05 Enero 2005
El resumen de la campaña 2004 debe necesariamente comenzar admitiendo el error original de la estimación de producción en Tucumán. Fueron 200.000 toneladas más que el cálculo original (22% más de cosecha), lo que deformó el precio de compra de materia prima, que impactó discriminadamente en los distintos factores de la actividad, señaló Carlos Parravicini, presidente de la Asociación Tucumana del Citrus.
Agregó que de esta manera, quienes peor evaluaron la realidad, en el ánimo de posicionarse con materia prima, maximizaron los precios de compra a niveles superiores en términos de dólar respecto de las últimas tres campañas. Esto impactó en los costos de los compradores y favoreció a algunos productores independientes.
"La realidad fue dura para todos. Superamos 1,1 millón de toneladas de producción; se industrializaron 750.000 y se comercializaron en fresco 350.000, casi todo exportado con una pequeña participación de mercado interno. Hoy existen importantes stock de productos industriales que generan mayores costos y sus precios de venta reflejan la presión que se hace sobre los compradores, en la necesidad de deshacerse de ellos", recalcó Parravicini. "Mientras tanto, aunque ya no se repita, de los últimos limones frescos no se habla. Los resultados se saben: fueron muy malos. Muy por debajo de lo esperado. Bajaron los promedios ponderados de precio de campaña y hoy existe la preocupación en la actividad por cómo ingresar divisas que declaradas en las facturas de venta no se generaron, porque el precio declarado no se cumplió. En una estimación muy rápida, hay alrededor de 18 millones de dólares facturados de más sobre lo realmente percibido. Y esa facturación deforma el resultado de cada empresa, lo que genera ganancias que no existen e impuestos y obligaciones fiscales imposibles de afrontar", indicó Parravicini.
"Sin embargo, algunas empresas demostraron que su integración les permite diferenciarse de sus colegas competidores, porque identificaron nichos de ventas para productos especiales que les permitió obtener precios muy por encima de la media, y rentables en si mismos. Y este sería el desafío: cómo mantener una alta oferta, que no permita el ingreso de las de otros terceros países(Chile, Uruguay, Sudáfrica etc.), que crecen en limones cada año", añadió.
"Creo que si sabemos identificar para cada mercado el limón que están dispuestos a adquirir -y solo ese ofertamos- en calidad, calibre, envase etc, con nuestras eficiencias demostradas tanto en la producción como en la calidad, nadie del Hemisferio Sur podrá mejorar nuestra oferta. Y aunque ésta sea superior a la demandada, primero desplazará la de los terceros países y después las nuestras", indicó. Según Parravicini, se espera para la campaña 2005 una mayor producción. "La posibilidad de nuevos mercados, a pesar de los esfuerzos de las instituciones de productores, depende de las gestiones oficiales 'que tienen otros tiempos', y de otras urgencias. Tucumán debe prepararse para un año altamente competitivo. Nosotros seremos nuevamente nuestra propia competencia. Debemos encontrar los caminos alternativos para el bien común, aunque este sea la pérdida de la fruta antes de agregarle valor. Parafraseando a un productor, 'que se quede en el árbol y se pierda sin cosecha'. De nuestra habilidad de gestión y compromiso dependen más de 100.000 personas en Tucumán", sentenció Parravicini.
Agregó que de esta manera, quienes peor evaluaron la realidad, en el ánimo de posicionarse con materia prima, maximizaron los precios de compra a niveles superiores en términos de dólar respecto de las últimas tres campañas. Esto impactó en los costos de los compradores y favoreció a algunos productores independientes.
"La realidad fue dura para todos. Superamos 1,1 millón de toneladas de producción; se industrializaron 750.000 y se comercializaron en fresco 350.000, casi todo exportado con una pequeña participación de mercado interno. Hoy existen importantes stock de productos industriales que generan mayores costos y sus precios de venta reflejan la presión que se hace sobre los compradores, en la necesidad de deshacerse de ellos", recalcó Parravicini. "Mientras tanto, aunque ya no se repita, de los últimos limones frescos no se habla. Los resultados se saben: fueron muy malos. Muy por debajo de lo esperado. Bajaron los promedios ponderados de precio de campaña y hoy existe la preocupación en la actividad por cómo ingresar divisas que declaradas en las facturas de venta no se generaron, porque el precio declarado no se cumplió. En una estimación muy rápida, hay alrededor de 18 millones de dólares facturados de más sobre lo realmente percibido. Y esa facturación deforma el resultado de cada empresa, lo que genera ganancias que no existen e impuestos y obligaciones fiscales imposibles de afrontar", indicó Parravicini.
"Sin embargo, algunas empresas demostraron que su integración les permite diferenciarse de sus colegas competidores, porque identificaron nichos de ventas para productos especiales que les permitió obtener precios muy por encima de la media, y rentables en si mismos. Y este sería el desafío: cómo mantener una alta oferta, que no permita el ingreso de las de otros terceros países(Chile, Uruguay, Sudáfrica etc.), que crecen en limones cada año", añadió.
"Creo que si sabemos identificar para cada mercado el limón que están dispuestos a adquirir -y solo ese ofertamos- en calidad, calibre, envase etc, con nuestras eficiencias demostradas tanto en la producción como en la calidad, nadie del Hemisferio Sur podrá mejorar nuestra oferta. Y aunque ésta sea superior a la demandada, primero desplazará la de los terceros países y después las nuestras", indicó. Según Parravicini, se espera para la campaña 2005 una mayor producción. "La posibilidad de nuevos mercados, a pesar de los esfuerzos de las instituciones de productores, depende de las gestiones oficiales 'que tienen otros tiempos', y de otras urgencias. Tucumán debe prepararse para un año altamente competitivo. Nosotros seremos nuevamente nuestra propia competencia. Debemos encontrar los caminos alternativos para el bien común, aunque este sea la pérdida de la fruta antes de agregarle valor. Parafraseando a un productor, 'que se quede en el árbol y se pierda sin cosecha'. De nuestra habilidad de gestión y compromiso dependen más de 100.000 personas en Tucumán", sentenció Parravicini.
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