Todo esto conforma un cuadro de situación con elementos positivos y negativos.
Por eso, el empresario se animó a delinear algunas de las líneas de acción que se deberían encarar para lograr que la actividad lechera en Tucumán recupera los galardones que supo tener alguna vez.
"La lechería tucumana, de gran historia y de grandes momentos, puede ser considerada una alternativa rentable para determinadas zonas siempre y cuando se resuelva la incógnita de que haya industrias -que las hay y siguen levantándose- y que haya materia prima que las sustente y creíbles comercial, económica y financieramente", sugirió.
A modo de reflexión, Chebaia dijo: "quizás alguna vez se vuelva a tomar conciencia de que la gran cantidad de mano de obra requerida por la actividad y la consiguiente fuente de trabajo, de radicación en el campo y de creación de riqueza genuina, merecen más apoyo que los paliativos existentes en la actual política lechera".
Pero la actividad lechera de Tucumán muestra más inversiones que otros años, con tamberos que compran vientres para aumentar su capacidad de producción e industriales que demandan más leche y comienzan a incursionar por mercados de otras provincias con sus productos derivados. "Ya no podíamos seguir trabajando en esas condiciones porque la competencia es my dura. Por eso, hicimos prácticamente un tambo nuevo, encarando las inversiones necesarias, porque debíamos mejorar nuestra productividad y la calidad de la leche que obteníamos", explicó a LA GACETA Rural Raúl Cambera, propietario de un tambo ubicado en Choromoro (Trancas), en el centro de la cuenca lechera de Tucumán.
"El sector lechero, en general, necesita más inversiones para seguir creciendo, con políticas de promoción concretas", señaló el productor.
Proponen desarrollar una ganadería regional
El productor Felipe Goizueta, experto en ganadería, reseñó la actualidad y el futuro de esa actividad en nuestra provincia.
"Tucumán debe plantear el tema ganadero en forma regional en el NOA, porque en nuestra región existen pasturas y un mercado que demanda carne", dijo. "Debemos trabajar con fuerza para producir más carne, y eso lo lograremos alimentando con maíz a nuestros animales. Al ser el maíz una gramínea, podemos utilizarlo en la rotación en los campos, que es una condición de sustentabilidad de las fincas. Además, estaríamos de acuerdo con las pautas de trabajo que desarrolla la "siembra directa", ya que el 99% de los cultivos de Tucumán y de Santiago de Estero utilizan este sistema de producción", señaló.
Goizueta estimó que "en Tucumán podríamos llegar a producir hasta el 30% o el 35% de la carne que necesitamos (hoy sólo producimos el 15%). Pero es muy difícil que los agricultores dedicados a la soja, al limón o la caña de azúcar, abandonen su actividad para dedicarse a la ganadería". "Por eso, tenemos que engordar nuestro ganado en feed lot", sugirió. El productor insistió con su concepto de que el Noroeste Argentino debe trabajar el tema ganadería en forma regional. "Tenemos los campos; sólo nos falta una mayor producción", planteó.
El sector presentó el Plan Ganadero Regional 2004 en la Exposición Anual que la SRT realizó en Tucumán. "Sólo faltan las decisiones políticas adecuadas y, fundamentalmente, lograr líneas de financiamiento; incluso, se podrían diseñar ventajas impositivas especiales", dijo. Los planes de créditos deberían ser a 6 o 7 años de plazo y con una tasa de interés baja.
Goizueta destacó el trabajo conjunto que realizaron los ganaderos junto al Poder Judicial y la Policía de Tucumán, para combatir el robo de ganado. "Quedó demostrado que se puede enfrentar el abigeato y lograr algunas conquistas. Este era uno de los condicionantes para el desarrollo de la ganadería" en Tucumán", afirmó.
Diseñaron un programa de control de las carnes
El Gobierno provincial instruyó al Ministerio de Desarrollo Productivo a fin de que, por medio de la Subsecretaría de Asuntos Agrarios y Alimentos y de su Dirección de Ganadería, elaborara un "Programa para el Desarrollo de la Ganadería Bovina". Se contó con la colaboración del INTA, de la EEAOC y de la Facultad de Agronomía de la UNT.
Este Plan tiene como objetivo generar condiciones legales, fiscales, crediticias y tecnológicas que faciliten el crecimiento de la ganadería de vacunos para carne, para lo cual deben lograrse objetivos específicos como los siguientes: a) Incrementar la participación de la producción local de carnes vacunas en la demanda, llevándola del 8,5% actual al 43%, en un período de 6 años; b) Mejorar los ingresos de los pequeños ganaderos, llevando adelante estrategias como mitigar el efecto negativo de los factores extra-prediales que impiden el desarrollo de la ganadería, como la faena clandestina y el abigeato; c) Dar un apoyo técnico permanente a través del INTA, la Facultad de Agronomía y Zootecnia y la EEAOC; d) Proceder a una diferenciación impositiva para la actividad ganadera, con los instrumentos legales necesarios; e) Promover la adecuación del 100% de los establecimientos faenadores, en lo que hace a los aspectos higiénicos-sanitarios y de infraestructura vinculados con estos y que tienden a lograr alimentos seguros; f) Encuadrar a la industria cárnica en las normas establecidas para el vuelco de efluentes.
Con todo esto la Dirección de Ganadería elaboró el "Programa de Control de Ganados y Carnes", actualmente en ejecución, el cual contempla controlar la faena clandestina o matanza no registrada de vacunos, garantizar la calidad higiénica-sanitaria de las carnes destinadas a consumo humano, controlar la propagación de la "fiebre aftosa", contar con una base de datos confiable sobre el ingreso de animales y carnes enfriadas con destino a consumo humano y ordenar el mercado de ganados y carnes.






















