El programa comenzó con la presentación de la regionalización operativa del INASE y su creación en Tucumán, a cargo de su coordinador ingeniero agrónomo Héctor Palazzo (INASE).
Posteriormente se desarrollaron dos conferencias referidas a la creación del Centro de Saneamiento de Material de Propagación Citrícola, a través de la implementación de la propagación mediante el microinjerto de ápices caulinares. Las ponencias estuvieron a cargo de las ingeniera Beatriz Stein y Julia Figueroa, investigadoras de la EEAOC.
Consultado por LA GACETA Rural acerca de los objetivos trazados para el NOA, Palazzo explicó: "en primer lugar, queremos volver a darle al INASE el protagonismo que tuvo hasta antes de su disolución en el año 2000. A partir de su nueva apertura en el año 2003, hemos tomado un nuevo impulso que tendrá como objetivo hacer cumplir la Ley 20.247/73 y sus modificaciones".
"Decidimos instalarnos en Tucumán por el significado que esta provincia tiene en la región", dijo el flamante delegado regional del INASE.
La oficina del organismo nacional de semillas que controlará a todas las provincias del Noroeste Argentina, tendrá a su cargo monitorear toda la actividad -vinculada con sus objetivos centrales- que se desarrolle en las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca.
Palazzo informó que el INASE es el órgano de aplicación de la Ley 20.247/73, y de su decreto reglamentario, para atender todo lo concerniente a la producción y el comercio de las semillas en todo el país y, en nuestro caso concreto, en la región NOA.
"La regionalización tiende a generar un mayor control en el movimiento de las semillas, en defensa de su calidad y en protección de la propiedad intelectual de quien la descubrió, es decir de sus autores", señaló. Se estima que el comercio de semillas en la Argentina mueve por año U$S 985 millones, de los cuales un 43% se comercializa en forma legal.
"Las ventas en negro de semillas o "bolsas blancas", atentan contra la naturaleza de la Ley de Semillas que quiere transparentar el mercado", anunció Palazzo.
Con la instalación de la regional NOA buscarán hacer cumplir la ley. El trabajo en la región se articulará con el apoyo de tres técnicos propios, más los gobiernos provinciales a través de sus secretarías de agricultura. Entre las acciones que desarrollarán están certificar semillas, controlar su comercio, atender reclamos y denuncias sobre irregularidades, mantener estrechas vinculaciones técnicas con órganos públicos y privados de la región, y participar y elaborar normas propias para el NOA.
"En esta primera etapa de trabajo, lo que estamos haciendo es un diagnóstico del NOA relevando la superficie cultivada, las especies más preponderantes y la demanda de semilla por parte del sector productivo, para tener una idea más real del movimiento de material propagativo regional", dijo.
Fijan requisitos para el material de propagación
A partir de este año, con la entrada en vigencia de las normativas del INASE sobre material de propagación citrícola, se exige que las futuras multiplicaciones de material vegetal tengan su origen en plantas que provengan de microinjertos de ápices caulinares. Por ello, "la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) de Tucumán creó el "Centro de Saneamiento Citrícola", que ya fue habilitado por el INASE y se encuentra trabajando a toda máquina", destacó la ingeniera Beatriz Stein. En la actualidad, en la Argentina existen sólo dos centros con características similares: el del INTA Concordia y el de la EEAOC. "Este importante emprendimiento se pudo concretar gracias al valioso aporte económico de la Asociación Tucumana del Citrus (ATC) y al trabajo profesional de los técnicos de la EEAOC. Con nosotros también trabaja, en forma conjunta, el laboratorio de fitopatología de la EEAOC quien, además, está habilitado por el SENASA", observó la investigadora.
Funcionarán consejos asesores
En cada región se conformará un consejo asesor que estará integrado por un Coordinador Regional, un miembro que represente a los criaderos y viveristas, otro por los acopiadores, dos miembros en nombre de los usuarios, otro que represente a las universidades de la región, un delegado del INTA y, por último, un miembro de la Secretaría de Agricultura provincial. Los consejeros tendrán voz y voto y durarán en su mandato dos años.






















