La potencial producción de bioetanol plantea un gran desafío: qué hacer con la vinaza

La incorporación de la caña de azúcar a la promoción de biocombustibles, a través de la Ley 26.093, generó el compromiso de los ingenios tucumanos de invertir $ 100 millones en la adaptación de sus destilerías de alcohol. Una destilería que elabora unos 15.000 litros diarios de alcohol produce desechos que equivalen a igual carga orgánica de una comunidad de 100.000 habitantes. Por Ernesto Caram, Sección Rural.

TECNOLOGIA. Los ingenios no sólo deben invertir en la producción de alcohol, sino también deben hacerlo para realizar un buen manejo de la vinaza.ARCHIVO LA GACETA TECNOLOGIA. Los ingenios no sólo deben invertir en la producción de alcohol, sino también deben hacerlo para realizar un buen manejo de la vinaza.ARCHIVO LA GACETA
14 Marzo 2008
 El sector azucarero tucumano quedó incorporado a la promoción de los biocombustibles a mediante la Ley 26.093. A fines de 2007, el ex presidente Néstor Kirchner firmó y luego remitió al Congreso un proyecto de ley -que posteriormente fue aprobado- que incluía en la promoción de los biocombustibles al etanol que se obtiene a partir de la caña de azúcar.
Hasta 2010 los ingenios tucumanos se comprometieron a realizar inversiones superiores a los U$S 100 millones para adaptar sus destilerías al nuevo desafío que promete dar un fuerte impulso al desarrollo del NOA. Esta ley para la producción de bioetanol plantea el objetivo de abastecer las necesidades del país y generar además excedentes de exportación.
La iniciativa también estipula algunos incentivos fiscales como la no aplicación del impuesto a los combustibles líquidos y la eliminación de la tasa a la venta de bioetanol al mercado doméstico. Además, las inversiones que se realicen para la producción de bioetanol ingresarán en el régimen de devolución anticipada del IVA.
Para la obtención del alcohol se podrá utilizar las mismas variedades de caña que se utilizan hoy. No obstante, en un futuro se podrá trabajar en variedades que estén adaptadas para una mayor producción energética, señaló oportunamente el ingeniero Jorge Scandaliaris, de la Eeaoc.

Inversiones
Frente a este desafío, los ingenios tucumanos tendrían que invertir en capacidad de destilación, incrementar su capacidad de molienda y cubrir una mayor demanda laboral, en todas las etapas de la producción. No obstante, debe aclararse que entre las dificultades de la producción de alcohol a gran escala están los residuos que este proceso genera.
Numerosos trabajos internacionales destacan que la vinaza, que es un efluente generado durante la destilación de alcohol, tiene una carga orgánica muy alta, que la hace potencialmente contaminante. Una destilería de 15.000 litros diarios genera la misma carga orgánica que una ciudad de 100.000 de habitantes. Es así que, si evaluamos algunos análisis realizados sobre la composición de la vinaza concentrada a 60° Brix, se desprende que posee sólidos totales en un 60%, sólidos volátiles 44%, carbono 22%, proteína bruta 9,1%, potasio 5,7%, azufre 4,7%, calcio, cloro, nitrógeno, magnesio y fósforo (fuente: informe Proquip SA, Brasil).
Durante los últimos años la industria azucarera y los centros de investigación de Tucumán llevaron adelante diferentes estudios sobre alternativas de tratamiento, en respuesta a los problemas de contaminación causados por este efluente líquido. Se busca, fundamentalmente, cómo aprovechar la vinaza y/o la cachaza o cómo neutralizar sus efectos negativos sobre el ambiente.
Hoy aún no está claro este aspecto y se conoce que las inversiones deberían ser importantes en tecnología y en manejo de efluentes para evitar contaminar el medio ambiente. Sobre todo para no dañar la flora y la fauna autóctona de la provincia.
La vinaza se puede utilizar (tratada) para el fertirriego, ya que estos residuos, que tienen en su composición química materia orgánica, constituyen un tratamiento efectivo como una valiosa fuente de elementos fertilizantes.
La EEAOC realizó una extensa tarea de investigación y experimentación en fertirriego con vinaza en caña de azúcar, la que concluyó que, con la aplicación bajo un adecuado control -con dosis de hasta 150 m3 por hectárea y por año- y complementada con cachaza en suspensión, se pueden obtener buenos resultados en numerosos cultivos.
Según un estudio realizado en la provincia, las destilerías de Tucumán producen en el orden de los 100.000 m3 de alcohol por año y, como consecuencia de ello, alrededor de un millón de m3 de vinaza en igual período.
Con un manejo adecuado, esto permitiría mantener bajo riego unas 7.000 ha de caña de azúcar. En este sentido, también se han notado avances importantes en la fertirrigación con el efluente en otros cultivos, como los forestales.
Está claro que a Tucumán le hará mucho bien generar actividades agroindustriales que le brinden posibilidades para un buen porvenir económico. Pero no hay que olvidar que la prioridad estará siempre dada en producir preservando el medio ambiente y sus recursos naturales, ya que si omitimos esta premisa tanto nuestros hijos como el mundo entero nos lo reclamarán y nos lo harán pagar. Estamos a tiempo para pensar en un futuro mejor y en condiciones más saludables para todos.

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