14 Diciembre 2007
En un lapso de 30 años, la Argentina pasó de exportar 400.000 toneladas a 1,6 millón de toneladas en productos frutihortícolas, con un importante crecimiento en la producción que ascendió a más de 15 millones de t. El nuevo repunte se dio a partir de 2002, cuando se pasó a un perfil de producción y el PBI comenzó a crecer, especialmente en las ciudades del interior. En 2003 se dio un importante salto a frutas como berries y uvas.
Juan Martín Rosauer (foto), presidente de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI), sostuvo que si analizamos los números de la actividad, veremos cómo el país experimentó un crecimiento en las inversiones en infraestructura y en tecnología -como ser empaque, etiquetado, la conservación- y, si bien a partir de la devaluación hubo una gran baja en los costos de producción, desde 2002 el costo es creciente y estamos en un 20% por encima de 2001, época en la finalizó la convertibilidad.
El funcionario recalcó que la gran preocupación que existe en las economías regionales es la falta de mano de obra para levantar la cosecha. Además, remarcó que el costo laboral está un 25% más caro, en dólares, que en 2001. Es el segmento más importante en materia de costos, dijo Rosauer.
Asimismo, se refirió a las barreras comerciales que imponen los mercados, como las millas recorridas por el producto, limite máximo de residuos (cada país en la UE tiene un parámetro distinto) y los aranceles de importación. Por ejemplo, para acceder a la UE, Chile tiene 0% y la Argentina 4%.
Juan Martín Rosauer (foto), presidente de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI), sostuvo que si analizamos los números de la actividad, veremos cómo el país experimentó un crecimiento en las inversiones en infraestructura y en tecnología -como ser empaque, etiquetado, la conservación- y, si bien a partir de la devaluación hubo una gran baja en los costos de producción, desde 2002 el costo es creciente y estamos en un 20% por encima de 2001, época en la finalizó la convertibilidad.
El funcionario recalcó que la gran preocupación que existe en las economías regionales es la falta de mano de obra para levantar la cosecha. Además, remarcó que el costo laboral está un 25% más caro, en dólares, que en 2001. Es el segmento más importante en materia de costos, dijo Rosauer.
Asimismo, se refirió a las barreras comerciales que imponen los mercados, como las millas recorridas por el producto, limite máximo de residuos (cada país en la UE tiene un parámetro distinto) y los aranceles de importación. Por ejemplo, para acceder a la UE, Chile tiene 0% y la Argentina 4%.












