Valores inferiores a 0,33 Cmol+kg-1 de potasio intercambiable, son insuficientes para la obtención de buenas cosechas, presentándose alta probabilidad de una respuesta económica a la fertilización potásica. Este valor representaría un índice crítico.
Estos reportes indican que no sólo el valor absoluto de potasio es un indicador de posible deficiencia, sino también cuál es su participación relativa dentro del complejo que forman el resto de cationes de cambio (calcio, magnesio y azufre); participaciones inferiores a 3,5% hacen presumir respuestas negativas al uso de fertilizantes potásicos.
Estudios de suelos recientes realizados en Tucumán, denuncian la existencia de zonas, principalmente en la región pedemontana en correspondencia con texturas franco-arenosas y arenosas-franco, en las que los contenidos de potasio intercambiable están cercanos a los valores críticos y, algunas veces, por debajo de estos.
Asociados a estos últimos, los contenidos foliares de este elemento estuvieron por debajo de 0,90%, que es el nivel crítico reportado por la literatura especializada de otros países, donde se observó sintomatología específica de la falta de este nutriente.
Muchos de los casos mencionados estuvieron asociados, también, a bajos valores de materia orgánica y ligera acidez. El escaso contenido de materia orgánica de estos suelos y las texturas mencionadas, permitió plantearse, basándose en principios generales de la nutrición vegetal, la posibilidad de que los contenidos de azufre (S) puedan resultar escasos para un modelo productivo de altos rendimientos sacarinos. En 1999 la EEAOC inició una red ensayos en campos cañeros de la región pedemontana central y sur, con el objetivo de conocer en qué situación se podrían obtener respuestas productivas a la fertilización potásica y azufrada como complemento a la fertilización nitrogenada.
El fósforo es apto para caña de azúcar
La fertilización nitrogenada en la caña de azúcar, por si sola, no es suficiente para alcanzar los estándares nutricionales necesarios para los rendimientos potenciales máximos, sostuvo el doctor Federico Pérez Zamora -experto en fertilización-, al ser consultado por LA GACETA Rural.
En este sentido los estudios sobre la factibilidad de la fertilización fosfórica en Tucumán han demostrado que suelos con contenidos de fósforo (P) asimilables menores a 13 ppm (partes por millón) -en los 20 cm superficiales (solución extractiva Bray Kurtz 2)-, la fertilización fosfórica produce incrementos de producción significativos.
Esto ha conducido a que los cañaverales de los departamentos Cruz Alta y Burruyacu (zonas con alto porcentaje de suelos deficientes de fósforo) sean, en la actualidad, fertilizados con este nutriente.
La forma de uso recomendada, que fue generalmente adoptada por el productor cañero, es colocar el fertilizante en el fondo del surco de plantación. Esta sugerencia plantea aplicar dosis de entre 20 a 70 kg de pentóxido de fósforo (P2O5 es su fórmula química) por hectárea y por año, en función del nivel de deficiencia y de la producción esperada.
Las aplicaciones en el fondo del surco de plantación posibilitan colocar la cantidad necesaria para cubrir la caña planta y las primeras socas.
Las posteriores cosechas podrán ser abastecidas con fertilizaciones de refuerzo aplicadas según la necesidad determinada con el análisis de suelo o foliar; los refuerzos con los productos deben hacerse en los mes de setiembre y de octubre.
Sugerencias para otros tipos de suelo
Las recomendaciones del técnico Federico Pérez Zamora se hicieron extensivas a otros casos de condiciones en el suelo bajo producción.
En el caso de suelos con contenidos de fósforo de entre 13 y 25 ppm sugiere realizar fertilizaciones con 20 kg de P2O5 por hectárea, independiente de la producción esperada, con el objetivo de reponer la cantidad de nutrientes que cada cosecha extrae. De esta manera se conservará el recurso fósforo en el suelo.
"Contenidos superiores a 25 ppm,no justifican la fertilización con fósforo para ningún nivel de producción esperada", afirmó el experto. "En estos casos, se recomienda hacer un análisis en el momento de renovación del cañaveral, para constatar que ese nivel se mantenga", dijo.
Los fertilizantes fosforados que pueden utilizarse son superfosfato triple de calcio (SPT) que contiene un 46% de P2O5; fosfato diamónico (DAP) que contiene 46% de P2O5 más 18% de nitrógeno; fosfato monoamónico (MAP) que contiene de 48 a 52% de P2O5 y fosfato natural. Este último fue evaluado en caña de azúcar en Tucumán con resultados positivos: arenado (29% de P2O5) y granulado (27% de P2O5), siempre que se utilicen en suelos con pH menor a 6,7.














