17 Diciembre 2004
"Estamos desarrollando un seguimiento desde hace dos años en procura de conocer y determinar todas las enfermedades que afectan al cultivo de arándano en Tucumán, una actividad que tiene un crecimiento sostenido en la provincia", señaló a LA GACETA Rural la ingeniera Silvia Hongn, docente de la cátedra de Fitopatología de la FAZ-UNT, durante la "III jornada de arándano" que se realizó en la sede la EEAOC.
"Durante el tiempo de estudio pudimos determinar una serie de enfermedades, entre las que pueden mencionarse las de tallos y de ramitas que tienen un alto impacto en las plantas, por el daño que provocan como el síndrome de rama muerta, la muerte regresiva de rama fructífera y la muerte ascendente en ramas", apuntó la especialista.
En corona y raíces se detectaron fitoptora, fusarium y rizotocnia, cuya aparición se atribuye a los excesos de humedad.
Respecto de los observaciones en frutos, se detectó antracnosis, botritis, roya e infección simultanea de roya y antracnosis.
"Los trabajos comienzan con la extracción de las muestras a campo, las que luego son llevadas al laboratorio para realizar el aislamiento, el cultivo y la identificación del patógeno. También se hacen las reinfecciones que dan la certeza de la presencia de la enfermedad", agregó.
Hongn apuntó que están evaluando la presencia de un hongo que afecta al arándano en el tercio inferior de los tallos jóvenes, y que se relaciona con la aparición de un cancro.
"Es fundamental estudiar en profundidad, siempre y cuando tengamos los recursos necesarios, todos los síntomas asociados a enfermedades sistémicas, como las bacterias y los virus; también los hongos patógenos en poscosecha y la presencia de un tizón apical en ramas vegetativas. Avanzaremos con la identificación de nuevos patógenos, evaluando su epidemiología y métodos de control, porque son indispensables ante el fuerte crecimiento del cultivo. Toda esa información se necesita para crear el marco normativo en la producción de plantines de arándano", concluyó la ingeniera.
"Durante el tiempo de estudio pudimos determinar una serie de enfermedades, entre las que pueden mencionarse las de tallos y de ramitas que tienen un alto impacto en las plantas, por el daño que provocan como el síndrome de rama muerta, la muerte regresiva de rama fructífera y la muerte ascendente en ramas", apuntó la especialista.
En corona y raíces se detectaron fitoptora, fusarium y rizotocnia, cuya aparición se atribuye a los excesos de humedad.
Respecto de los observaciones en frutos, se detectó antracnosis, botritis, roya e infección simultanea de roya y antracnosis.
"Los trabajos comienzan con la extracción de las muestras a campo, las que luego son llevadas al laboratorio para realizar el aislamiento, el cultivo y la identificación del patógeno. También se hacen las reinfecciones que dan la certeza de la presencia de la enfermedad", agregó.
Hongn apuntó que están evaluando la presencia de un hongo que afecta al arándano en el tercio inferior de los tallos jóvenes, y que se relaciona con la aparición de un cancro.
"Es fundamental estudiar en profundidad, siempre y cuando tengamos los recursos necesarios, todos los síntomas asociados a enfermedades sistémicas, como las bacterias y los virus; también los hongos patógenos en poscosecha y la presencia de un tizón apical en ramas vegetativas. Avanzaremos con la identificación de nuevos patógenos, evaluando su epidemiología y métodos de control, porque son indispensables ante el fuerte crecimiento del cultivo. Toda esa información se necesita para crear el marco normativo en la producción de plantines de arándano", concluyó la ingeniera.
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