La comunidad internacional pide mejoras para el trabajador rural

Falta de políticas. La OIT y la FAO alertaron sobre los problemas en los campos. En Tucumán se dieron los primeros pasos para revertir la situación.

10 Diciembre 2004
En su último informe anual, la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) revela que de la mitad de los trabajadores del mundo -1.400 millones de personas-, la mayor parte se desempeña en actividades agropecuarias y viven por debajo del umbral de la pobreza, situado en U$S 2 diarios. Según la OIT, esta situación podría mejorar con políticas orientadas a aumentar la productividad laboral en los países con situaciones más críticas. El informe argumenta que una mayor productividad produce beneficios en el ámbito empresarial, que luego redundan en una mejora de las condiciones de los trabajadores y en mayores ingresos.
Por otra parte, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) afirmó que más de 5 millones de niños mueren cada año en el mundo por el hambre y la malnutrición, y un gran porcentaje pertenecen a familias que desempeñan sus tareas en zonas rurales. A pesar de la dureza de estas cifras, la FAO asegura que aún es posible reducir a la mitad el número de personas que pasan hambre en el mundo, para 2015. Pero para ello es necesario un mayor compromiso para distribuir mejor las riquezas.
El informe apunta que más de 30 países que incluyen casi la mitad de la población del "mundo en desarrollo", ofrecieron pruebas de que un rápido progreso es posible, y dieron lecciones de cómo lograrlo, ya que en los 90 consiguieron reducir en un 25% el número de personas que sufren hambre.
En este grupo de países lamentablemente sólo tres pertenecen a Sudamérica. Los elegidos fueron Chile, Perú y Uruguay, que implementaron programas sociales y laborales desde las esferas gubernamentales y empresariales para mejorar las condiciones de vida de los hombres que trabajan en el campo. Lo paradójico es que los dos países más grandes, como Brasil y la Argentina, cuyas economías dependen en gran medida de las producciones agropecuarias, muy poco hicieron para mejorar las condiciones de vida de la familiar rural.
La FAO recomienda a todos los países que adopten programas a gran escala, que tiendan a promover la agricultura sustentable y el desarrollo rural. Los gobiernos deberían invertir en infraestructura en la zonas rurales, traducidas en mejores caminos, más escuelas y hospitales, agua potable y servicios de luz, teléfonos, etc., para que los hombres de campo puedan vivir dignamente y se evite la migración hacia los centros urbanos, sin un futuro seguro.

Ambito ordenado
Estas políticas llevarán, además, a que los inversores al ver un ámbito más ordenado y previsible se vuelquen a desarrollar sus tareas productivas en zonas donde habrá poblaciones estables, alfabetizadas, saludables y con condiciones de vida digna. Los empresarios agropecuarios, a su vez, podrán invertir e incorporar tecnologías sabiendo que mejorará la productividad de sus campos. Este mensaje entregado por la FAO y la OIT, deberá convertirse en un llamado de atención y servir también para despertar conciencia en los ámbitos políticos y privados a través de la conformación de una verdadera red de responsabilidad social.
Este intento en nuestra región está siendo liderado por la Fundación del Tucumán. La Responsabilidad Social Empresaria (RSE) debe ser asumida plenamente en la región y tanto políticos como empresarios deberán trabajar para mejorar las condiciones de vida de los habitantes del NOA.
Empresa, desarrollo sustentable y generación de capital social conforman la base sobre la que se deberán articularse políticas activas para mejorar las condiciones de vida en la región, fue la conclusión de la II Conferencia Argentina de RSE organizadas por la Fundación del Tucumán en nuestra provincia. Esperemos que estos nuevos aires que soplan pronto se conviertan en una verdadera realidad transformadora en el NOA.

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