Los diagnósticos deben hacerse en laboratorio

Un informe realizado por investigadores de la EEAOC recomendó a los productores limoneros que sean muy precavidos al momento de hablar de "mancha negra", ya que es frecuente que la fruta fresca que se cosecha en la provincia presente manchas rojizas que se confunden con algunos de los síntomas de la enfermedad cuarentenaria.

EFECTOS. Uno de los síntomas es la aparición de de manchas color gris-castaño en la cáscara de los citrus, en este caso en los limones de Tucumán. ARCHIVO LA GACETA EFECTOS. Uno de los síntomas es la aparición de de manchas color gris-castaño en la cáscara de los citrus, en este caso en los limones de Tucumán. ARCHIVO LA GACETA
27 Julio 2007
En un trabajo elaborado por profesionales de la Sección Fitopatología de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) de Tucumán, se determinó que en los frutos de limonero de Tucumán es común observar manchas rojizas que afectan la cáscara, que no es "Guignardia citricarpa".
Estas manchas comienzan a aparecer cuando se inicia el cambio de color de los frutos, con lo el número de lesiones se incrementa a medida que avanza la madurez de los mismos. A partir de junio este síntoma se hace más notable.
El diagnóstico es difícil de realizar porque existen diversos patógenos que pueden causar manchas rojizas con características similares. Entre ellos podemos mencionar a Septoria citri, Mycosphaerella citri y Guignardia citricarpa (anamorfo: Phyllosticta citricarpa), hongo causante de la "mancha negra" de los cítricos en Tucumán.
En el caso de este último patógeno, las manchas rojizas observadas responderían a las descriptas como "mancha pecosa", uno de los cuatro síntomas que provoca el hongo. Esto es lo que genera el mayor inconveniente, debido a que la presencia de G. citricarpa en las quintas cítricas restringe la exportación de cítricos como fruta fresca, ya que es considerado un hongo cuarentenario por las autoridades sanitarias de la Unión Europea.
Los estudios realizados en la EEAOC permitieron establecer que esta mancha rojiza no es causada por Guignardia citricarpa, el agente que provoca la "mancha negra" de los cítricos. Esta es una lesión de forma circular, con borde bien delimitado, de color anaranjado a rojizo, pequeña (de 1 a 2 mm de diámetro) y suave al tacto. Inicialmente es superficial, y luego se vuelve levemente deprimida, pero siempre afectando únicamente el flavedo (parte coloreada de la cáscara).
En las lesiones de mayor tamaño puede diferenciarse a simple vista un centro de color más claro. Se la observa en frutos que ya cambiaron el color de su cáscara aunque, con menor frecuencia, puede manifestarse en frutos verdes.
Como se mencionó anteriormente, diversos patógenos pueden causar manchas rojizas de características similares, por lo que el diagnóstico por simple observación de los síntomas puede resultar erróneo. Por ello es necesario recurrir al análisis de laboratorio. El diagnóstico convencional es la siembra y aislamiento en el medio de cultivo "agar papa glucosado", con la posterior identificación del organismo aislado mediante la observación de las características de su colonia (características culturales) y la morfología reproductiva.
Los organismos causales de la "septoriosis" y la mancha grasienta pueden ser aislados e identificados a nivel de género y especie mediante el uso de estas técnicas, mientras que el de la "mancha negra" puede ser aislado e identificado sólo a nivel de género, debido a que las dos especies de Guignardia reportadas en cítricos son morfológicamente iguales. Hasta 2002 estas especies eran conocidas como Guignardia citricarpa, agente causal de la mancha negra de los cítricos y Guignardia sp., no patogénica, es decir presente en los cítricos sin causar síntomas.