Falta un plan estratégico para el campo

Más presupuesto. Las instituciones y el Estado deben articular politicas acordes a la situacion actual para cubrir las necesidades del productor agropecuario.

07 Enero 2005
En la actualidad, el panorama agrícola tucumano no es del todo positivo y menos aún si pensamos que 2004 cerró con problemas estructurales y comerciales en varios frentes. El limón en fresco y sus productos industrializados tuvieron los precios más bajos de los últimos años, con ventas a quebrando en muchos casos. Y es que esos precios se forman -la mayoría de la veces- en los mercados mundiales y no pueden ser corregidos tan fácilmente por los productores tucumanos, ya que cuando se reacciona es tarde: la fruta ya se vendió.
En el sector azucarero, si no hubiera sido por las exportaciones voluntarias de 2004, el precio en el mercado doméstico se habría derrumbado y la economía de muchos agricultores hubiera caído en un pozo de difícil salida.
En otro orden, el sector frutillero experimentó un crecimiento en áreas de cultivo, lo que desencadenó una sobreproducción y la caída de los precios en el mercado interno. Incluso se llegó a tirar la fruta a la vera de los caminos por esa baja cotización.

Economía informal
En el sector hortícola, muchos productores sobreviven gracias a que trabajan en una economía informal, donde el pago de impuestos es práctica de unos pocos. Así, pululan las subfacturaciones con ventas a precios irrisorios. De otra forma no podrían competir.
Los productores de granos vivieron, tras la salida de la convertibilidad, dos años con buenos precios internacionales y esto les permitió salir de una segura quiebra en sus economías -arrastraban de elevados pasivos generados en la década del 90-. Pero la suerte no los acompañó por mucho tiempo y fue en los dos últimos años donde el clima les jugó una mala pasada y por eso el magro resultado de sus producciones. Hoy, con un mercado en baja y con elevadas retenciones, los márgenes están acotados para la futura cosecha.
Este que pareciera ser un panorama desolador es la realidad que vive actualmente el campo tucumano. Pero también debemos decir que la situación "sí tiene solución", y para ello hacen falta desde las instituciones agropecuarias y del mismo Estado, que se articulen políticas para atender cada situación en particular y brindarles soluciones a cada problema hasta conformar una estructura productiva perfectamente sólida, que le permita al hombre de campo poder producir con mayores previsiones y sin sobresaltos.
Para ello hace falta elaborar desde el Estado provincial un "Plan Estratégico" para el agro tucumano, que sea perdurable en el tiempo, diligente y ambicioso, . También debería contar con el consenso de las asociaciones de productores y del resto de los partidos políticos. Y por supuesto, con un presupuesto suficiente para su ejecución. En más de 20 años de recuperada la democracia, cada Gobierno improvisa programas a su medida. Cualquier plan debería contemplar mejoras en infraestructura a largo plazo, en logística, y también una reforma integral impositiva nacional y local, para eliminar los impuestos que les hacen perder competitividad a los productores.

Un plan y el financiamiento
Será necesario exigirle a la administración pública la elaboración de un plan estratégico con ayudas directas (financieras) para modernizar al agro, incentivos para la incorporación de los jóvenes a las tareas agropecuarias y una refinanciación de los pasivos, por citar algunas. El balance de la mayoría de los cultivos locales, de no mediar hechos fortuitos, hubiera sido catastrófico. Y está de más decir que hoy el único socio que obtiene ganancias de los actos productivos y sin arriesgar nada es el Estado. Los tributos que percibe son abultados.
Por otro lado, los actuales costos productivos y comerciales en la mayoría de las actividades productivas son inmanejables. Vale por caso hablar de los cítricos: si una empresa tendría que vender su producción en blanco, como manda la ley, estaría perdiendo más de $ 1 por caja que llegue a cualquier centro de distribución del país.
La presión tributaria es tan grande que muchos productores apuntan a la economía informal para subsistir. No todo está perdido, pero urge trabajar para encontrar una solución al déficit estructural que padece el agro tucumano. Será la única manera de poder proyectar un futuro mejor para una de las actividades económicas que, por lejos, es la que más hace por el crecimiento del país.

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