Adreani recordó el fuerte aporte de capitales que hubo en los años 90, que permitió que la industria sojera nacional lograra despegar.
"Ahora se viene la segunda etapa de inversiones, con empresas como Bunge, Aceitera General Deheza (AGD) y Cargill, entre otras, que apuestan al crecimiento de la industria de la soja. En cuanto a la comercialización de aceites y harinas de soja, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés) ubica a la Argentina como uno de los países que liderará el sector hasta 2014. "Nuestro país tiene un gran nivel de competitividad; por ello, los productores argentinos no deben perder la calidad que lograron después de muchos años de inversión", sugirió el experto.
Los hombres de campo no deberán descuidarse del ataque de las plagas
"Lo primero que le debo aconsejar a los productores sojeros de la región es que, si bien es cierto que la roya de la soja es una enfermedad sobre la que hay que estar muy atentos, no se deberán olvidar de las plagas que atacan al cultivo a lo largo de todo su ciclo, ya que un leve descuido provocará daños que pueden llegar a ser irreparables", advirtió Hernán Salas, de la Sección Zoología Agrícola de la EEAOC.
"El productor deberá tener un gran manejo del cultivo para controlar plagas y enfermedades, prestando mucha atención tanto a los productos químicos que deberá utilizar, como al momento oportuno de su aplicación y de mayor sensibilidad de las plagas, a la dosis adecuada y al calibrado correcto de los equipos", sostuvo.
Tanto en los estadíos vegetativos como reproductivos existen plagas muy dañinas, siendo los grillos, el complejo de orugas, los picudos, las chinches, los trips, etc, las posibles causas de pérdidas irreparables en el cultivo.
En los primeros estadíos suelen aparecer las orugas cortadoras como Agrotis sp., las que deberán ser controladas con cebos tóxicos cuando el umbral supera a un individuo cada 5 cm. de surco. Otra de las plagas a tener en cuenta es la oruga barrenadora o Elamospalpus lignosellus, o "gusano saltarín", que daña barrenando las plántulas y provocando su muerte. Este gusano se controla con hongos naturales que ejercen su acción con elevada humedad; podrá controlárselo cuando lleguen las lluvias.
También aparecen la oruga defoliadora del género Loxostege sp; el grillo subterráneo Anurogryllus muticus; los picudos Promecops y Sternechus, y la oruga defoliadora Anticarsia gemmatalis o las orugas medidoras.
En las etapas reproductivas del cultivo, es decir cuando aparecen las flores y las vainas, suele atacar otro complejo de insectos entre los que se destaca la arañuela Tetranychus sp -cuando el clima es seco y hay elevadas temperaturas-; las arañuelas son pequeñas y provocan un raído y succión en el envés de las hojas.
En esta etapa también provoca daño el trips Caliothrips phaseoli que succiona la savia debilitando a las plántulas. En los últimos estadíos, aparece la Heliotis sp que es una oruga que consume flores y vainas, y las chinches Nezara viridula y Piezodorus guildini, que atacan las vainas provocando abortos de flores, vaneos y manchado de semillas.
La clave es realizar un buen monitoreo
"La sección Zoología Agrícola de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) de Tucumán está convencida de que la clave para llevar adelante un adecuado manejo de plagas, pasa por realizar un buen monitoreo del cultivo", sostuvo Hernán Salas, investigador del organismo. Para ello, se elaboró una guía donde se indican los aspectos que se deberán considerar en los monitoreos:
1.- Información general del campo: se deberá estudiar cada lote, la superficie, la fecha de siembra, la densidad de plantación y la variedad.
2.- Toma de muestras: en base a las características y dimensiones de cada lote, habrá que tomar muestras en cada etapa del cultivo.
3.- La metodología: se tomarán 10 muestras en campos de hasta 50 hectáreas o bien, si el campo es mayor a esta superficie, se lo dividirá en dos y se tomarán 10 muestras de cada lote.
4.- Planillas de muestreo: se deberá indicar la cantidad de individuos (plagas) encontradas en el muestreo, entre los que seguramente se destacarán las orugas cortadoras, las orugas defoliadoras, los grillos, los picudos (Sternechus y Promecops), las chinches, las arañuelas, trips, etc.
5.- Cuantificación del daño: una vez tomadas las muestras se procederá a cuantificar el daño foliar y a sacar un porcentaje del perjuicio producido.
6.- Umbrales: en cada región será necesario definir los umbrales de daños económicos para definir el momento del control.






















