El campo reclama por su espacio en la reformulación de la política impositiva

Mesa de trabajo. Los productores deberían exigirle al Gobierno mayor transparencia en el uso de los recursos originados por los impuestos cobrados.

23 Enero 2004
Las principales entidades del agro nacional en forma conjunta con la Secretaría de Agricultura de la Nación y de los organismos oficiales encargados de las políticas fiscales decidieron conformar recientemente lo que llamaron "la Mesa Tributaria Nacional", cuyo principal objetivo será discutir cuál debería ser la verdadera política fiscal en el país, buscar el adecuado punto de equilibrio en la presión por parte del Estado y evitar las doble o triple imposiciones que muchas veces pesan sobre los bienes del agro (impuestos municipales, provinciales y nacionales). Los productores de granos adelantaron que buscarán que la AFIP aplique un impuesto neutro en las compras y en las ventas a los granos, además de eliminar el impuesto a las transacciones bancarias.
La Federación Agraria, por su parte, había advertido al respecto sobre las asimetrías y los perjuicios causados al establecerse el diferencial de alícuota del IVA granos. El punto es que si esa ley se sanciona se necesitarán otras tantas para componer el desequilibrio creado porque siguen pendientes aún las alícuotas en semillas y en fertilizantes que continúan en el 21%, mientras los productores acreditan solamente el 10,5% de lo que venden por este concepto.
Por otra parte, la Federación Agraria Argentina adelantó que tomará una postura dura en defensa de la eliminación de las retenciones, pero mientras esta barbarie de impuestos estén vigentes buscarán que los fondos que generan sean invertidos en el desarrollo de las economías regionales más débiles. Paralelamente, solicitaron eliminar también las retenciones a aquellos sectores más castigados.
En Tucumán ya nada nos sorprende. Los productores tucumanos se vieron nuevamente avasallados ya que el Estado provincial intenta, a partir del primer día hábil de este año, meterle literalmente la mano en los bolsillos a los contribuyentes con el aumento del impuesto a las propiedades rurales -como si fueran pocas las cargas fiscales ya existentes-, que ronda en la mayoría de los casos el 57 % con respecto de lo que se tributaba el año pasado.
Pero como parece que esta medida no tendrá vuelta, según los dichos del propio Gobernador José Alperovich, lo que tendría que hacer conjuntamente el sector productivo local a través de sus Instituciones, es reclamar con firmeza al Ejecutivo provincial que el plus que se genere por lo recaudado en las propiedades rurales sean destinado a obras de infraestructura o mejoras en las caminerías de los campos, con un redireccionamiento concreto de las inversiones en este sector tan olvidado en cuanto a las nuevas obras.
Esta idea, que seguramente no tendrá el suficiente eco por parte de las autoridades constituídas, deberá servir no obstante como una fuerte presión para que los gobernantes sepan que las necesidades están presentes y que la única manera en que un tributo sea pagado con ganas por parte de los contribuyentes es que realmente vuelvan a la comunidad que los generó, mediante obras concretas.
Por otra parte, los productores de Tucumán generan hoy una importante caja de divisas con las retenciones que son tomadas de sus exportaciones de cítricos; granos; carnes; frutillas; tabaco; entre otros, cuyos fondos son manejados según la discreción o indiscreción del Ejecutivo Nacional de turno.También los sectores productivos tucumanos deberían reclamar un manejo más transparente de los fondos que son producto de las recaudaciones impositiva y el retorno hacia la provincia que los generó con obras concretas y urgentes.
Así como en la Nación se formó la Mesa Tributaria Nacional, es preciso que en la provincia nazca la Mesa Tributaria Provincial, en donde los ciudadanos, productores agropecuarios o no, conozcan a la perfección en qué se gastan los políticos de turno los impuestos.
Esta "mesa", servirá además para elaborar una política tributaria provincial en base a la realidad social y económica y a orientar los tributos hacia las necesidades más urgente que padecen las diferentes localidades del interior de la provincia, que año tras año experimentan un retroceso en sus tan ansiados progresos, que desde hace varias décadas no se puede vislumbrar. Las necesidades en infraestructura en el agro tucumano son cuantiosas y si no son atendidas las inversiones privadas demorarán en llegar.(Por Ernesto José Caram, sección rural)

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