Los productores esperan más lluvias

La zona sur de la provincia es la que más agua necesita. Las zonas Este y Norte no presenta complicaciones de importancia.

30 Enero 2004
Los cultivos de soja en Tucumán están en general en buenas condiciones, pero los resultados de la cosecha dependen en gran medida de que lleguen las lluvias y se asegure la humedad suficiente para cubrir las necesidades de agua de la oleaginosa.
La zona sur de la provincia, que corresponde principalmente al departamento de La Cocha, puede considerarse que es la que más agua necesita. Las condiciones climáticas no permitieron sembrar a tiempo, y donde hubo implantación los lotes tenían perfiles muy estrechos de acumulación de humedad.
A pesar de estas circuntancias, el cultivo está implantado y si el clima ayuda con las precipitaciones la situación cambiará rápidamente.
En lo que respeta a la zona Este y Norte de la provincia, la situación es buena y los cultivos crecen sin problemas, ya que la siembra en su mayoría pudo hacerse a tiempo de acuerdo con los diferentes cultivares sembrados. Las lluvias de la semana pasada fueron generalizadas y los cultivos respondieron muy bien. De todas formas, en el estado fenológico en que se encuentra la soja, aún faltan días para que los cultivos alcancen el éxito esperado.
El agua, por lo tanto, es necesaria para fortalecer el ánimo de los productores.
Respecto de la sanidad, las enfermedades son escasas y sólo se detectó ataques de insectos que se encuentran bajo control con las aplicaciones de insecticidas.
A su vez se está implementando en la zona un cronograma de monitoreo para detectar la posible aparición de la roya de la soja y poder realizar su control y evitar severos daños.
En el país la superficie sembrada llega a los 14 millones de hectáreas y su estado en general es bueno, principalmente en el norte de Buenos Aires y en el sur de Santa Fe, en la cual se ven lotes en el estado de llenado de vainas.

Aparecieron los primeros focos localizados de picudos
La incidencia de las plagas en la etapa inicial del cultivo fue muy variable en las diferentes zonas sojeras de la provincia. Se produjo un retraso generalizado de la siembra debido a las condiciones ambientales desfavorables entre octubre y diciembre.
Bajo estas condiciones, la plaga que tuvo mayor incidencia en esta etapa del cultivo, aunque con cierta irregularidad en su distribución, fue la polilla de las gramíneas Elasmopalpus lignosellus, la que produjo, en algunos casos, una disminución importante del número de plantas, señala un informe técnico de la sección Zoología Agrícola de la EEAOC.
A partir de las primeras precipitaciones se comenzaron a observar focos localizados de picudos, tanto Sternechus pingui como Promecops carinicollis, cuya distribución e intensidad se generalizaron posteriormente, coincidente con la finalización del efecto protector brindado por los insecticidas curasemillas.
Por consiguiente, la mayoría de los daños se observan en tejidos tiernos de la planta (ramificaciones, pecíolos y brotes). Cabe destacar que en aquellos casos en que sea necesario tomar medidas terapéuticas contra estas plagas, esa labor tendrá mayor eficacia antes del cierre del cultivo, en horario nocturno y con elevados caudales, ya que permitirán llegar al blanco con mayor facilidad. Los activos recomendados para estos casos son fipronil y metamidofos.
Por otro lado, a raíz de la posible aparición de la roya de la soja en los cultivos de la presente campaña se implantará una prospección a campo en las zonas sojeras, según un cronograma de monitoreo diseñado en función de las probabilidades de aparición de la enfermedad, y se extenderá el área en función de la detección y del avance de la enfermedad.
En una primera etapa se hará mayor presión de prospección en la región NEA y en la del NOA, y una vez detectado el patógeno se intensificará en el resto del país.
A fin de determinar la situación real a campo de la roya asiática de la soja, se definieron dos zonas de monitoreo en función del riesgo fitosanitario de detección de la enfermedad:
Durante el período diciembre 2003-abril 2004, cada unidad generadora de información (SENASA, INTA, EEAOC) realizará monitoreos fitosanitarios en un área de influencia local de entre 200 a 400 kilómetros a fin de determinar el estado sanitario del cultivo de soja en esa región.
La situación detectada en conjunto, con los datos fitosanitarios suministrados por los productores, asociaciones privadas, entre otros, se enviarán al Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (Sinavimo), con el objetivo de analizar los datos obtenidos, validar la información y realizar un informe dela situación para difundir la evolución de la enfermedad durante el período de análisis.

Crecen el precio y la demanda
La demanda mundial de soja y de sus subproductos sigue presionando el mercado internacional. Por ello los precios persisten en su derrotero alcista. El fenómeno no es nuevo. De hecho la demanda mundial de soja estuvo subiendo a un ritmo del 5% anual, a lo largo de los últimos 10 años, dijo el economista Manuel Alvarado Ledesma.
La producción mundial también mantiene un sostenido crecimiento pero algo menor. Este defasaje originó un cuadro de niveles de stocks cada vez más ajustados. A todo ello, ahora se agrega la mayor demanda proveniente de la necesidad de reemplazar las harinas cárnicas por las vegetales, donde la de soja es la reina.Los distintos indicadores mundiales parecen mostrar un nuevo piso de $ 70 por quintal, al menos en el disponible. La gran pregunta ahora es si este nivel continuará o no, al momento de ingresar la gran cosecha sudamericana, concretamente de Brasil, Argentina, Bolivia y Paraguay.
Lo cierto es que la fecha de recolección se acerca y los precios no muestran indicios de bajar.
La principal explicación a ello viene con lo que sucedió con la cosecha de soja de EEUU, que es el primer productor del mundo., que según el USDA, fue la menor en los últimos 10 años.

Tamaño texto
Comentarios