Los sojeros miran al cielo pidiendo más agua

Los lotes siguen creciendo sin problemas. A pesar de la tardanza de la siembra en esta campaña, los productores tucumanos confían en que llegarán las precipitaciones a tiempo. La trilla podría complicarse.

30 Enero 2004
El arranque de la siembra de la soja para la actual campaña se complicó debido a un invierno muy seco y, por ende, a la falta un perfil de suelo completo con humedad que asegure parte del éxito en la cosecha.
"La situación obligó a algunos productores -como es mi caso- a sembrar con poca humedad. La urgencia era cubrir en tiempo y en forma las áreas destinadas a esta producción", señaló el productor Luis González, quien posee sus tierras en la zona sur de la provincia."Lo que sucede en esta zona es atípico. En La Posta, la siembre se puedo realizar este mes debido a la falta de agua en el suelo y a la situación actual", apuntó."Esta tardanza nos complicó en los cronogramas de siembra que se manejan de acuerdo con el ciclo de los diferentes grupos de semillas, ya que generalmente se usa un 30% de variedades de ciclo corto, otro porcentaje similar de ciclos intermedios y el resto de ciclo largo", agregó.Ante la falta de lluvias y en procura de un mayor desarrollo de planta, una mejor altura y cobertura se tomó la decisión de sembrar variedades indeterminadas y de ciclo largo.
"Hoy, después de terminar tarde la siembra y de acuerdo como se proyectan las condiciones para esta campaña, las enfermedades no están presentes en el cultivo. Sin embargo, se detectó la presencia de algunos insectos que causan daños en las plantas, que al estar con poco crecimiento debemos bajar los umbrales de daño económico. Por eso se realizan pulverizaciones según este nuevo umbral, para evitar daños mayores", precisó.
"En situaciones normales, con 10 a 12 gusanos por metro y un 30% de daño en las hojas se pulveriza. En cambio hoy lo estamos haciendo con 4 a 5 gusanos por metro y solo un 10% de comido de las hojas", explicó González. "Pero, por las actuales condiciones hay que estar estar muy atentos para evitar daños mayores", resaltó.
Por otro lado, González apuntó que por los buenos precios de la soja el productor sembró hasta enero y aplicó insecticidas de última generación, por lo que no se observan ataques fuertes de insectos.
"A pesar de todos los contratiempos que pasamos puede decirse que la soja está implantada, está creciendo bien pero no hay seguridad en la evolución por que hay poco perfil húmedo. Esperamos las precipitaciones alivien y aseguren una buena cosecha", insistió.
El perfil actual tiene agua hasta los 25 centímetros del suelo, gracias a las últimas lluvias que, si bien no fueron generalizadas, se ubicaron en no menos de 32 milímetros.
En general los cultivos tuvieron una buena respuesta a las precipitaciones y están creciendo, de manera que los lotes sembrados antes del 20 de diciembre cerrarán sin problemas su ciclo.
Por las altas temperaturas y por la falta de humedad se perdieron plantas por daños a la altura del cuello, lo que motivó la resiembra de lotes. En algunos casos, aún se realizan.
"Si se compara con lo que pasó el año pasado en esta zona, las cosas están más complicadas. En el Sur, la campaña anterior tuvo buenas cosechas al arrancar con un buen perfil de humedad. Seguramente en el Este y Norte las cosas están mejor que el año pasado", estimó.
González afirmó que si se logra un buen promedio en la trilla, de unos 1.800 kilogramos, y con los precios actuales se puede "hacer una buena diferencia". Y recomendó "colocar hoy" parte de la soja a futuro, al menos para cubrir los costos. Otro tema que destacó es como se mezclaron las variedades y los ciclos por la tardanza de la siembra. "Es seguro que gran parte de la soja estará lista para la cosecha simultáneamente. A la vez será una trilla difícil, ya que las plantas no tendrán buen desarrollo y la cosecha deberá hacerse cerca del suelo. Será lenta", explicó.
Esto influirá en la disponibilidad de flete y de trilladoras. "Por suerte el tema de la disponibilidad de camiones está, dentro de todo claro, ya que el productor guarda algo en el campo en silos bolsa", indicó.
Respecto de las cosechadoras -añadió- es importante que el productor apoye a los contratistas locales y que no dependa tanto de la liberación de máquinas en la zona sur del país que vienen cuando terminan la trilla en esos lugares. "El problema de los trilladores locales es la amortización de sus maquinas y el NOA aún no da para cubrir esos gastos y tener un menor costo del servicio", concluyó González.

En Buenos Aires y en Santa Fe están los mejores cultivos
La siembra de soja en el país está concluyendo y, según las estimaciones, la superficie implantada alcanzaría 13,9 millones de hectáreas, determinada por los fuertes incrementos en las zonas marginales, como en las provincias norteñas del Chaco, Santiago del Estero. También de de otras de la región agrícola pampeana, como el sudoeste de Córdoba, La Pampa y el oeste, sudoeste y sudeste de Buenos Aires, donde la oleaginosa desplazó al maíz y al girasol.
Al 24 de enero pasado se había cubierto el 99,5% de la intención proyectada. Resta cubrir escasas superficies en las provincias norteñas. En el norte de Buenos Aires y en el extremo sur de Santa Fe se observan los mejores cultivos.
Lotes tempranos comenzaron la formación de vainas sin limitaciones severas de humedad, en esta fase de elevados requerimientos por parte de la planta. Este elemento es más favorable aún para la floración del grueso de la soja de primera. La de segunda, realizada sobre trigo en directa, en algunos casos, cubrió la paja del trigo.
En el centro sur de Santa Fe también se observan lotes de primera en buenas condiciones comenzando la formación de vainas en variedades del grupo de madurez IV.
En el centro norte de esa provincia, el paulatino incremento del déficit de humedad pueden complicar a cultivos de primera de ciclo corto, que entran en la etapa de definición de los rendimientos, cuando se define la cantidad de vainas por plantas y el número y el tamaño de los granos. La falta de agua no favorece en esta región el crecimiento vegetativo de la soja de segunda.
Los cultivos en el sudoeste, la región central y en el norte de Córdoba requieren urgentes lluvias para frenar el paulatino deterioro que sufre la especie, particularmente en el centro de la provincia, donde todavía no floreció.
En la zona central de los departamentos de Marcos Juárez y Unión se observan cultivos muy buenos, desmejorando hacia el norte y el sur de ellos por menor humedad edáfica.
En estas áreas, la mayor parte de la soja de segunda no cubrió la paja del trigo y, en algunos casos, el nacimiento y crecimiento vegetativo es muy lento. Hay un atraso evolutivo evidente por la falta de humedad.En el norte de La Pampa, centro, sudoeste y sudeste de Buenos Aires el cultivo requiere de lluvias que apoyen las etapas vegetativas. En cambio, recientes precipitaciones en el noroeste bonaerense superaron las limitaciones de humedad existentes.
Sintetizando, se considera que la zona núcleo sojera resiste una o dos semanas a lo sumo la carencia de precipitaciones, pero de allí en más la productividad del cultivo se vería seriamente amenazada si no hay reposición de la humedad edáfica en una magnitud suficiente.

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