Tucumán necesita obras de riego

Los trabajos de infraestructura deben encararse para garantizar el uso de agua que necesitan el agro y las industrias. Hay proyectos.

06 Febrero 2004
Después de casi una semana en las cuales las precipitaciones aliviaron la falta de agua de todos los cultivos de la provincia, pero sin que se puedan recuperar los niveles de agua en los diferentes embalses de Tucumán, reflexionamos sobre el porqué las necesidades que posee la región -y en particular la provincia- de diferentes obras de infraestructura para mejorar y eficientizar las diferentes actividades productivas.
Es fundamental que las precipitaciones continúen, principalmente en las cuencas hídricas de los ríos que alimentan los embalses de la provincia.
No sólo los cultivos deben beneficiarse con las precipitaciones, con lluvias que solo son coyunturales y que todavía no hacen aportes significativos a los diques.
La falta se agua puede sentirse mucho en la época seca que llegará durante el otoño y la primavera próximos, ya que si los caudales de los ríos no aumentan y los niveles de los diques no son los adecuados, puede faltar agua para el riego de cañaverales, quintas cítricas, plantaciones de tabaco y diversas quintas de los horticultores que producen en la región pedemontana.

Industrias
Los cultivos no serán los únicos perjudicados, sino también las industrias que dependen del líquido elemento como un insumo muy importante de su producción fabril. Los ingenios azucareros, las citrícolas, las papeleras o cualquier otra industria que utilice agua en sus procesos, pueden sufrir las consecuencias de su poca disponibilidad.
Las lluvias en estos últimos veranos no pudieron satisfacer las necesidades de muchos cultivos que se realizan en la provincia más pequeña del país, por lo que la producción de soja de la campaña pasada soportó los fuertes efectos de la sequía; los cañaverales, gracias a que gran parte de su producción depende del riego, dentro de todo se pudo satisfacer las necesidades de los cañeros con un trabajo a conciencia de la Dirección de Recursos Hídricos de Tucumán en conjunto con las Juntas de Regantes, se pudo llegar a cosecha con buenos rendimientos.
También los cítricos se vieron afectados en su productividad por la falta de agua en las raíces de las plantas, y los tabacaleros, en las cuales el 100% de su producción depende del riego en el momento justo, tuvieron fuertes pérdidas por la sequía.
Por ello, es indispensable crear en la conciencia del productor de hacer un uso eficiente del recurso agua y de que las situaciones de escasez , por duras que sean, son al fin y al cabo la que nos enseñan de la importancia del agua para el éxito de cualquier cultivo o actividad que se quiera afrontar bajo cualquier circunstancia.
Pero no sólo es necesario concientizar al productor o al industrial de un correcto y eficiente manejo del agua, ya que todo esto debe ir acompañado de muchos trabajos de mantenimiento y ejecución de obras de infraestructura, que permiten hacer aún más eficiente dicho uso.
En esto el Estado tiene un papel importantísimo en la procura de realizar inversiones de infraestructura pública, para un efectivo manejo y una racionalización eficiente del recurso.Por suerte ahora existe la intensión política del Gobierno de Tucumán de llevar adelante obras de envergadura, ya que hoy se firmará en la provincia, en presencia del secretario de Agricultura de la Nación, ingeniero Miguel Campos, una addenda y anexos del convenio marco de préstamo subsidiario del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP). Son fondos del BID que llegarán con la condición que la provincia aporte su propia contrapartida.
Por suerte estos fondos provinciales estarán luego de muchas idas y vueltas, y los montos para ejecutar dichos proyectos están listos de ser usados en obras necesarias para Tucumán.El "Programa de Riego y Transformación Productiva de Tucumán" es uno de ellos y beneficiará a las zonas irrigadas de Tafí del Valle y Lules, con la construcción y puesta en funcionamiento de un sistema de riego presurizado gravitacional para regar 2.400 hectáreas con el agua a presión en la puerta de cada finca, al cual se suma un plan de desarrollo tecnológico y comercial de frutihorticultura.
Este tipo de obras y otras como las viales y ferroviarias, electricidad y viviendas, son las que el campo necesita para seguir siendo el motor de la economía regional y nacional.

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