se debería incorporar el insecticida a la aplicación correspondiente de funguicida, más aceite emulsionable, reservando el acaricida específico para una aplicación posterior, siempre que los niveles de infestación lo justifiquen.
Debido a que las actuales exigencias del mercado -tanto de fruta fresca como de subproductos industriales-, son cada vez mayores las restricciones al uso de insecticidas organofosforados, el productor se ve en la obligación de recurrir a productos permitidos de menor impacto ambiental y sin riesgos de residuos no deseables. En coincidencia con este concepto, son cada vez más los productores que recurren al aceite emulsionable como insecticida para el control de las diferentes plagas insectiles de los cítricos.
Durante las dos últimas campañas se llevaron a cabo experiencias de campo, cuyo objetivo fue la evaluación del efecto acaricida sobre el ácaro de la yema del aceite emulsivo, usando en la dosis insecticida (1%) y el mancozeb (0,2%), funguicida de uso generalizado en la región, comparados con abamectin y clorpirifos, cuya eficacia fue demostrada recientemente por la EEAOC.
Las aplicaciones aéreas dieron buen resultado
Las aplicaciones aéreas para el control de plagas y de enfermedades que se usan normalmente en los cultivos extensivos de granos se convirtió en un técnica de alta eficacia operativa en las explotaciones de cítricos.
El ingeniero agrónomo Hernán Salas, de la Sección Zoología Agrícola de la EEAOC, señaló a LA GACETA Rural que, actualmente, esta práctica es una excelente alternativa para el control del minador de la hoja de los cítricos (Phyllocnistis cirtella) y permite tratar sanitariamente numerosas hectáreas en un período reducido de tiempo.
Las experiencias que comenzaron hace tiempo tres empresas citrícolas tucumanas (San Miguel, Citromax y Citrusvil), el laboratorio Syngenta y la empresa Agroalas, hoy cuenta con muchos adeptos a lo largo de la geografía provincial.
Esos productores utilizan esta práctica con mucho éxito para el control de las principales plagas que afectan a las plantaciones de limoneros.
La aplicación aérea de Vertimec (Abamectin) controló eficazmente al minador de los citrus disminuyendo el área foliar dañada.
Según el experto de la EEAOC, los resultados obtenidos en las primeras experiencias en Tucumán permiten considerar a la técnica de aplicaciones aéreas como una valiosa herramienta para ser incluida en un esquema de manejo de plagas.
La efectividad alcanzada con el nuevo procedimiento, a lo que se suman otros efectos adicionales como la economía del recurso agua, personal, maquinarias, tiempo y productos químicos, convierten a la aplicación aérea en una alternativa a tener en cuenta a la hora de tomar decisiones referidas al aspecto sanitario, remarcó Salas.
















