07 Enero 2005
Se creó el primer Instituto de floricultura del país, que funcionará en el INTA Castelar, Buenos Aires. La unidad se dedicará exclusivamente al estudio de las plantas ornamentales, incluyendo el desarrollo de germoplasma, el análisis del manejo del cultivo y la capacitación de recursos humanos.
El instituto, integrado por 29 personas, cuenta con 23 invernáculos, un campo experimental y cuatro laboratorios para para investigar el cultivo de tejidos, marcadores moleculares, microscopía y sustratos.
Este emprendimiento contó con el apoyo financiero y técnico de la JICA (Agencia de Cooperación Japonesa) y la colaboración de universidades nacionales y extranjeras, unidades del INTA de todo el país, productores, empresas y organismos nacionales como el INASE, entre otros.
En 1977, como parte de la asistencia del gobierno de Japón a los inmigrantes de ese país en la Argentina, a través del JICA, estableció el Centro Tecnológico de Floricultura, para integrar actividades de floricultura, fruticultura y horticultura (Ceteffho). Dos años después se firmó el convenio entre el INTA y la JICA, para el "Desarrollo de la Floricultura Argentina", que inició una nueva línea de trabajo que involucra especies nativas.
Ese convenio tiene como principal objetivo la obtención de variedades argentinas a partir de especies nativas y su difusión en el mercado local y mundial.
Según datos del primer censo en el sector floricultor (en 2002) a nivel nacional, el 53% de los productores es de origen japonés, como lo fue desde el comienzo de la actividad a nivel comercial en la Argentina hace más de 80 años.
El instituto, integrado por 29 personas, cuenta con 23 invernáculos, un campo experimental y cuatro laboratorios para para investigar el cultivo de tejidos, marcadores moleculares, microscopía y sustratos.
Este emprendimiento contó con el apoyo financiero y técnico de la JICA (Agencia de Cooperación Japonesa) y la colaboración de universidades nacionales y extranjeras, unidades del INTA de todo el país, productores, empresas y organismos nacionales como el INASE, entre otros.
En 1977, como parte de la asistencia del gobierno de Japón a los inmigrantes de ese país en la Argentina, a través del JICA, estableció el Centro Tecnológico de Floricultura, para integrar actividades de floricultura, fruticultura y horticultura (Ceteffho). Dos años después se firmó el convenio entre el INTA y la JICA, para el "Desarrollo de la Floricultura Argentina", que inició una nueva línea de trabajo que involucra especies nativas.
Ese convenio tiene como principal objetivo la obtención de variedades argentinas a partir de especies nativas y su difusión en el mercado local y mundial.
Según datos del primer censo en el sector floricultor (en 2002) a nivel nacional, el 53% de los productores es de origen japonés, como lo fue desde el comienzo de la actividad a nivel comercial en la Argentina hace más de 80 años.
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