11 Mayo 2007
EL INICIO ESTA CERCA. En poco tiempo más los canchones de los ingenios trabajarán a su máxima expresión en pleno desarrollo de la zafra 2007. ARCHIVO LA GACETA
En el mediano plazo el futuro para la actividad azucarera tucumana es promisorio, en tanto y en cuanto se siga incrementando la productividad, se planifique a largo plazo y se tomen los recaudos necesarios respecto del impacto ambiental. La conclusión pertenece a Jorge Scandaliaris, director de la Sección Caña de Azúcar de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) de Tucumán, quien analizó para el Suplemento Rural de LA GACETA la perspectiva que proyecta para el principal cultivo de la provincia.
"La idea de un futuro promisorio se fundamenta en que, en el mediano plazo, la caña de azúcar muestra un alto potencial para la producción, no sólo de productos alimenticios e insumos como el papel, sino también como fuente de productos energéticos", señaló.
Esto último se percibe -según Scandaliaris- si analizamos lo que sucedió en la zafra 2006 con el precio internacional del azúcar, que alcanzó un promedio anual de U$S 341 / tonelada de crudo.
"Esta suba fue influenciada por el precio de los combustibles y por la fuerte suba del petróleo que llegó a U$S 75 el barril", analizó.
Esta situación provocó la suba del precio del alcohol en sus principales mercados, donde la mejor opción para abastecer la demanda es la caña de azúcar.
En los últimos años hubo dos períodos clave, al comparar los precios relativos del galón de gasolina o etanol, y el valor de 6,3 kg de azúcar crudo, que es la cantidad que se debe transformar para obtener un galón de gasolina/etanol.
En el período 1994-1999 la brecha entre los precios del azúcar y de la gasolina era muy amplia y no justificaba la derivación de jugos de caña para obtener alcohol.
Por otra parte, en el período 2000-2006 los costos crecientes de la gasolina impulsaron hacia arriba los precios del alcohol y, en consecuencia, ocurrió que en algunos momentos un galón de etanol cotizó más alto que 6,3 kg de azúcar crudo. "Es notorio el cambio de paradigma a nivel internacional con respecto a los combustibles", mencionó.
Los diferentes países, y principalmente los mayores consumidores de energía (EEUU, UE, Asia), están tomando mayor interés en fuentes de energía renovables de menor impacto ambiental.
De manera tal, que "el consumo de biocombustibles es cada vez mayor; en muchos de los países se enmarca dentro de políticas energéticas de largo plazo y en el fomentado con leyes y estímulos", destacó Scandaliaris.
Muchas veces los países no tienen desarrollado -o no cuentan con posibilidades de implementar-un sistema productivo para cubrir la demanda, por lo que se estima que el precio internacional del alcohol se puede mantener firme en los próximos años. "Esto implica que países que producen azúcar y alcohol, como Brasil, decidan emplear mayores proporciones de caña para producir alcohol, manteniendo sin excedentes el mercado azucarero mundial", consideró.
El creciente consumo de biocombustibles es una oportunidad que se presenta a nivel mundial y cuyo aprovechamiento local dependerá de las capacidades del sector azucarero y del desarrollo de las políticas económicas y energéticas de largo plazo.
La figura adjunta muestra el avance obtenido en producción de alcohol en Brasil y en Estados Unidos, a través de 26 años de utilización de alcohol como combustible.
"Muchos países del mundo están en proceso de expansión de la producción y del consumo de alcohol como fuente de energía renovable; ese es el camino", concluyó.
"La idea de un futuro promisorio se fundamenta en que, en el mediano plazo, la caña de azúcar muestra un alto potencial para la producción, no sólo de productos alimenticios e insumos como el papel, sino también como fuente de productos energéticos", señaló.
Esto último se percibe -según Scandaliaris- si analizamos lo que sucedió en la zafra 2006 con el precio internacional del azúcar, que alcanzó un promedio anual de U$S 341 / tonelada de crudo.
"Esta suba fue influenciada por el precio de los combustibles y por la fuerte suba del petróleo que llegó a U$S 75 el barril", analizó.
Esta situación provocó la suba del precio del alcohol en sus principales mercados, donde la mejor opción para abastecer la demanda es la caña de azúcar.
En los últimos años hubo dos períodos clave, al comparar los precios relativos del galón de gasolina o etanol, y el valor de 6,3 kg de azúcar crudo, que es la cantidad que se debe transformar para obtener un galón de gasolina/etanol.
En el período 1994-1999 la brecha entre los precios del azúcar y de la gasolina era muy amplia y no justificaba la derivación de jugos de caña para obtener alcohol.
Por otra parte, en el período 2000-2006 los costos crecientes de la gasolina impulsaron hacia arriba los precios del alcohol y, en consecuencia, ocurrió que en algunos momentos un galón de etanol cotizó más alto que 6,3 kg de azúcar crudo. "Es notorio el cambio de paradigma a nivel internacional con respecto a los combustibles", mencionó.
Los diferentes países, y principalmente los mayores consumidores de energía (EEUU, UE, Asia), están tomando mayor interés en fuentes de energía renovables de menor impacto ambiental.
De manera tal, que "el consumo de biocombustibles es cada vez mayor; en muchos de los países se enmarca dentro de políticas energéticas de largo plazo y en el fomentado con leyes y estímulos", destacó Scandaliaris.
Muchas veces los países no tienen desarrollado -o no cuentan con posibilidades de implementar-un sistema productivo para cubrir la demanda, por lo que se estima que el precio internacional del alcohol se puede mantener firme en los próximos años. "Esto implica que países que producen azúcar y alcohol, como Brasil, decidan emplear mayores proporciones de caña para producir alcohol, manteniendo sin excedentes el mercado azucarero mundial", consideró.
El creciente consumo de biocombustibles es una oportunidad que se presenta a nivel mundial y cuyo aprovechamiento local dependerá de las capacidades del sector azucarero y del desarrollo de las políticas económicas y energéticas de largo plazo.
La figura adjunta muestra el avance obtenido en producción de alcohol en Brasil y en Estados Unidos, a través de 26 años de utilización de alcohol como combustible.
"Muchos países del mundo están en proceso de expansión de la producción y del consumo de alcohol como fuente de energía renovable; ese es el camino", concluyó.













