Las próximas campañas serán decisivas para conocer importantes aspectos de esta enfermedad, tales como otros hospedantes del patógeno en la región, momentos de ingreso de inóculo proveniente de otras regiones, tolerancia de las variedades comerciales actualmente en uso y efectividad de las aplicaciones de fungicidas. Incluso, las recomendaciones concretas para el manejo de esta patología podrán recién formularse a partir de un mayor conocimiento en la región, acerca de su supervivencia y otros importantes aspectos epidemiológicos.
Pero, considerando los daños que ya causó la roya en regiones con condiciones climáticas semejantes a las del NOA, es altamente probable que esta enfermedad afecte a la producción local, aunque en una magnitud que dependerá de la evolución de las condiciones ambientales -que lo favorecen- durante el ciclo de cultivo.
Considerando los antecedentes de epifitias en otras regiones de Sudamérica, será conveniente tomar las mayores precauciones para evitar que los cultivos queden desprotegidos. No caben dudas de que el riesgo que significa una epifitia severa de roya está influyendo, notablemente, en la forma en que se está encarando la producción de soja en el norte del país e, incluso, en muchas zonas de la región central.
Técnicos y productores se han venido capacitando en el reconocimiento de los síntomas y han adoptado las previsiones para reducir el impacto de la roya. En este sentido, es importante remarcar que la enfermedad es manejable, en tanto y en cuanto se hagan los tratamientos oportunos, por lo que una adecuada preparación es un prerrequisito para una acción efectiva.
¿Cómo prepararse y actuar en esta campaña? Se deberán efectuar monitoreos de los lotes de cultivo, con el objeto de detectar tempranamente la enfermedad, prestando especial atención a los síntomas en las hojas basales.
Los síntomas iniciales suelen presentarse en las hojas inferiores de plantas próximas o en floración. Primero se aprecia una decoloración amarilla en el haz de las hojas inferiores. A medida que la infección avanza, las hojas se tornan amarillentas y las lesiones se manifiestan como pústulas pequeñas de color marrón.
Las lesiones se presentan en hojas y eventualmente en pecíolos, tallos y vainas. Sin embargo, son más abundantes en las hojas, sobre todo en la parte inferior de las mismas. El monitoreo debe hacerse en forma quincenal hasta la floración y, de allí en adelante, en forma semanal.
Debido a que la infección suele presentarse en forma uniforme en el lote, no será necesario recoger numerosas muestras. En caso de que existan muestras con síntomas sospechosos, éstas deberán remitirse a los laboratorios de referencia (determinados para cada zona por el Programa Nacional de Roya de la Soja), entre los cuales figura el Laboratorio de Fitopatología de la EEAOC.
El material vegetal enviado deberá colocarse en bolsas de polietileno cerradas, sin añadir agua, y procurando mantenerlas frescas.(Por DR. Daniel L. Ploper, Director Técnico y Jefe de la Sección Fitopatología-EEAOC)
Hay que monitorear el estado de los campos
La presencia de la "roya de la soja" está haciendo olvidar, a muchos productores, que también existen los insectos que dañan al cultivo en la región -en sus diferentes etapas de desarrollo-, y que, muchas veces, le provocan daños irreversibles, sostuvo para LA GACETA Rural el ingeniero Hernán Salas de la Sección Zoología Agrícola de la EEAOC. Por ello, en este centro de investigación elaboraron un conjunto de sugerencias para el productor basadas en un adecuado monitoreo de sus lotes y segun la información obtenida habría que actuar en consecuencia. Salas manifestó que primeramente el productor debería conocer con profundidad sus lotes, superficie, fecha de siembra, densidad de plantación y variedad. Posteriormente habría que tomar muestras del cultivo, en el orden de las 10 muestras en campos de hasta 50 hectáreas, y si el campo es mayor a esta superficie, se lo dividirá en dos y se tomarán 10 muestras de cada lote. En cuanto a las planillas, habrá que confecconarlas teniendo en cuenta las plagas más frecuentes en la región y contabilizarlas, donde se destacarán las orugas cortadoras, las orugas defoliadoras, los grillos, los picudos (Sternechus y Promecops), chinches, etc.
Una vez tomadas las muestras se deberá cuantificar el daño foliar. Será necesario elaborar además una planilla en donde se indique fecha de aplicación, lote aplicado, estadíos del cultivo, plantas por metro, plagas a controlar, tipo de aplicación, calidad, uso de tarjetas, tipo de boquillas, productos aplicados, etc..
En esta campaña se utilizaron curasemillas
Nuevamente en esta campaña se utilizaron productos curasemillas que combinan fungicidas de amplio espectro (de contacto y sistémicos) con insecticidas, apuntando estos últimos, básicamente, al control del "picudo de la soja" (Promecops carinicolis), como así también al "picudo del norte" (Sternenchus pinguis). En algunos casos en los que no se utilizaron curasemillas insecticida, se debió sortear el ataque de picudos realizando aplicaciones de insecticidas foliares.
Otros insumos que se generalizaron en esta campaña, fueron los fungicidas foliares para el control de la roya, los cuales fueron comprados y almacenados antes del inicio de la misma.
Sería importante que las lluvias continúen acompañando el desarrollo del cultivo, de manera que se puedan alcanzar los rendimientos potenciales de nuestra región.La reseña y las reflexiones forman parte del informe elevado a LA GACETA Rural por los ingenieros Mario Devani, Fernando Ledesma y Julián Lenis, de la Sección Granos de la EEAOC, que realizaron sobre la campaña 2004/2005 de soja en Tucumán. El cultivo en estos momentos está en pleno desarrollo y con excelentes condiciones gracias al nivel de lluvias caídas que están cubriendo las expectativas de los técnicos y productores.
Denunciar su presencia
Si los productores, asesores o los laboratorios de referencia llegaran a determinar la presencia de la enfermedad, deberán denunciar la detección al SENASA a través del SINAVIMO. Esto es muy importante, ya que posibilitará la difusión del estado de avance de la enfermedad. A su vez, permitirá a los productores de la zona y de regiones vecinas adoptar las medidas de control recomendadas.






















