El presidente de la Sociedad Rural de Tucumán, Víctor Pereyra, resaltó que la cosecha este año será relevante, si las lluvias acompañan el desarrollo de los cultivares. Sin embargo, ese optimismo no se traduce en cuanto a las perspectivas para los precios de la soja en el mercado mundial, que en estos momentos se mantienen bajos.
Mientras, en el país resta solamente que se siembre el 5% de la superficie estimada originalmente para la soja (14,7 millones de hectáreas), y en el sur tucumano y en sus áreas de influencia -límite con Catamarca y con Santiago del Estero- falta implantar un 10% del área disponible. En estas zonas, como otras de menor importancia, aún faltan lluvias.
Las condiciones de desarrollo son óptimas, según la EEAOC
La siembra de la soja se generalizó en Tucumán a partir de los primeros días de noviembre, gracias a las mejores condiciones climáticas y a las lluvias caídas en la provincia, que permitieron que los suelos recuperen la humedad que habían perdido.
Humedad y temperatura jugaron a favor del productor, que no dudó en usar toda la tecnología disponible para no desaprovechar el momento, al igual que variedades acordes con la fecha de siembra. En los primeros días de enero, el cultivo en muchas regiones tucumanas están en óptimas condiciones de desarrollo y su crecimiento se perfila muy bien, sobre todo si persisten estas condiciones ideales de temperatura y de humedad.
En diálogo con LA GACETA Rural, Hernán Salas, de la Sección Zoología Agrícola de la EEAOC, dijo que dentro del esquema de producción de soja es importante diferenciar los inconvenientes generados por las plagas, según la etapa de desarrollo fenológico. Agregó que en la actualidad la mayoría de los lotes atraviesan el período vegetativo luego de obtener una buena emergencia generalizada por las condiciones de humedad iniciales. Si bien es cierto que no hubo mayores daños, la aparición de los picudos fueron atenuados mediante el uso de insecticidas curasemillas y sólo en algunas zonas se detectó la presencia de la "oruga del ataco" (Loxostege bifidalis) y moluscos como caracoles y babosas.
En la próxima etapa, la presencia de orugas defoliadoras (Anticarsia y medidoras) pueden tener una incidencia importante en la marcha del cultivo. Para decidir respecto de las medidas de control es conveniente recurrir al uso de paños de muestreo, los cuales indicarán con precisión los niveles de ataque del cultivo.
"Es importante recordar que en las últimas campañas las medidas de control para estas plagas tuvieron resultados muy erráticos. A partir de estas experiencias, la EEAOC realizó un relevamiento de aplicaciones foliares en la campaña pasada y se observó que en aquellos casos donde se respetaron las condiciones adecuadas para estas prácticas, los resultados fueron muy satisfactorios", resaltó Salas.
Entre las condiciones a tener en cuenta, citó la humedad relativa (más del 60%); la temperatura ambiente (inferior a 30ºC); la velocidad del viento inferior a los 10 Km/h; el buen estado de la maquinaria y, por supuesto, el conocimiento de la plaga a combatir, para actuar en el momento justo.
En el sur, las lluvias aún no son suficientes
El productor Luis González remarcó que están dadas las condiciones para que los productores tucumanos de soja afronten sin inconvenientes un posible brote de roya. Los precios de los agroquímicos bajaron respecto del año pasado, cuando parecían inaccesibles para los pequeños y medianos cultivadores, y no estaba garantizado la provisión por la incipiente demanda.
González explicó que en el sur tucumano, en los departamentos de La Cocha, Juan Bautista Alberdi y Graneros, y en su zonas de influencia -límites con Catamarca y con Santiago del Estero- se sembró más del 90% de la superficie prevista.
Hasta la primera quincena de diciembre se había implantado el 50% pero debido a que cesaron las lluvias, se discontinuó la siembra en la zona este. No así hacia el pedemonte. Hoy existen algunos lotes que aún no se sembraron por la falta de humedad.
"La soja sembrada nació bastante bien y están en buenas condiciones. Sólo hubo algunos problemas al emerger por los golpes de calor que afectaron el cuello de la planta -principalmente en lotes arenosos-, por lo que hay lotes con menos densidad pero en buenas condiciones", apuntó González.
Agregó que este año los productores arrancaron con curasemillas fungicidas e insecticidas en la siembra, y así escaparon a los ataques tempranos de picudos, como sternechus y promecops. "Realmente los ataques que hubo de estos insectos que escaparon al control de los curasemillas son pocos significativos y fueron controlados con aplicaciones posteriores de insecticidas", remarcó.
Si pude observar la presencia de loxostege bifidalis y otras orugas las que deben monitorearse como corresponde para decidir un control.
En lo que respeta a la presencia de enfermedades es muy poco lo que se puede observar en los sembradíos, ya que todavía las plantas no son suceptibles.
En este sentido es importante destacar que se debe realizar monitoresos permanentes en la presencia de plagas y enfermedades, principalmente de la roya de la soja.
Esto es fundamental ya que de esa manera se puede realizar un control efectivo, mas aún ahora donde los márgenes de la soja son menores debido al precio actual de la misma.
Hoy existen en el mercado numerosos fungicidas capaces de controlar la aparición de la roya de la soja cuando se presenten los primeros síntomas y tuve la oportunidad de observar lotes atacados por el hongo en Bolivia la campaña pasada, los cuales fueron pulverizados con fungicidas específicos con excelente control.
Se sembró el 94% de la zona prevista
Al 3 de enero el progreso de la siembra nacional se ubicaba en el 94% de la intención propuesta, sostenida en los 14,7 millones de hectáreas. Este porcentual equivale a la implantación de unos 13,8 millones de hectáreas, con coberturas completas en Entre Ríos; este, centro, norte y sudoeste de Córdoba; centro sur de Santa Fe y en el norte de Buenos Aires, informó la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
También culminó la actividad en el norte de La Pampa y muy pocas superficies quedan por cubrir en el sur de Córdoba, donde las lluvias del 28 y del 29 de diciembre detuvieron la implantación.
En Tucumán, resta un 5% por implantar de las 260.000 hectáreas planificadas, tareas que se vieron dificultadas por las precipitaciones del primer día del año, las que también se extendieron a Salta y al noroeste de Chaco.
No obstante, el volumen de l lluvias fue muy beneficioso para los plantíos que se desarrollan entre la emergencia y la sexta hoja trifoliada, es decir en fases todavía vegetativas.
En el Chaco se implanta soja de segunda sobre girasol cosechado, mientras en el norte de Santa Fe también se plantea el mismo escenario (lo que allí de denomina siembras de tercera).






















