La Unión Europea y Rusia son hoy los mercados de referencia para cualquier exportador del mundo de fruta fresca. Esto permite que se pueda predecir cual será la tendencia en los precios, con el sólo hecho de evaluar los volúmenes que se comercializarán en cualquiera de los mercados de referencia (Rotterdam, Hamburgo, Bruselas, Paris, Cartagena, Vado, Tesalónica o San Petersburgo).
No obstante, cabe aclarar que actualmente el verdadero diferencial de precio sí existe y se lo lleva sólo la fruta de excelente calidad. En los mercados de fruta fresca y en particular en los cítricos, cuando existe una oferta abultada en volumen, los que comercializan elevada calidad hacen la diferencia.
Esta situación la viven en carne propia tanto los citricultores argentinos y uruguayos como los españoles, sudafricanos o israelítas que se dedican a esta actividad y suelen confluir en los mismos mercados, aunque en diferentes épocas del año.
Para los exportadores argentinos 2004 fue un año complicado y de bajos precios para el limón, tanto por la mayor oferta de la variedad Verna producida en España, como por el aluvión de limones exportados por nuestro país a los principales mercados de referencia. Los resultados estuvieron a la vista: precios bajos a lo largo de todo el año, salvo para los limones tempranos y los de calidad.
Tendencia
Esta realidad que vivieron en 2004 los productores citrícolas de todo el mundo, marca una tendencia excluyente, y es que, el negocio de los cítricos seguirá siendo rentable pero sólo si se comercializa con calidad.
Ahora bien, qué es lo que se entiende por calidad. Este concepto muy manoseado en los últimos años, y básicamente por algunos oportunistas que no conocen el negocio, incluye a frutos con muy buenas condiciones de piel, de excelente ratio -relación azúcar/acidez- para las variedades dulces, un elevado porcentaje de jugo para el caso de los limones y adecuados calibres en todos los casos.
Pero lo que debe marcar aún más la diferencia, es el servicio de logística que tendrá que incluir las entregas en los mercados a tiempo con el calendario estipulado y en forma adecuada respetando la cadena de frío a rajatablas, así como los compromisos asumidos.
En estos días podemos ver como en España los productores manifiestan estar viviendo una de las campañas más crueles de toda la historia citrícola española y esto se debe en parte por la sobreoferta que ellos provocaron en los principales mercados de referencia. El temor a una campaña desastrosa se contagió desde el campo hasta los exportadores, e incluye a los mercados internacionales, donde las grandes superficies fuerzan para comprar a la baja por la excesiva oferta.
Ante este panorama, este año en España el número de agricultores que venden su producción sin precio (o de exportadores que compran a consignación) alcanzó niveles históricos. De hecho, según algunas estimaciones, sólo se vendió con cotización firme o fijada el 5% de la cosecha, y sólo para la fruta de excelente calidad. El resto de la facturación (fruta estándar) dependerá del resultado final, según respondan los mercados de destino. Esta tendencia que se observa cada vez más en Europa, marca una nueva manera de comercializar entre los operadores citrícolas de todo el mundo.
Y esto tiene una explicación. No se puede llegar a un mercado sobreofertado en donde no se conocen los precios de venta (o los precios son a la baja), luego de comprar fruta a los productores a un precio cerrado (por lo general a la alza). Sólo en los momentos iniciales de la presente campaña los productores españoles lograron cotizaciones "decentes" en el campo. Lo mismo les pasó a los productores de limón argentinos a inicios de 2004.
Sin embargo, en España, con la masiva entrada de otras variedades de mandarinas, en los mercados europeos, y la "invasión" de calibres pequeños, los precios empezaron a notarse pesados. Esta tendencia que rige actualmente, tanto en Europa como en la Argentina, tiene como única salida el trabajo con productos de elevada calidad, en donde un adecuado manejo de la logística jugará a favor como un elemento de diferenciación hacia las empresas que estén mejor preparadas.






















