14 Enero 2005
La sustentabilidad de los sistemas agrícolas-ganaderos significa preservar, y en lo posible mejorar, la capacidad productiva del sistema en el que se desarrollan, como es el caso de los métodos productivos del NOA.
Esa preservación implica siempre un paso adelante en la capacidad de producción desde el punto de vista agronómico, económico y, por supuesto, ambiental, utilizando para ese fin todas las herramientas que están disponibles en el mercado.
La conservación de los recursos que participan en un sistema productivo es la meta que deben fijarse todos los hombres del campo, con vistas al futuro.
Los recursos renovables y no renovables que se encuentran dentro del sistema deben ser cuidados como tales, para que la usufructúen las generaciones que deben venir y se aprovechen de sus beneficios.
En el caso de la producción de granos en la región NOA, que se encuentra al final de la etapa de siembra, es una muestra clara de lo que debe realizarse pensando en el largo plazo.
Las implantaciones en suelos con buenas condiciones de humedad y de fertilidad, con el suministro de nutrientes adecuado para el cultivo, que de la reposición suficiente de lo utilizado por las plantas, forma parte de lo que se entiende como producción sustentable.
Balance
Un manejo adecuado de la nutrición y de la fertilización de los cultivos permite mantener y mejorar el balance de las riquezas de los suelos. Cuando se siembra en suelos perfectamente cubiertos y que vienen con un rastrojo o barbecho bien realizados en el otoño e invierno, también forman parte de este proceso.
Este método, si viene acompañado de una rotación con gramíneas realizadas de acuerdo con las necesidades de la zona y de los suelos donde es realizada, se transforma en una parte importante del éxito de una producción sustentable.
Todo este proceso también debe ir acompañado de un uso eficiente del resto de los recursos, como el manejo de prácticas de cultivo que permita mantener controladas en forma adecuada las plagas y las enfermedades que aparecen durante el ciclo del cultivo.
En los últimos años, el uso de la siembra directa sin el acompañamiento de una rotación de cultivos y con manejo no adecuado de herbicidas hizo que proliferen numerosas plagas y malezas, en algunos casos resistentes, lo que refleja que la sustentabilidad de un sistema debe ser apoyada desde distintos flancos y no dejar ninguno desprotegido.
Hoy el cultivo de la soja en el NOA se encuentra al final de su siembra, y un alto porcentaje del área implantada se encuentra al final de su etapa vegetativa y pronta a ingresar a la reproductiva. Es en esta última etapa donde las plantas son más suceptibles a un ataque de la roya, y por eso los productores deben estar preparado para hacer frente a la posible aparición de la enfermedad.
Red de vigilancia
Aún no hay variedades resistentes a la plaga, es por eso que está en marcha el programa nacional de roya de la soja en la que participan la SAGPyA, el INTA, el SENASA y la EEAOC, que realizan a través de la red de vigilancia un monitoreo permanente para generar las acciones que contribuyan a facilitar el manejo de la enfermedad apenas aparezca -o sea denunciado-, para minimizar su efecto. Estas acciones forman también parte del sistema sustentable.
La prevención es la mejor cura de una enfermedad y su detección precoz una herramienta fundamental para el control.
El trabajo coordinado entre las instituciones de investigación y el Estado, más el aporte de las evaluaciones de productores de AAPRESID y de AACREA, puede redundar en beneficios de las actuales producciones sino también para las futuras.
La clave es el uso correcto
La agricultura sustentable implica que deben manejarse adecuadamente todos los recursos disponibles, pero, previamente, hay que estudiarlos en profundidad para realizar su correcto uso. Las rotaciones de cultivos son herramientas adecuadas que permiten mantener y conservar numerosos recursos, además de generar el beneficio del ahorro en costos de labores y de uso de agroquímicos. Esas rotaciones interrumpen el ciclo de vida de numerosas plagas y de enfermedades, y de esta manera se minimizan las apariciones de de nuevas plagas y la resistencia a los productos químicos.
Esa preservación implica siempre un paso adelante en la capacidad de producción desde el punto de vista agronómico, económico y, por supuesto, ambiental, utilizando para ese fin todas las herramientas que están disponibles en el mercado.
La conservación de los recursos que participan en un sistema productivo es la meta que deben fijarse todos los hombres del campo, con vistas al futuro.
Los recursos renovables y no renovables que se encuentran dentro del sistema deben ser cuidados como tales, para que la usufructúen las generaciones que deben venir y se aprovechen de sus beneficios.
En el caso de la producción de granos en la región NOA, que se encuentra al final de la etapa de siembra, es una muestra clara de lo que debe realizarse pensando en el largo plazo.
Las implantaciones en suelos con buenas condiciones de humedad y de fertilidad, con el suministro de nutrientes adecuado para el cultivo, que de la reposición suficiente de lo utilizado por las plantas, forma parte de lo que se entiende como producción sustentable.
Balance
Un manejo adecuado de la nutrición y de la fertilización de los cultivos permite mantener y mejorar el balance de las riquezas de los suelos. Cuando se siembra en suelos perfectamente cubiertos y que vienen con un rastrojo o barbecho bien realizados en el otoño e invierno, también forman parte de este proceso.
Este método, si viene acompañado de una rotación con gramíneas realizadas de acuerdo con las necesidades de la zona y de los suelos donde es realizada, se transforma en una parte importante del éxito de una producción sustentable.
Todo este proceso también debe ir acompañado de un uso eficiente del resto de los recursos, como el manejo de prácticas de cultivo que permita mantener controladas en forma adecuada las plagas y las enfermedades que aparecen durante el ciclo del cultivo.
En los últimos años, el uso de la siembra directa sin el acompañamiento de una rotación de cultivos y con manejo no adecuado de herbicidas hizo que proliferen numerosas plagas y malezas, en algunos casos resistentes, lo que refleja que la sustentabilidad de un sistema debe ser apoyada desde distintos flancos y no dejar ninguno desprotegido.
Hoy el cultivo de la soja en el NOA se encuentra al final de su siembra, y un alto porcentaje del área implantada se encuentra al final de su etapa vegetativa y pronta a ingresar a la reproductiva. Es en esta última etapa donde las plantas son más suceptibles a un ataque de la roya, y por eso los productores deben estar preparado para hacer frente a la posible aparición de la enfermedad.
Red de vigilancia
Aún no hay variedades resistentes a la plaga, es por eso que está en marcha el programa nacional de roya de la soja en la que participan la SAGPyA, el INTA, el SENASA y la EEAOC, que realizan a través de la red de vigilancia un monitoreo permanente para generar las acciones que contribuyan a facilitar el manejo de la enfermedad apenas aparezca -o sea denunciado-, para minimizar su efecto. Estas acciones forman también parte del sistema sustentable.
La prevención es la mejor cura de una enfermedad y su detección precoz una herramienta fundamental para el control.
El trabajo coordinado entre las instituciones de investigación y el Estado, más el aporte de las evaluaciones de productores de AAPRESID y de AACREA, puede redundar en beneficios de las actuales producciones sino también para las futuras.
La clave es el uso correcto
La agricultura sustentable implica que deben manejarse adecuadamente todos los recursos disponibles, pero, previamente, hay que estudiarlos en profundidad para realizar su correcto uso. Las rotaciones de cultivos son herramientas adecuadas que permiten mantener y conservar numerosos recursos, además de generar el beneficio del ahorro en costos de labores y de uso de agroquímicos. Esas rotaciones interrumpen el ciclo de vida de numerosas plagas y de enfermedades, y de esta manera se minimizan las apariciones de de nuevas plagas y la resistencia a los productos químicos.
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