28 Enero 2005
Dentro del programa de exportación de fruta cítrica a la Unión Europea y a otros mercados de similares exigencias sanitarias, comenzó la tercera semana del primer monitoreo sanitario, informó el ingeniero Rafael Rodríguez Prados, técnico de la oficina local del Senasa Tucumán.
El funcionario agregó que se inscribieron 4.909 Unidades Productoras (UP) en Tucumán para el programa de exportación, que representan a una superficie aproximada a las 29.000 hectáreas de cítricos, que estará sujetas dos monitoreos.
Este fin semana se monitoreará alrededor del 35% de la superficie inscripta, y se buscará finalizar la primera verificación abreviando los tiempos.
"Si bien este año contamos con un número mayor de técnicos monitoreadores, el porcentaje de plantas a revisar también fue en aumento -alrededor del 11%- y eso nos insume más tiempo", dijo el funcionario.
Advirtió que las lluvias reducen los días efectivos de trabajo y que, si se dieran esas condiciones, podrían tener dificultades en completar las tareas en toda la superficie inscripta, antes de los plazos estipulados.
Rodríguez Prados dijo que en los monitoreos realizados hasta ahora encontraron cultivos de cítricos con un bajo porcentaje de incidencia de enfermedades cuarentenarias.
Finalmente, recordó a los citricultores que las Unidades Productoras que no tengan el monitoreo sanitario no podrán certificarse para exportar a Unión Europea. Por esta razón, la oficina local del SENASA informó que los productores deberán retirar las boletas de los aranceles y solicitar hasta el 15 de febrero el primer monitoreo sanitario, en la sede de Haití 117, a partir delas 8. La programación y la distribución de los técnicos monitoreadores se realizará de acuerdo con el orden de presentación de las solicitudes.
Usan cáscara de naranja para fabricar plásticos
Según informó esta semana el noticiero español Infocitrus, un centro estadounidense reveló que las cáscaras de naranjas combinadas con CO2 pueden servir para fabricar material plástico, similar al derivado del petróleo.
La Universidad de Cornell, con base en Ithaca (Nueva York), desarrolló una nueva molécula que permite crear bolsas de plástico a partir de cáscaras de naranja y dióxido de carbono (CO2). El resultado es un material plástico de buena calidad que, al mismo tiempo, es biodegradable y renovable.
Un estudio publicado en la revista "American Chemical Society", describe el método usado por el laboratorio del centro para fabricar polímero mediante el uso de óxido limoneno y dióxido de carbono. El limoneno es un compuesto de carbón producido por más de 300 plantas, que forma hasta un 95% del aceite que contienen las cáscaras de naranja. Una vez "oxidizado" el aceite se combina con CO2 y la nueva molécula desarrollada por los investigadores de Cornell fue bautizada como "carbonato de polimineno", y comparte muchas características con el poliestireno -plástico procedente del petróleo-, conocido como "corcho blanco" y que actualmente se utiliza como protector de equipos electrónicos, para envasar frutas y alimentos, entre otros.
"Si se puede evitar el uso de petróleo y, en cambio se usa materia prima abundante, renovable y barata, es algo que merece ser investigado", dijeron fuentes de la universidad a la revista americana.
Cuestionan en EEUU a jugos de Brasil
Según publicó la CBS de EEUU, los productores de Florida acusan a los exportadores brasileños de vender el zumo de naranja en ese país a un menor precio que los costos de producción y también por debajo de los precios que establecen para comercializar sus productos en terceros países.
Los exportadores, aglutinados en torno a la Mutua Citrícola de Florida, denunciaron el dumping ante la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos, reunida en Omaha, que tendrá la última palabra para resolver este último litigio en la sempiterna rivalidad entre productores cítricos de Brasil y Florida.
Los productores estadounidenses centraron sus quejas en dos tipos de productos: los congelados provenientes de zumo de naranja concentrado, y de zumo de naranja no concentrado. Así, alegan que los primeros se comercializan un 37% por debajo de su valor, y los no concentrados un 78% más barato que su precio real. Por su parte, los brasileños dicen que sus productos no causan distorsiones en el mercado de EEUU ni amenazan a los productores de Florida.
El funcionario agregó que se inscribieron 4.909 Unidades Productoras (UP) en Tucumán para el programa de exportación, que representan a una superficie aproximada a las 29.000 hectáreas de cítricos, que estará sujetas dos monitoreos.
Este fin semana se monitoreará alrededor del 35% de la superficie inscripta, y se buscará finalizar la primera verificación abreviando los tiempos.
"Si bien este año contamos con un número mayor de técnicos monitoreadores, el porcentaje de plantas a revisar también fue en aumento -alrededor del 11%- y eso nos insume más tiempo", dijo el funcionario.
Advirtió que las lluvias reducen los días efectivos de trabajo y que, si se dieran esas condiciones, podrían tener dificultades en completar las tareas en toda la superficie inscripta, antes de los plazos estipulados.
Rodríguez Prados dijo que en los monitoreos realizados hasta ahora encontraron cultivos de cítricos con un bajo porcentaje de incidencia de enfermedades cuarentenarias.
Finalmente, recordó a los citricultores que las Unidades Productoras que no tengan el monitoreo sanitario no podrán certificarse para exportar a Unión Europea. Por esta razón, la oficina local del SENASA informó que los productores deberán retirar las boletas de los aranceles y solicitar hasta el 15 de febrero el primer monitoreo sanitario, en la sede de Haití 117, a partir delas 8. La programación y la distribución de los técnicos monitoreadores se realizará de acuerdo con el orden de presentación de las solicitudes.
Usan cáscara de naranja para fabricar plásticos
Según informó esta semana el noticiero español Infocitrus, un centro estadounidense reveló que las cáscaras de naranjas combinadas con CO2 pueden servir para fabricar material plástico, similar al derivado del petróleo.
La Universidad de Cornell, con base en Ithaca (Nueva York), desarrolló una nueva molécula que permite crear bolsas de plástico a partir de cáscaras de naranja y dióxido de carbono (CO2). El resultado es un material plástico de buena calidad que, al mismo tiempo, es biodegradable y renovable.
Un estudio publicado en la revista "American Chemical Society", describe el método usado por el laboratorio del centro para fabricar polímero mediante el uso de óxido limoneno y dióxido de carbono. El limoneno es un compuesto de carbón producido por más de 300 plantas, que forma hasta un 95% del aceite que contienen las cáscaras de naranja. Una vez "oxidizado" el aceite se combina con CO2 y la nueva molécula desarrollada por los investigadores de Cornell fue bautizada como "carbonato de polimineno", y comparte muchas características con el poliestireno -plástico procedente del petróleo-, conocido como "corcho blanco" y que actualmente se utiliza como protector de equipos electrónicos, para envasar frutas y alimentos, entre otros.
"Si se puede evitar el uso de petróleo y, en cambio se usa materia prima abundante, renovable y barata, es algo que merece ser investigado", dijeron fuentes de la universidad a la revista americana.
Cuestionan en EEUU a jugos de Brasil
Según publicó la CBS de EEUU, los productores de Florida acusan a los exportadores brasileños de vender el zumo de naranja en ese país a un menor precio que los costos de producción y también por debajo de los precios que establecen para comercializar sus productos en terceros países.
Los exportadores, aglutinados en torno a la Mutua Citrícola de Florida, denunciaron el dumping ante la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos, reunida en Omaha, que tendrá la última palabra para resolver este último litigio en la sempiterna rivalidad entre productores cítricos de Brasil y Florida.
Los productores estadounidenses centraron sus quejas en dos tipos de productos: los congelados provenientes de zumo de naranja concentrado, y de zumo de naranja no concentrado. Así, alegan que los primeros se comercializan un 37% por debajo de su valor, y los no concentrados un 78% más barato que su precio real. Por su parte, los brasileños dicen que sus productos no causan distorsiones en el mercado de EEUU ni amenazan a los productores de Florida.
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