En este sentido -dijo el funcionario-, es que estamos trabajando para que se cumpla la Ley Provincial Nº 6.261 de agroquímicos, la cual regula todas las actividades relacionadas con los "fitoterápicos", a fin de asegurar su correcta utilización protegiendo la salud humana, animal y vegetal, mejorando la producción agropecuaria y reduciendo los riesgos del medio ambiente.
Como organismo de aplicación, tenemos atribuciones y facultades para hacer que se cumplan los diferentes artículos de dicha ley, sancionada en 1991.
"En todo el territorio provincial está prohibida la venta y el uso del 2,4-D éster y 2,4-DB en sus formulaciones volátiles, y se restringe el uso del 2,4-D sal amina únicamente a las aplicaciones terrestres, en procura de preservar a cultivos y montes aledaños susceptibles a estos productos", advirtió el ingeniero Pérez.
"Debe quedar en claro que existe un registro de expendedores, aplicadores aéreos y terrestres y de asesores técnicos, donde deben estar inscriptos los interesados y cumplir los requisitos exigidos por Ley"."Por ello -recomendó- deben acercarse a nuestro organismo todas aquellas personas que todavía no lo hicieron".
En este sentido, el funcionario aclaró que "todas las actividades reguladas por la Ley de Agroquímicos son controladas por los inspectores de sanidad vegetal y, además, que las infracciones que sean detectadas serán sancionadas o multadas de acuerdo a las normas legales vigentes".
Tomando en cuenta que en esta época del año se están realizando numerosas aplicaciones, "encaramos una campaña para promocionar el uso seguro y eficaz de los productos fitosanitarios", comentó. "Por eso, convocamos a todos los productores colaborar, exigiendo que los aplicadores y expendedores cumplan con las normas vigentes actuales", recomendó.
Según Pérez, "es importante que el productor -antes de realizar una aplicación-, conozca realmente qué es lo que está aplicando en su campo; para ello, es fundamental que, como primera medida, esté correctamente asesorado por un técnico". "Deben leer atentamente el rótulo del producto a aplicar, comprobando que el mismo sea el adecuado para el tratamiento a realizar", puntualizó.
"Es fundamental respetar las dosis y diluciones recomendadas, para que el producto tenga la eficiencia que se busca, siempre respetando las condiciones climáticas establecidas", indicó.
Las implicancias que tiene la aplicación de productos químicos en el agro, exige que los productores cuenten con asesoramiento idóneo. Es por ello que instituciones como la EEAOC, el INTA y la Dirección de Agricultura están en permanente contacto con el productor, ya sea a través de cursos de capacitación sobre aplicaciones de fitoterápicos o a través de publicaciones especiales sobre el buen uso de los agroquímicos. Además, cuentan con personal técnico capacitado para evacuar las dudas que tengan los productores, de manera de realizar una efectiva aplicación de agroquímicos sin afectar los cultivos ni el medio circundante.
La manipulación exige adoptar precauciones
La aplicación de productos químicos a los cultivos es una práctica que, permanentemente, puede verse en diferentes campos de la provincia y de la región y, al utilizarlos, estos productos son manipulados y trasladados desde un lugar a otro.
Por ello, la Dirección de Agricultura recomienda que "para manipular y usar correctamente los agroquímicos, deben respetarse un cierto números de precauciones básicas para evitar riesgos a las personas y al medio ambiente".
Los niños deben permanecer alejados del área de trabajo y/o de las zonas a tratar, y esta tarea sólo debe ser efectuada por un adulto que se encuentre capacitado.
Deben efectuarse las mezclas, diluciones y cargas de los equipos pulverizadores alejado de las viviendas, galpones de forrajes, silos y animales.
Debe evitarse contaminar, bajo ningún concepto, cualquier fuente de agua, más aún si se trata de un recurso para consumo humano o animal.
Cuando se realicen las tareas de preparación del caldo y el llenado de las pulverizadores, debe proveerse al personal de todos los elementos adecuados para una correcta mezcla como filtros, dosificadores, embudos, paletas para mezclar.
Además, los operarios deberán tener la protección adecuada como guantes, capas, botas de gomas y mascaras. El operario nunca debe utilizar sus manos para revolver los líquidos.
En el caso de que se deba realizar el caldo con 2 o más productos químicos, no deben mezclarse entre sí directamente, sino utilizar el agua como intermediario. De esta manera, cada producto se emulsionará, disolverá o humectará por separado.
Cuando se observe que existen boquillas o picos pulverizadores obstruidos, no deben ser destapados soplando directamente con la boca. Es conveniente llevar un juego de boquillas para reemplazar las obstruidas y, posteriormente, limpiarlas con los elementos adecuados en el galpón.
No deben realizarse aplicaciones con pulverizadoras en mal estado o con escaso mantenimiento, ya que las mismas pueden presentar pérdidas o derrames que contaminen al operario o al medio ambiente.
Es fundamental que se observen las condiciones metereológicas para comenzar una aplicación, ya que las mismas tienen una gran incidencia en el éxito de la aplicación y en los daños que se pueden ocasionar a cultivos aledaños, animales o personas.
Evitar los daños
Las aplicaciones de productos fitosanitarios como insecticidas, herbicidas, funguicidas y fertilizantes deben ser usados de manera correcta para evitar daños a cultivos vecinos y al medio ambiente circundante. Por ello es que se deben tomar las precauciones adecuadas para el correcto uso de los agroquímicos, extraídas de las publicaciones específicas y/o de jornadas de capacitación: n Definir el objetivo del control químico; n Usar sólo productos necesarios en las dosis recomendadas por el fabricante, el técnico y las Estaciones Experimentales.






















