23 Enero 2004
La Comisión Europea responsable de los temas agropecuarios aprobó la semana pasada la obligación en la utilización de un código único, compuesto de letras y números para identificar con precisión los Organismos Genéticamente Modificados (OGM), según informaron fuentes comunitarias.
Los productos con OGM aprobados en la UE adjuntarán una identificación, durante todas las fases de la cadena alimentaria, según una regulación aprobada. Los operadores tendrán que adjuntar documentación con los códigos de los OGM que fueron utilizados para la producción de la materia prima de productos destinados a alimentación humana y a la industria.
El sistema aprobado recientemente permitirá el seguimiento y el etiquetado seguro para que lleguen al punto de venta completada la legislación comunitaria sobre la autorización y el control de los OGM.
Bruselas considera que este nuevo sistema completa la legislación comunitaria sobre transgénicos. En concreto, el reglamento sobre etiquetado que establece que las empresas que comercializan con OGM deben adjuntar informaciones sobre la presencia de ese organismo y el tipo de transformación para el que está autorizado.
Actualmente está permitida en la UE la circulación de 16 OGM para alimentos y piensos, algunos sólo para importación. España es el único país comunitario que cultiva un transgénico utilizado en alimentación humana y animal, y es el caso de un tipo de maíz destinado a la elaboración de alimentos y piensos.
Desde 1998, hay una "moratoria de facto" a la autorización de nuevos OGM, ya que algunos países se niegan a comercializarlos en su territorio; la Comisión Europea presentará, dentro de los próximos días, una nueva propuesta al Consejo de Ministros para que se ponga fin a esta situación, mediante la aprobación de un nuevo maíz. A la plazo la tendencia será utilizar más transgénicos en todo el mundo.
Los productos con OGM aprobados en la UE adjuntarán una identificación, durante todas las fases de la cadena alimentaria, según una regulación aprobada. Los operadores tendrán que adjuntar documentación con los códigos de los OGM que fueron utilizados para la producción de la materia prima de productos destinados a alimentación humana y a la industria.
El sistema aprobado recientemente permitirá el seguimiento y el etiquetado seguro para que lleguen al punto de venta completada la legislación comunitaria sobre la autorización y el control de los OGM.
Bruselas considera que este nuevo sistema completa la legislación comunitaria sobre transgénicos. En concreto, el reglamento sobre etiquetado que establece que las empresas que comercializan con OGM deben adjuntar informaciones sobre la presencia de ese organismo y el tipo de transformación para el que está autorizado.
Actualmente está permitida en la UE la circulación de 16 OGM para alimentos y piensos, algunos sólo para importación. España es el único país comunitario que cultiva un transgénico utilizado en alimentación humana y animal, y es el caso de un tipo de maíz destinado a la elaboración de alimentos y piensos.
Desde 1998, hay una "moratoria de facto" a la autorización de nuevos OGM, ya que algunos países se niegan a comercializarlos en su territorio; la Comisión Europea presentará, dentro de los próximos días, una nueva propuesta al Consejo de Ministros para que se ponga fin a esta situación, mediante la aprobación de un nuevo maíz. A la plazo la tendencia será utilizar más transgénicos en todo el mundo.
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