21 Enero 2005
En los últimos días se pudo observar numerosos focos de la oruga cuarteadora (Mocis latipes) en los cultivos con caña de azúcar, en distintos sectores de la provincia, señalaron a LA GACETA Rural los ingenieros Marcelo Acosta y Analía Salvatore, de la sección Zoología Agrícola de la EEAOC.
Estos ataques fueron detectados en las localidades de Los Perez, Famaillá, Alabama y La Ramada y se observaron los daños que provocaron los insectos en las hojas del cultivo.
Cabe recordar que esta plaga está asociada a las malezas presentes en los cañaverales, ya que los ataques se observaron en zonas donde los callejones, las trochas, las cabeceras de los surcos, las fallas del cultivo y las áreas marginales no cultivadas con caña de azúcar estaban muy enmalezadas. En estos lugares se desarrollan las primeras generaciones, que dan origen a las poblaciones de la plaga.
Entre las malezas, que son magníficos hospederos, se pueden citar al pasto blanco (Digitaria sanguinalis), la grama bermuda (Cynodon dactylon) y al pasto ruso (Sorghum halepense). El daño se presenta primero en las malezas y cuando estas ya no son suficientes para su alimentación pasan inmediatamente al cultivo. El daño se detecta en el cañaveral por la presencia de hojas comidas hasta la nervadura central.
Ante la presencia de la plaga, debe buscarse al gusano debajo de las malezas, en la trocha del surco. Si se encuentran los insectos, el productor tendrá que evaluar la conveniencia o no de tomar las medidas de control correspondientes.
Según el modo en que actúe la plaga, un control preventivo resulta eficiente con la limpieza de callejones, de trochas, de cabeceras y de surcos, para dejarlos libre de cualquier maleza.
En los casos en que la plaga se encuentre presente en el cultivo se recomienda la aplicación terrestre de clorpirifos, en dosis de 800 a 900 centímetros cúbicos por hectárea. Para obtener un eficiente control, la aplicación debe realizarse al atardecer, momento en el cual es mayor la exposición de la plaga, y con un volumen de caldo no inferior a 150 litros por ha, para asegurar un buen mojado a través de la maloja presente en el surco.
En cañaverales cuya altura no permita la aplicación terrestre se puede usar la alternativa áerea, aplicando 30 litros de caldo por hectárea en campos muy enmalezados.
Biología de la plaga
El insecto adulto es una mariposa nocturna de color café oscuro o gris, con una línea café más oscura. La hembra oviposita por lo general en las vellosidades del tallo o en el envés de la hoja y lo hace individualmente.
Las larvas recién nacidas son de 1 a 2 milímetros de largo, de color café claro o amarillas, con 2 bandas negras toráxicas y 2 rayas longitudinales amarillas café en la cabeza y en el cuerpo. Las larvas o gusanos bién desarrollados pueden llegar a medir entre 44 y 55 milímetros de largo.
El período larval es de 15 a 18 días entre diciembre y marzo y puede llegar a l os 30 días hasta mayo. Durante todo este período se alimenta de las hojas, excepto la nervadura central.
Cuando llega la etapa en que el gusano debe convertirse en crisálida, dobla las puntas de las hojas donde se encuentra, se introduce en su interior y une los bordes con hilos de seda que segrega.
Estos ataques fueron detectados en las localidades de Los Perez, Famaillá, Alabama y La Ramada y se observaron los daños que provocaron los insectos en las hojas del cultivo.
Cabe recordar que esta plaga está asociada a las malezas presentes en los cañaverales, ya que los ataques se observaron en zonas donde los callejones, las trochas, las cabeceras de los surcos, las fallas del cultivo y las áreas marginales no cultivadas con caña de azúcar estaban muy enmalezadas. En estos lugares se desarrollan las primeras generaciones, que dan origen a las poblaciones de la plaga.
Entre las malezas, que son magníficos hospederos, se pueden citar al pasto blanco (Digitaria sanguinalis), la grama bermuda (Cynodon dactylon) y al pasto ruso (Sorghum halepense). El daño se presenta primero en las malezas y cuando estas ya no son suficientes para su alimentación pasan inmediatamente al cultivo. El daño se detecta en el cañaveral por la presencia de hojas comidas hasta la nervadura central.
Ante la presencia de la plaga, debe buscarse al gusano debajo de las malezas, en la trocha del surco. Si se encuentran los insectos, el productor tendrá que evaluar la conveniencia o no de tomar las medidas de control correspondientes.
Según el modo en que actúe la plaga, un control preventivo resulta eficiente con la limpieza de callejones, de trochas, de cabeceras y de surcos, para dejarlos libre de cualquier maleza.
En los casos en que la plaga se encuentre presente en el cultivo se recomienda la aplicación terrestre de clorpirifos, en dosis de 800 a 900 centímetros cúbicos por hectárea. Para obtener un eficiente control, la aplicación debe realizarse al atardecer, momento en el cual es mayor la exposición de la plaga, y con un volumen de caldo no inferior a 150 litros por ha, para asegurar un buen mojado a través de la maloja presente en el surco.
En cañaverales cuya altura no permita la aplicación terrestre se puede usar la alternativa áerea, aplicando 30 litros de caldo por hectárea en campos muy enmalezados.
Biología de la plaga
El insecto adulto es una mariposa nocturna de color café oscuro o gris, con una línea café más oscura. La hembra oviposita por lo general en las vellosidades del tallo o en el envés de la hoja y lo hace individualmente.
Las larvas recién nacidas son de 1 a 2 milímetros de largo, de color café claro o amarillas, con 2 bandas negras toráxicas y 2 rayas longitudinales amarillas café en la cabeza y en el cuerpo. Las larvas o gusanos bién desarrollados pueden llegar a medir entre 44 y 55 milímetros de largo.
El período larval es de 15 a 18 días entre diciembre y marzo y puede llegar a l os 30 días hasta mayo. Durante todo este período se alimenta de las hojas, excepto la nervadura central.
Cuando llega la etapa en que el gusano debe convertirse en crisálida, dobla las puntas de las hojas donde se encuentra, se introduce en su interior y une los bordes con hilos de seda que segrega.
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